Economía
Domingo 15 de Mayo de 2016

Los bonos, las inundaciones y el campo

Se inundaron 18 sobre 19 departamentos, y será difícil indemnizar a todos los actores de la cadena productiva, como también reconstruir la infraestructura que se llevó el agua.

El gobierno nacional dejará de emitir deuda en los mercados internacionales, para darle paso a que las provincias tomen financiamiento. En esta semana, Mendoza emitió u$s 500 millones a una tasa del 8,625% anual, y 8 años de plazo. Le ofertaron la friolera de u$s 2.300 millones, pero sólo tomó un 22% de lo que le ofrecieron. En Santa Fe necesitamos urgente financiamiento. La provincia vivió algo muy parecido a un terremoto, pero en este caso, la producción no quedó bajo escombros: quedó bajo agua. No hubo víctimas fatales, pero sí emprendedores quebrados.

   Se inundaron 18 sobre 19 departamentos, y será difícil indemnizar a todos los actores de la cadena productiva, como también reconstruir la infraestructura que se llevó el agua. En muchos casos, tampoco había mucha infraestructura. En la provincia de Santa Fe se siembran 340.000 hectáreas de trigo, 3.560.000 de soja y 410.000 de maíz. Al menos ésta fue la foto de la última campaña.

   Por hectárea, para comenzar a sembrar trigo hacen falta unos u$s 188, para maíz unos u$s 388 y para soja unos u$s 233. No son los únicos gastos, pero con este monto se puede comenzar. En total, se necesitan u$s 1.052,5 millones, para poner en marcha el sector productivo. Una cifra inalcanzable para una sola entidad financiera, y difícil para un conjunto de éstas.

   Por regulaciones bancarias, los préstamos que se pueden otorgar tienen límites, dado el endeudamiento del emprendedor y las garantías que se otorgan. La provincia debería tomar financiamiento externo, para recomponer el capital de trabajo del sector agropecuario, y potenciarlo a futuro para que nuestra provincia crezca vía recursos naturales en una primera etapa, y agregado de valor en una segunda.

   

Propuesta. La sugerencia, desde este espacio, es simple: que el gobierno de Santa Fe emita un bono por u$s 1.000 millones para el sector agropecuario, a un plazo de 8 años con amortización al final del período, y una tasa que rondaría el 9% anual, muy similar a la tasa que obtuvo Mendoza. Con este ingreso, constituir un fideicomiso, que permita prestarle al sector agropecuario, para poder recomponer su capital de trabajo, y potenciar su rápida recuperación económica.

   El financiamiento se haría en dos etapas. La primera: Un crédito en dólares a 4 años de plazo, con tres años de gracia, a una tasa del 6% en dólares para el primer año, 7% el segundo año, 8% el tercer año y 9% el cuarto año. La provincia subsidiaría 6% de tasa, lo que equivaldría a la suma de u$s 60 millones de dólares, que equivalen a 900 millones de pesos, que es una cifra mínima frente a un presupuesto de $ 103.000 millones o su equivalente en u$s 6.867 millones. El subsidio sería del 0,87% del presupuesto, pero generaría riqueza, puestos de trabajos, y una alta recaudación tributaria, que le permitiría al Estado provincial recuperar con creces el dinero invertido.

   Segunda etapa: Una vez cobrado estos u$s 1.000 millones faltan 4 años para cancelar el crédito, con lo cual haríamos una segunda ronda de financiamiento, pero afectada al agregado de valor, tratando de mejorar la rentabilidad del sector primario, procediendo a la industrialización de la ruralidad, lo que nos permitiría generar más fuentes de empleo.

   En los primeros 4 años, deberíamos definir qué agregado de valor queremos realizar, para ir capacitando a los futuros trabajadores de dichos sectores. La propuesta busca integrar a los actores de la cadena comercial, generar mano de obra, y terminar realizando productos que se puedan comercializar en el mercado interno, como también exportar a otros mercados.

   

Oportunidad. Es momento de aprovechar al mercado de capitales. Ingresamos en una etapa de inversión económica, y la apertura financiera debe llegar a quienes más lo necesitan, transformando la producción, y potenciando a nuevos jugadores de mercado, que permitan generar más empleo calificado, con la mirada en la generación de divisas.

   Muchos emprendedores tienen temores a endeudarse en dólares, pero estamos en un sector que produce materias primas que cotizan en dólares en los mercados mundiales, los precios de dichas materias primas están a la suba, y el producto que más producen, que es la soja, tiene por delante una baja de retenciones del 5% anual, en los próximos 6 años.

   Claramente es una propuesta de financiamiento en dólares, que en muchos casos termina teniendo tasa negativa. Estas ideas pretenden actuar como un disparador de base para debatir nuevas formas de financiamiento en la provincia, el Ejecutivo, legisladores, organizaciones intermedias, las bolsas de comercio, vehículos que pueden hacer realidad instrumentos financieros que lleguen al emprendedor, y lo ayuden a mejorar la producción regional, y derramen sobre todo el pueblo santafesino nuevos empleos, cobrando tributos, y afectando esos fondos a fines sociales. Los sectores ganaderos, porcinos, avícolas y lechería, podrían estar incluidos en este plan u otro plan de similares características.


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