Empleo
Sábado 22 de Octubre de 2016

Lo balearon cuando sacaba de su casa a un joven que buscaba refugio tras ser herido

Catalino Medina recibió cuatro disparos hechos por tres muchachos que antes habían robado y golpeado a quien quiso esconderse en su vivienda.

Sus vecinos de barrio Triángulo, en Villa Gobernador Gálvez, definieron a Catalino Ambrosio Medina como un trabajador que a pesar de no tener empleo en blanco se la rebusca con "changas de albañilería y herrería". La madrugada de ayer ese hombre escuchó gritos en la casa de su hija, ubicada junto a su propiedad. Se levantó de la cama rápidamente y fue a ver qué pasaba. Entonces se topó con un joven ensangrentado que le pedía ayuda. "Me robaron y me pegaron mal. Por favor escondeme que me quieren matar", le dijo el pibe malherido a un asustado Catalino. El hombre, temeroso por la situación de inseguridad que vive el barrio, le respondió: "Tomatela porque yo tengo casa e hijos y me estás exponiendo mal". Forcejeando, Catalino logró sacar hasta la puerta al muchacho. En ese momento tres hombres llegaron en una moto y sin vacilar comenzaron a dispararles. Catalino recibió cuatro impacto, en el abdomen y el tórax. El intruso, Franco Daniel G., de 18 años, fue alcanzado por disparos en una pierna y en el rostro.

   Cuando el humo de la pólvora aún flotaba en la noche, los tres agresores desaparecieron en la oscuridad y los familiares de Catalino insistían con el 911 y el llamado a la ambulancia. Nadie les respondía. Entonces un vecino cargó al hombre y lo trasladó al Hospital Anselmo Gamen. De ahí lo derivaron a la guardia del Hospital de Emergencias de Rosario, donde llegó pasadas las 5 y entró al quirófano. "Está muy grave. Resistió la primera operación, pero ahora hay que esperar", explicó Natividad, su suegra.

   Franco Daniel G., por su parte, fue trasladado en grave estado al hospital Provincial de Rosario donde ayer seguía internado mientras el fiscal de Homicidios, Pablo Pinto, inició la investigación del caso.

Una zona difícil. Pueyrredón y Monte Flores es el mojón donde se chocan los barrios Costa Alta y Triángulo, en la zona sudoeste de Villa Gobernador Gálvez. Allí la geografía está pintada de rojo y negro. Las calles son de tierra y por estos días de puro barro. Las veredas están alrededor de 50 centímetros sobre la calle y para cruzar las zanjas hay que caminar más de un metro y medio de improvisados puentes. Los barrios tienen el sello de la pobreza que pulula en la periferia. A unos 1.200 metros de los puentes de hierro ubicados sobre la ruta provincial 255 vive Catalino junto a buena parte de su familia. Él reside sobre calle Pueyrredón, junto a la vivienda de su hija. Y sobre calle Monte Flores vive su suegra. "Eran aproximadamente las 4.30 cuando escuché ruido en la casa de mi nieta. Me levanté y fui a ver. Me topé con un hombre bañado en sangre que me decía que lo querían matar. Ahí apareció Catalino, quien lo agarró y lo empezó a sacar para afuera. Así comenzó todo", explicó Natividad.

   Cuando Catalino sacaba a los empujones de la casa de su hija a Franco Daniel G. por calle Pueyrredón llegaron tres muchachos en una moto. Resueltamente se bajaron y sin titubear empezaron a disparar con pistolas. "Se escucharon siete u ochos balazos. Fue todo muy rápido. Acá los tiros son de todas las noches y yo cuando los escucho lo primero que hago es mirar el reloj. Eran las 4.30 cuando sonaron los balazos", explicó un vecino. "Tenés que venir los viernes a la tarde para saber lo que es este barrio. Se andan correteando a los tiros. Acá tenemos un vecino que está más armado que el ejército", relató un residente refiriéndose a uno de sus pares sin dar mayores datos.


Robo y golpes. Catalino llevó la peor parte. Recibió cuatro balazos en el tórax y el abdomen. Franco, por su parte, fue herido en una pierna y en el rostro. Cuando arreciaban los disparos, el muchacho alcanzó a refugiarse nuevamente dentro de la casa de la hija de Catalino. De ahí lo sacó malherido la policía. Para ese momento Catalino era ingresado al Gamen. "Lo que cuentan en el barrio es que alguien robó una moto en Pueyrredón y la ruta provincial 255 y lo agarraron. Le sacaron el arma y lo cagaron bien a palos. Pero el pibe corrió para esta zona y se refugió en la casa de la hija de Catalino. Los otros fueron a buscar refuerzos y lo siguieron. Cuando Catalino lo sacó de su casa, éstos los estaban esperando y empezaron a dispararles. Catalino la ligó sin comerla ni beberla", contó un vecino de la cuadra.

   En la escena del crimen quedaron diseminadas tres vainas calibre 9 milímetros y una calibre 22. Ninguno de los testigos pudo, o quiso, identificar a los agresores. El fiscal Pinto, quien trabaja en el caso, comisionó sobre el terreno a efectivos de la comisaría 26ª y la Policía de Investigaciones (PDI) para lograr esclarecer las circunstancias en las que fueron heridos Catalino y Franco G.

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