La ciudad
Jueves 22 de Septiembre de 2016

Llega al Castagnino una muestra de 200 años de arte argentino

Con 79 obras de 52 artistas, históricos y contemporáneos, la gira se inició en Tucumán por el Bicentenario. Inaugura mañana, a las 19

El Museo Castagnino estará de fiesta mañana, cuando inaugure en toda su planta baja la gran muestra itinerante con que se conmemoró en julio pasado el Bicentenario de la Declaración de la Independencia, "Congreso de Tucumán: 200 años de arte argentino". Se trata de una exposición que en rigor no recorre dos siglos, sino 160 años de la plástica nacional (desde una obra de Prilidiano Pueyrredón de 1859 hasta producciones contemporáneas hechas ad hoc), con una mayoría de piezas que pertenecen al Museo Nacional de Bellas Artes y otras de creadores actuales de 24 provincias.

La exhibición, organizada y financiada por el Ministerio de Cultura de la Nación, se quedará en Rosario hasta el 30 de noviembre y luego continuará viaje hacia Mar del Plata, Neuquén, Córdoba, San Juan y Salta.

   El cambio de gobierno se produjo apenas seis meses antes de que se cumpliera el 200º aniversario de la Declaración de la Independencia, por lo que en febrero pasado los curadores ya habían sido convocados por el secretario de Patrimonio Nacional, Américo Castilla, para que comenzaran a armar un "guión curatorial".

   Uno de ellos era el director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, Jorge Gutiérrez, y el otro el del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat. Como diseñador de la muestra se eligió a Gustavo Vázquez Ocampo.

   Tras permanecer dos meses en Tucumán, la exposición llegó el viernes a Rosario en un transporte especializado en el manejo de obras de arte. Eran tantos los bultos, que inicialmente fueron a parar al Centro de la Juventud.

   Gutiérrez y Vázquez Ocampo también desembarcaron en el Castagnino. Junto a ellos, ayer seis personas seguían montando las obras y ultimando otros aspectos de la exhibición, como luces e identificación de las piezas.

   En diálogo con La Capital, Gutiérrez contó que la elección de nombres y títulos fue la primera tarea compleja que debieron consensuar con Duprat, pero también con los equipos técnicos del Bellas Artes, ya que por necesidades de conservación no cualquier pieza podría salir del museo ni recorrer medio país.

   Así que, en simultáneo, los curadores trazaron cuatro grandes ejes para estructurar la muestra en un marco de "emancipación conceptual": "Paisaje y territorio", "Visiones sobre la subjetividad", "Los cambios sociales" y "Vanguardia y abstracción".

   Gutiérrez explicó que a través de esos ejes buscaron otorgar una "complejidad" mayor que la que podrían ofrecer géneros tradicionales, como el retrato o el paisaje, y así volverlos más "abarcativos", permitiendo que obras de tiempos, disciplinas y autores diferentes "entraran en diálogo".

   El curador tucumano también contó que adoptaron dos criterios: "no seguir una cronología e incorporar arte contemporáneo que representara a las provincias argentinas", aunque sin pretender un reparto "equitativo".

   La muestra reúne 79 obras de 52 artistas, con una antigüedad que va de 1859 al 2016, y en disciplinas que incluyen pintura, escultura, grabado, dibujo, fotografía, instalaciones, objetos y videoarte.

   Es difícil pensar en nombres más reconocidos que otros, pero sólo por mencionar algunos se pueden citar, aparte de Pueyrredón, a Cándido López, Martín Malharro, Emilio Petorutti, Juan Carlos Castagnino, Fernando Fader, Luis Felipe Noé, Xul Solar, Guillermo Kuitca, Rómulo Macció, Lino Spilimbergo, Antonio Berni, Grete Stern, León Ferrari, Jorge Macchi, Carlos Alonso, Pablo Siquier, Alejandro Kuropatwa, Liliana Maresca-Marcos López o Marta Minujín.

   De los 52 artistas que integran la muestra, cinco son rosarinos: aparte de Berni, Emilia Bertolé y Enio Iommi, las contemporáneas Graciela Sacco y Fabiana Imola.


La misma, pero no. Lo singular de una muestra itinerante es que nunca es exactamente la misma: cada museo le impone su geografía. Por eso, con meses de anticipación, su diseñador prepara un proyecto con planos y vistas.

   "Parto de un guión de base que respeto lo máximo posible en función de cada planta", explicó el especialista. En el caso del Castagnino, la propia espacialidad del museo obligó a adaptar el montaje de las obras a "una cierta secuencia lineal".

   En ese recorrido, dijo Vázquez Ocampo, "dialogan las obras de artistas sumamente clásicos o históricos con los más contemporáneos", y a su vez los de la colección del Nacional de Bellas Artes (cerca del 70 % del total) con los actuales de cada provincia".

   La muestra genera fuerte expectativa, al punto de que ya se inscribieron para visitas guiadas 200 escuelas, 50 de ellas también para los talleres educativos, cubriendo la totalidad de los cupos.

   La directora del museo, Marcela Römer, contó que apenas asumió Duprat le pidió que enviara una exposición itinerante del Nacional de Bellas Artes al Castagnino. "Y luego aparece esta muestra, que pone a nuestro museo en su recorrido", se enorgulleció.


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