Turismo
Domingo 07 de Agosto de 2016

Llegaron los gigantes buenos

Por 11º año consecutivo el Ministerio de Turismo realizó el lanzamiento oficial de Temporada de Ballenas.

En la sede del Ministrio de Turismo de Uruguay, se llevó a cabo el lanzamiento oficial de la Temporada de Ballenas 2016. La actividad fue organizada en forma conjunta con la Intendencia de Maldonado y Rocha, los municipios de Piriápolis, Punta del Este y La Paloma, y la Organización de Conservación de Cetáceos. Por ese motivo se organizaron lanzamientos de temporadas consecutivos en dichos departamentos: 28, 29 y 30 de julio. Durante el acto, la ministra recordó que la institución ha venido trabajando en diferentes acciones relacionadas con la sensibilización y la difusión del avistamiento de ballenas y con una fuerte postura hacia la conservación y cuidado del recurso.

   También hizo hincapié en la importancia de la comercialización de este producto turístico, y para ello la reciente inauguración del Centro de Convenciones de Punta del Este, generará seguramente un desarrollo en plena temporada de ballenas, por lo que ambas cosas se complementan.

   En el acto de apertura se contó con la presencia de la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, la presidenta del Instituto del Niño y del Adolescente, Marisa Lindner; Alfredo Blum, de la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente; Javier Báez, de la Dirección General de Turismo de la Intendencia de Maldonado; y el presidente de la Organización para la Conservación de Cetáceos, Marcelo Sivack. También estuvieron presentes el viceministro de Turismo, Benjamín Liberoff; la directora general del Ministerio de Turismo, Hyara Rodríguez; y el director nacional de Turismo, Carlos Fagetti.

   Las ballena Franca Austral migra a costas uruguayas entre los meses de julio y octubre desde hace muchos años. Existen registros que demuestran que por el siglo XVIII estos mamíferos eran cazados en el Atlántico y llevados a la isla Gorriti. Allí funcionaba un de las mayores factorías, tenían enormes calderas para procesar y derretir su grasa, y con parte del aceite obtenido fue que se iluminó por primera vez Maldonado. Durante la guerra con Inglaterra por el 1797, la actividad comenzó su declive hasta 1805 donde estos galpones fueron sustituidos por cuarteles militares.

   Por 1995 la población mundial de ballenas francas estuvo en peligro de extinción, alcanzando la cifra crítica de 5.000 ejemplares. Años mas tarde, y gracias a las acciones emprendidas por la conservación, se llegó a aumentar el número hasta 7.000 ejemplares. Este número sigue en aumento aunque es importante conocer que su recuperación es muy lenta ya que conciben una cría cada tres años.

   En Uruguay la especie se hace cada vez más presente y cientos de curiosos se acercan a las playas para disfrutar de sus saltos, aletas caudales y soplidos, muchas veces a escasos metros de la costa y bajo un paisaje incomparable.    

   La observación de ballenas es una actividad turística mediante la cual se avistan cetáceos en un lugar de acceso abierto, esto incluye la actividad humana en plataformas como embarcaciones, aviones, torres o tierra firme. Como actividad comercial comenzó en 1955 en Norteamérica a lo largo de la costa sur de California.

   Hoy este turismo lo realizan en más de 100 países además de la Antártida, donde las excursiones salen en busca de la gran ballena azul. A nivel global, el avistamiento de cetáceos genera 2,1 billones de dólares al año y alrededor de 13 millones de personas contratan salidas de varias horas o expediciones de varios días para el avistamiento de cetáceos cada año, y estos números van en aumento.

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