Policiales
Domingo 20 de Noviembre de 2016

Lo condenaron a 11 años de prisión por cometer dos crímenes

Tiene 21 años y deberá purgar la pena por matar a balazos a Ezequiel Ortiz en septiembre de 2015 y a Iván Gómez en junio de 2014.

Le dicen "Caca" o "Caquita", se llama Leonardo Sebastián Flores, tiene 21 años y ante el juez penal Carlos Leiva se presentó como pintor. En un proceso abreviado aceptó haber participado de dos asesinatos. El de Ezequiel Rafael Ortiz, de 21 años, a quien encontraron el 25 de septiembre de 2015 acribillado a balazos en un cañaveral ubicado en el Camino Viejo a Soldini; y en el de Iván "Tito" Gómez, de 23 años, muerto de cuatro balazos a la salida de una fiesta en Boman al 3600 (Cafferata al 5200) la madrugada del 14 de junio de 2014. Por los dos homicidios y una condena previa de cumplimiento condicional que purgaba por haber baleado y herido a Ortiz dos meses antes de matarlo, el joven acordó en un juicio abreviado una condena única a 11 años de prisión.

   A Flores en barrio Plata lo conocen por los apodos de "Caca" o "Caquita". Hasta el sábado 3 de octubre de 2015, cuando fue arrestado por efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales en la esquina de Cafferata y Boman, trabajaba como pintor. Lo detuvieron a metros de su casa, donde había pasado un tiempo bajo arresto domiciliario por otra causa. En su vivienda los pesquisas secuestraron nueve teléfonos celulares y tres proyectiles: uno calibre 16 y dos de 9 milímetros. El martes posterior a su arresto el fiscal de la Unidad de Homicidios Florentino Malaponte le imputo en audiencia oral y pública el asesinato de Iván "Tito" Gómez. Cuando el juez Luis María Caterina le preguntó si estaba dispuesto a declarar respondió con un escueto "no, gracias".

Calles fatales. La historia de los homicidios que se ventilaron a partir de los asesinatos de Ezequiel Ortiz y Tito Gómez exponen un contexto callejero en los barrios Hume y Plata, en el suroeste rosarino, en el que allegados a las víctimas del gatillo terminan convirtiéndose en victimarios con un total menosprecio por la vida. Homicidios que se cimentan en otras muertes o en recelos barriales.

   La madrugada del 14 de junio Tito Gómez llegó de trabajar alrededor de las 2 y le dijo a su madre que iría a la fiesta de cumpleaños de un amigo, a metros de su casa de Boman al 3600. Tito tenía un prontuario abierto con varias anotaciones penales, entre ellas la muerte de su novia Yanina Garay, de 19 años, ocurrida el 11 de noviembre de 2008 por un tiro en la cabeza que se consideró accidental cuando ambos jugaban a la "ruleta rusa". La familia de la muchacha nunca creyó esa historia y el joven estuvo cuatro meses detenido. Pero fue liberado luego de que el juez Luis María Caterina encontrara verosímil el relato de Tito.

   Según dichos de quienes asistieron a aquel cumpleaños, después de Tito llegaron al lugar Flores y un tal "Tucumano", un hombre que no fue identificado y está prófugo. Los tres estaban armados. A las 4.30, el desconocido y Flores comenzaron a discutir con Tito. Tres testigos vieron cómo los hombres se trenzaron en una balacera que duró menos de diez segundos. El Tucumano le disparó a Tito y eso provocó la reacción de éste, quien hirió con un pistolón a Flores en el abdomen. Pero aún herido, Caquita le disparó dos veces en el pecho a Tito con un calibre 38 matándolo en el acto. Del cuerpo le extrajeron una esquirla y dos plomos "disparados por una misma arma", según la pericia que invocó el fiscal.

   En esa pelea Flores resultó con heridas que le afectaron el intestino grueso y el hígado, y la calificación del hecho fue "homicidio en exceso de legitima defensa y portación de arma de fuego de uso civil".

Viejos rencores. El segundo crimen del cual Flores se hizo responsable ocurrió él 25 de septiembre de 2015. Ese día Ezequiel Nahuel Ortiz, de 21 años, apareció con siete disparos en un cañaveral en el Camino Nuevo a Soldini y Ceresetto. Según relató la madre del pibe muerto, su hijo le había dicho que lo estaban buscando para matarlo y que tenía miedo. Y había apuntado a Caquita Flores, quien el 26 de abril de 2014, a la salida de un cumpleaños en inmediaciones de Grisel y Cortada 2103, en el barrio Hume, lo sorprendió y le disparó diez veces.

   Esa vez Ortiz recibió impactos en la espalda, el pecho, la cara, el estómago y la nalga y fue internado grave en el Hospital de Emergencias. Ese hecho, calificado como "lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego", derivó en un acuerdo abreviado que se homologó en una pena de 2 años y 6 meses de prisión condicional.

   Ortiz salió de la casa de su madre, en el barrio Nuevo Mangrullo, el miércoles 23 de septiembre a las 20. La mujer nunca lo volvió a ver. Al día siguiente dejó asentada una denuncia por averiguación de paradero en la comisaría 18ª y a la mañana siguiente la llamaron para anunciarle que lo habían encontrado asesinado en un cañaveral. Una de las hipótesis del crimen lo vinculaba al asesinato de Mario "Pachu" Reynoso, de 20 años, ocurrido en San Nicolás al 5200 la noche en la que Ortiz desapareció.

   Una semana antes de morir, Reynoso había escrito en su perfil de Facebook: "Acá estoy esperándote a vos, vení a buscarme si te da para matar". Fue una respuesta a graffitis que lo amenazaban en una de las paredes del barrio. Pachu era íntimo de Caquita Flores. El miércoles 23 de septiembre de 2015 lo balearon desde un Peugeot negro. Pachu había sido testigo formal del crimen de Brian Wegner, de 23 años, apuñalado en Lamadrid y Cafferata el 18 de enero de 2015. Pero en el barrio algunos vecinos lo sindicaban como sospechoso del asesinato. Allegados a Pachu señalaron que sus asesinos eran los mismos que la noche del 25 de mayo de 2015 ejecutaron a balazos a Gerardo "Carita" Cuevas, de 33 años, en Las Flores al 3600.

Acribillado. Al ser hallado,Ortiz tenía múltiples heridas de arma de fuego en el cráneo, el cuello, el tórax y el abdomen. Un amigo de la víctima declaró que el miércoles 23 de septiembre habían intentado a cometer un robo en un supermercado de la zona sur. Que al huir del lugar se descolgaron desde un paredón y que Ortiz le pidió que lo dejara, aunque no estaba herido. Que fue entonces que aparecieron por el lugar un auto y una moto. Y que al ver a Ortiz lo golpearon y lo metieron en el baúl del vehículo. El testigo reconoció a Caquita como uno de los que se llevaron a Ortiz. Una pericia balística terminó por jaquear a Flores: las plomos extraídos de los cuerpos de Gómez y Ortiz fueron disparadas por el mismo arma. El crimen de Ortiz fue calificado como "homicidio con uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de uso civil en calidad de autor".

   Así fue que el fiscal Malaponte y el abogado defensor José Guirado, quien se opuso respecto de la declaración de reincidente de su patrocinado, dieron forma al proceso abreviado que homologó el juez Carlos Leiva por una pena única de 11 años de prisión.


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