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Lunes 12 de Noviembre de 2012

Los barrios porteños y la movilización

Robusta, masiva, contundente. Así fue la movilización opositora que antenoche puso en la calle al uno por ciento del padrón electoral nacional: entre 250 y 300 mil personas.

Robusta, masiva, contundente. Así fue la movilización opositora que antenoche puso en la calle al uno por ciento del padrón electoral nacional: entre 250 y 300 mil personas. Un tercio de ellos, unos 90 mil manifestantes, el núcleo central simbólico y numérico, se expresó en la zona del Obelisco y la Plaza de Mayo de Buenos Aires.

La oposición política y mediática que adscribe a la centroderecha organizó con éxito la movida —se enmascaró en el espontaneismo ciudadano— y consiguió el objetivo de multiplicar en número del 13S, pero no obtuvo lo más preciado: nutrir la movilización con sectores medios bajos y bajos de los barrios populares. Lo saben en la Casa Rosada y lo sabe la oposición, sólo una mezcla consistente de clases sociales que incluya a la base de la pirámide podría obligar al gobierno a declinar los trazos principales.

Con distintos grados de radicalización —en promedio, bastante menos que en la marcha anterior—, la gente fue a la calle a "parar a Cristina". Y sería ingenuo pretender que la bronca anti-K pase por el estilo por momentos pendenciero de la presidenta, ni por su presunta adicción a comprarse zapatos y carteras. La discusión es de contenido político. El 90 por ciento de la movilización en Buenos Aires quedó circunscripta en cuatro o cinco barrios, de los 47. Y a dos partidos del GBA, de más de 20. Sin embargo, Barrio Norte, Palermo, Belgrano, Caballito, Vicente López y San Isidro, no son un puñado de barrios cualquiera de la ciudad.

Allí está el 90 por ciento de los cines, teatros, médicos, abogados, periodistas, colegios y universidades privadas (y también las más relevantes de las públicas), shoppings, intelectuales —incluidos los de izquierda— concesionarias de autos, boliches nocturnos, gastronomía, y la lista podría seguir. Allí está el sector que por amplísima mayoría construye el discurso social, mediático y dominante. Allí están los turistas internos y externos, viven los estudiantes hijos de las familias acomodadas del interior y el exterior, y a veces de familias aspiracionales.

Para cualquier foráneo "ir a Buenos Aires" es ir a esos barrios. ¿O acaso algún lector de esta columna presume "conocerla" sin haber pisado nunca alguno de los barrios mencionados? La marcha fue un acto muy masivo de los habitantes de esos barrios. Y no es una buena noticia para el kirchnerismo que lo adversen de ese modo, aunque sea sólo en esos barrios. Sin embargo, hay un dato determinante e irresoluble para la derecha partidaria: en esos barrios privilegiados vive sólo el 10 por ciento de los votantes.

En ese puñado simbólico de barrios desarrollados y distinguidos, donde parece que "está todo", y donde "tenés todo", sin embargo no está el 90 por ciento de los argentinos que votan y eligen a los gobernantes. Por eso, suele pasar, que quienes creen que la Argentina "es igual a mi barrio" luego no entienden por qué las urnas están llenas de votos de gente que vive en otros barrios.

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