Escenario
Domingo 07 de Agosto de 2016

"Lo que uno busca desesperadamente es la belleza", afirma Chango Spasiuk

El acordeonista lanzó "Otras canciones", donde versiona a Billie Holiday y Spinetta. El viernes lo presenta en El Círculo.

Al Chango Spasiuk no le tiembla la voz cuando afirma que busca "desesperadamente la belleza". Y no le importa correr riesgos, ni mucho menos que le digan que se corre de sus raíces. Precisamente porque ese peregrinar por distintos sonidos está anclado en su "profundo amor por la tradición". Junto a su banda, el acordeonista oriundo de la localidad misionera Apóstoles llega el próximo viernes, a las 21.30, al teatro El Círculo (Laprida y Mendoza) para presentar "Otras canciones". Allí convive la música de su tierra natal con la de Billie Holiday y Luis Alberto Spinetta. Y siempre, pero siempre siempre, todo suena en el universo sonoro del Chango Spasiuk.

   —¿Si bien sos un artista versátil, este disco es el más variado de tu carrera. Es una fotografía de tu realidad artística?

   —Me agrada mucho que se vea así, por eso sale el disco. A veces en un viaje largo, yo decía «voy a ver cómo son estas grabaciones cuando las grabé para tal o cual proyecto». Y las ponía en el auto y de pronto me sorprendía con un «guau, pero esto suena muy bien, habría que grabarlo para que no se pierda». Y tenerlo a todo junto te pone en una perspectiva de un trabajo creativo, que no conoce mucha gente de mí, y me alegra mucho porque es un disco que yo pongo y me gusta escuchar. De ahí que me da alegría compartirlo.

   —"Otras músicas" se titula tu disco, pero vos siempre sostenés que "música es una sola".

   —Le puse "Otras músicas" respecto a la tradición con la cual se me asocia. Porque por ahí alguien esperaría una continuación de "Pynandí" o un nuevo disco de estudio como "Tarefero de mis pagos", o "Tierra colorada", grabado en el Teatro Colón. Todos están como conectados tímbricamente, en el repertorio y todo lo demás. Pero "Otras músicas" es porque es otro concepto también, otro sentido estético y sonoro (ver aparte). Hay un gran músico turco (Kudsí Erguner), que dice "la música es una", y lo sostengo porque algunos dirán que «el chango no toca más chamamé». Y no, no es eso, porque es en la superficie, en el fondo la música es una, porque esa única música y esa única canción que uno está buscando, una y otra vez, insistentemente es la búsqueda de la belleza, que uno está buscando desesperadamente. Yo no doy nada por sentado, cambian las estéticas, cambian los proyectos, cambian las contextos, cambian las texturas, pero la música es una en el fondo, porque es una sola la necesidad que te pone en movimiento para hacer esa búsqueda.

   —¿Vos te supiste correr del chamamé sin abandonarlo?

   —Pero eso que parece correrse no es que yo me quiero correr, es que cada uno busca su propia voz, su propio sonido, y a veces uno inclusive se corre de los estereotipos también, pero no puedo correrme de la tradición de donde nací. Soy un enamorado de mi tradición. Esto es un proyecto más y no anula los otros. Y aparecerá un foxtrot, y "Canción de los hermanos", y "Seguir viviendo sin tu amor" de Spinetta y después vendrá "El camino" y "Tierra colorada" (de "Pynandí"). Eso hace que en un concierto, cuando me acerco a Astor (Piazzolla) no desencaja, porque ni siquiera lo hago pretendiendo tocar tango, sino por la profunda admiración del arquetipo de compositor que es él.

   —¿Te costó mucho poder buscar tu propia voz?

   —(Pausa) Qué se yo, hay gente que encuentra su propia voz dentro de un sonido sin que cambie, y hay otros que necesitan moverse un montón para encontrar su propio sonido. Es como quien busca el tesoro, hay uno que viaja un montón para encontrarlo y otro lo tiene en el patio de su casa, y ni se mueve porque sabe que el tesoro está ahí. Otros viajamos un montón para darnos cuenta que el tesoro estaba en el patio de nuestra casa. Pero hay que moverse y experimentar. Es lo que hago. Por eso Atahualpa (Yupanqui) decía: "A veces no comprendo por qué camino tanto si no he de hallar la sombra que el corazón ansía/quizá un profundo acorde, profundo como un llanto, he de escuchar un día" (fragmento de "El andar"). Bueno, pero para encontrarlo hay que buscarlo, y ese buscarlo es hacer discos, giras, proyectos y desarrollar y desarrollar y desarrollar (repite) y por momentos aparece eso que uno está buscando. Por momentos, pero uno ni siquiera puede dar por cerrada la búsqueda. Obvio que a mí me ha costado mucho encontrar un sonido y un concepto en el que yo diga «mmm, me parece que es por acá». Por ahí, en "Tarefero de mis pagos" y en "Pynandí" dije «me parece que me siento cómodo con este sonido camarístico».

   —Pero "Tarefero de mis pagos" es de 2004 y "Pynandí" de 2008, y vos tuviste tu disco debut en 1989. Me estás hablando de años de búsqueda.

   —Sí, es que el gran veneno de esta sociedad es creer que las cosas se encuentran rápido. Y pedir resultados inmediatos, ese es el peor veneno que tenemos. Aspirar a creer de que uno va a encontrar el resultado de una búsqueda inmediatamente es una pérdida de tiempo. Hay cosas que llevan una vida entera, uno ve una paloma de Picasso en dos trazos, y decís «qué simple que es esto», pero a él le llevó toda una vida llegar a esa capacidad de síntesis. Algunos escuchan mi sonido y pareciera que el que busca la vanguardia no ama la tradición, y yo insisto con que uno hace esto por un profundo amor a la tradición. Pero uno está empujado a buscar su propia voz y no puedo evitar hacerlo.

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