El Mundo
Martes 18 de Octubre de 2016

Los Brics, de países estrella a un presente lleno de complicaciones

La cumbre de Goa encontró a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica con falencias de crecimiento y graves problemas sociales.

La situación de los "países estrella" emergentes se ha complicado. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, conocidos como Brics, se empeñaron en subrayar su potencia económica durante la cumbre de este fin de semana en la localidad india de Goa. Sin embargo, al menos tres de ellos pasan por difíciles o incluso malas situaciones coyunturales.

Ni siquiera India, el alumno más avanzado, consigue incluir a todos los sectores de su población en su senda de crecimiento. A continuación, la situación de los cinco países:

Brasil: Siempre puede ir peor, pero es difícil imaginar que así sea en Brasil. El gigante sudamericano se encuentra sumido en una profunda recesión y en 2015 la economía cayó un 3,8 por ciento. Hay un elevado desempleo, los precios aumentan, el consumo se hunde y sus exportaciones de petróleo sufren los bajos precios. También la crisis política es profunda. Importantes políticos están en la mira de la Justicia por acusaciones de corrupción y la ex presidenta Dilma Rousseff fue destituida en agosto por cometer presuntas irregularidades fiscales. Su sucesor, Michel Temer, prometió implementar reformas para superar la recesión y durante la cumbre de Goa afirmó que la economía brasileña ya se está recuperando.

Rusia: Desde el año pasado su economía cae y los precios suben. El país, gran extractor de petróleo, se ve afectado también por los bajos precios del crudo. Además sufre las sanciones impuestas por parte de Occidente por la crisis de Ucrania. Para llenar las arcas, el presidente Vladimir Putin apuesta por las privatizaciones y confía en ingresar unos 13.000 millones de euros (14.292 millones de dólares) este año por este rubro. Sería la mayor ola de privatizaciones desde los años 90, tras la caída de la Unión Soviética, aunque por ahora transcurre con lentitud. Putin lucha además junto a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para conseguir que suba el precio del crudo. Hace unos días el cártel petrolero consiguió un primer éxito al acordar un límite máximo de extracción, tras lo cual aumentaron los precios en todo el mundo.

India: Por el momento no tiene problemas de crecimiento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) le pronostica un crecimiento alto,del 7,6 por ciento para este año y el próximo. La inflación, que antes superaba habitualmente el 10 por ciento anual, ahora se mantiene estable entre el 5 y el 6 por ciento. El gobierno abrió numerosas vías para la inversión extranjera directa. Y se está trabajando en un impuesto común a los bienes y servicios que simplificará la maraña fiscal de los 29 Estados que componen la India y contribuirá a que el crecimiento económico aumente entre uno y dos puntos porcentuales, se estima.

Pero al menos dos tercios de los 1240 millones de indios están excluidos de esta prosperidad. La población tiene ahora menos alimentos a disposición que en los años 70 e India se encuentra en el puesto 97 de los 118 del Indice Global de Hambre, el peor puesto de entre los países BRICS.

China: Los años del boom económico chino ya terminaron. En 2007, antes del inicio de la crisis, el país asiático creció un 14 por ciento, pero esa tasa se redujo ahora por debajo del 7 por ciento. Aun así no es un drama, sino más bien parte de una transición buscada por Pekín. China quiere dejar de ser la fábrica de productos baratos del mundo para centrarse más en la demanda interna y los servicios. El lema es: "Bienestar en lugar de salarios bajos". La cuestión es si se conseguirá que esa transición se produzca de forma suave y sin turbulencias. Los enormes excesos de capacidad en la industria pesada, el aumento de los precios del sector inmobiliario y el creciente endeudamiento de las empresas arrojan ciertas dudas. Los expertos advierten que los bancos chinos podrían estar ante graves problemas debido a los numerosos créditos impagos.

Sudáfrica: La economía sudafricana pierde impulso desde hace años. En 2015 la tasa de crecimiento fue solo del uno por ciento y para este año las perspectivas son peores. Las importaciones superan las exportaciones y para financiarlas el país depende de inversores extranjeros. Las principales agencias de calificación sitúan el rating crediticio del país sólo un peldaño por encima del nivel "basura". También la inestable situación política despierta escepticismo. Al presidente Jacob Zuma se le acusa de corrupción y tras las más recientes informaciones sobre supuesto fraude contra el ministro de Finanzas la moneda nacional se desplomó más de un cuatro por ciento.

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