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Lunes 14 de Julio de 2014

Lo que vendrá tras la catarsis

Tuvieron que pasar 24 años desde la última vez que la albiceleste llegó a la final de un Mundial.

Tuvieron que pasar 24 años desde la última vez que la albiceleste llegó a la final de un Mundial. Y lo logrado hasta ayer por la selección también es de todos los argentinos, que de menor a mayor construyeron un fenómeno social impregnado de pasión, más allá de la épica potenciada por el marketing o los intereses políticos.

El cierre de esta apasionante aventura deportiva se palpitó en Rosario y en el resto del país con emoción, nervios, sentido de pertenencia y, por sobre todas las cosas, con diferencias que pasaron a un segundo plano.

Familias, amigos y vecinos lo hicieron: llegando con lo justo a Brasil para ser parte lo más cerca posible, multiplicando cábalas y ritos, tatuándose a los cracks para llevarlos en la piel o hasta bautizando a sus hijos con el nombre del astro preferido. También compartiendo, con el resultado ya puesto, la catarsis (sin la violencia generada por grupos minoritarios en otras ciudades).

El segundo lugar nunca conforma cuando está en juego el premio mayor. Pero de mantenerse en el tiempo la construcción colectiva del último mes, todo desafío por venir lucirá menos intimidante.

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