Policiales
Jueves 27 de Octubre de 2016

Lo matan a puñaladas, le roban y lo tiran en un pozo

Ocurrió la madrugada de ayer en French al 5400. La víctima tenía 67 años y vivía solo. Le sacaron unos $ 40 mil y otras cosas en un robo hormiga.

A las 2 de la madrugada de ayer los vecinos de French al 5400 se despertaron sorprendidos por ruidos y los lamentos de alguien que era maltratado. Algunos de ellos salieron a las puertas de sus viviendas y alcanzaron a ver que dos muchachos escapaban a la carrera de la casa de Orlando Zaya, un vecino de 67 años que vivía solo en un pasillo contiguo al centro de salud "Cáritas Guadalupe". Apenas amaneció, otro vecinos vieron abierta la puerta del pasillo e ingresaron a la casa para ver qué había pasado. Se encontraron con los ambientes desordenados y la típica escena posterior a un robo. Buscaron a Zaya pero no lo encontraron. Intentaron contactarse con familiares del hombre pero no pudieron. Dicen que llamaron al 911 y que no los asistieron. Y que al menos en dos oportunidades, a las 7 y a las 7.40, vieron salir del pasillo a adolescentes con bolsas de consorcios llenas de cosas robadas. Entonces volvieron a llamar a la policía y los uniformados requisaron profunda mente el lugar. Así se toparon con el cuerpo de Zaya dentro de un pozo de cuatro metros de diámetro y un metro de profundidad. Lo habían matado a golpes y puñaladas

Indicios. "Yo escuché ruidos como a las 2 de la madrugada. Salí con la linterna y un arma que tengo. Entonces los tipos se fueron", explicó uno de los vecinos que se asomó a ver qué sucedía. "Escuchamos los ruidos, vimos la puerta abierta del pasillo y entramos. La casa estaba toda desordenada. Buscamos a don Orlando y no estaba. Como sufre del corazón y solía pasar unos días en la casa del hijo, que es policía, pensamos que no estaba. Igual llamé al 911 hasta las 3.30 de la mañana y nadie me atendió. Después otros vecinos vieron como unos pibes salían con bolsas a las 7 y a las 7.40. Entonces llegó la policía y lo encontró muerto", explicó una mujer.

Poco después del hallazgo del cuerpo, un par de policías fueron a una vivienda cercana por una denuncia de violencia de género. Allí una joven mujer les explicó que su pareja, Leandro N., de 24 años, había llegado a las 7.30 con las ropas manchadas de sangre e intentó golpearla. Entonces salieron a buscarlo y lo encontraron en Felipe Moré y French. Al requisarlo le secuestraron poco más de 37 mil pesos que el muchacho no pudo justificar y un reloj similar al que faltaba de la casa de Zaya. Fuentes allegadas a la pesquisa, en manos del fiscal Pablo Pinto, dijeron que el muchacho será imputado mañana.

El pozo del pasillo. Desde hacía al menos 35 años Zaya residía solo en la casa donde lo mataron. Estaba separado desde hacía 15 años y era padre de dos hijos, uno de ellos policía. Hasta hace un año trabajaba en una empresa de seguridad privada, pero una afección cardíaca lo mantuvo internado cuatro meses y motivó su jubilación. "Era un vecino que no se veía mucho, un hombre de su casa. Yo charlaba con él cuando salía a hacer los mandados y la verdad es que lo que le han hecho no tiene nombre. Una persona mayor, que había quedado resentido después de estar internado mucho tiempo, que caminaba con lentitud y estaba frágil. ¿Por qué no lo dejaron atado? ¿Hacía falta matarlo así?", comentó otro hombre de la cuadra.

Para llegar a la casa de la víctima hay que sortear una puerta de chapa y tras caminar un corto pasillo atravesar una puerta de rejas que da a la vivienda. En ese andar hay un pozo de cuatro metros de diámetro y uno de profundidad que el hombre había cavado para reparar caños de desagüe: ahí los asesinos escondieron el cuerpo golpeado y apuñalado. Después lo taparon con chapas y maderas a las que le prendieron fuego para borrar evidencias.

Violencia extrema. "Hay algunas señales de violencia en la puerta de ingreso y también en el patio de la vivienda. No sabemos todavía si ingresaron por el frente y se retiraron por el patio o viceversa", explicó el fiscal Pinto. Lo cierto es que la puerta de ingreso al pasillo tenía marcas de haber sido golpeada a patadas.

Los vecinos también dicen haber visto salir de la vivienda, al menos en dos oportunidades, a jóvenes llevando bolsas de consorcios llenas de cosas. Eso fue a las 7 y a las 7.40. En esta última oportunidad fueron corridos por algunos lugareños y los ladrones dejaron caer a unos 50 metros de la escena del crimen un calzoncillo y una campera de la víctima. "Eran dos pibes. Uno tendría 10 años y el otro 15 o 16. Dejaron tirada la ropa en la vereda y se fueron", describió una vecina.

"A simple vista, en el ingreso a la vivienda se observa un pozo de un diámetro y profundidad importante. El cuerpo estaba ahí. Tapado con chapas, maderas y un sillón", describió el fiscal Pinto.

Zaya había recibido cuatro puntazos en el abdomen y dos en el cuello además de golpes en todo el cuerpo. Antes de huir, los asesinos intentaron deshacerse del cuerpo quemándolo con maderas. Pero sólo lograron que se quemara un poco la ropa y los caños de desagüe que don Orlando pretendía reparar. "Después hicieron robo hormiga y se fueron llevando cosas de a poco. Son pibes menores, de la zona de Felipe Moré. Son pibes que hacen ésto porque conocen las leyes mejor que nosotros y saben que no les pueden hacer nada", agregó otro vecino.

Indemnización. Fue Leandro, hermano de la víctima, quien habló en nombre de la familia. "Parece que quisieron robarle y cuando el salió, al escuchar los ruidos, lo agarraron. Evidentemente no era solo una persona. Ahora me enteré que mi hermano había cobrado una indemnización, pero desconozco de cuánto dinero se trata", indicó el familiar en relación a los 37.492 pesos que se encontraron en poder del detenido.

"Era un laburante a pesar de estar jubilado. Había hecho ese pozo porque iba a reparar unos caños del desagüe que se le habían roto. No hacía falta que lo mataran para robarle", agregó el hombre, acechado por las lágrimas.

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