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Martes 26 de Mayo de 2015

Los actos de la Justicia bajo el cristal de las cosas hechas y dichas

 Ayer entre gente de Tribunales que participará en la indagatoria de Ariel Cantero se escuchó una de esa especie. “No tiene ni lógica ni cordura que los acusadores vayan a fondo contra el Viejo Cantero.

Decía Susan Sontag que las únicas respuestas interesantes son aquellas que destruyen las preguntas. Ayer entre gente de Tribunales que participará en la indagatoria de Ariel Cantero se escuchó una de esa especie. “No tiene ni lógica ni cordura que los acusadores vayan a fondo contra el Viejo Cantero. En la causa del homicidio de Claudio Demarre, donde hay evidencia buena y variada para acusar a su hijo Guille de autor material y buscar prisión perpetua, sabemos que no se hizo. Imaginemos en una causa donde la prueba contra el Viejo es casi inexistente”.

Al dueño del comentario le sobraba sentido común. Se refería al juicio abreviado contra 18 miembros de la asociación ilícita contra el clan Cantero suscripto hace un mes. En ese caso a Guille se le imponen nueve años con una pirueta para transformarlo, sin fundamentaciones que figuren en el acuerdo, de ejecutor de seis balazos a partícipe secundario de ese acto. Por eso cuando encumbrados funcionarios del gobierno se aliviaron el viernes pasado, al ser atrapado el Ariel en un carro de ciruja, no parecían medir con justeza el lugar donde están: al menos en esta causa, a las puertas de una nueva decepción.

El panorama se cierne una vez más como antes. Hace dos años Poder Judicial y Poder Ejecutivo coincidieron en que la banda de los Monos era un factor fundamental de la criminalidad local y que no habría contemplaciones hacia ellos. Pero un convenio firmado en abril para 18 de sus miembros les imponen en promedio tres años de prisión. Ese desacople podrá tener mil motivos pero algo le falta: una explicación creíble para buena parte de la población. Y el gobierno provincial tiene encuestas que dicen que una de las cosas que le facturaron al Frente Progresista en su magra elección del 19 de abril fue este asunto.

Como si la enseñanza no sirviera la historia resurge. Muchas figuras del gobierno manifestaron su alivio por la caída de Ariel Cantero. Aunque sea comprensible están al filo de un nuevo desencanto. Porque será difícil que con la evidencia que hay el brazo de la ley lastime al Viejo. Lo más probable, y acá sí en el mejor de los casos para los acusadores, es que haya un abreviado como el reciente. Pero por una pena que será igual o menor al que recibe el autor negligente de un serio accidente de tránsito.

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