Política
Martes 31 de Mayo de 2016

Lifschitz admitió tensiones entre el socialismo y el radicalismo

El gobernador reconoció problemas con sus socios políticos, pero aseguró que no habrá ruptura de la coalición a nivel provincial.

El gobernador Miguel Lifschitz reconoció ayer que "hay tensiones y diferencias de visión" en el oficialismo santafesino por la pertenencia del radicalismo a Cambiemos a nivel nacional, pero que "no teme" por el futuro del Frente Progresista en la provincia. "Estamos en un muy buen momento del Frente y no hay posibilidades de ruptura", sentenció el mandatario.

Lifschitz fue consultado por la prensa luego de presidir un acto oficial en la capital santafesina y allí no tuvo ambages a la hora de referirse a los chispazos políticos que produjo entre los socios frentistas la visita del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior Rogelio Frigerio, recibidos en Santa Fe el sábado por el intendente radical José Corral.

"Obviamente hay tensiones políticas, no es la primera vez que ocurre ni es la primera vez que el radicalismo y el socialismo tenemos posiciones disímiles, pero eso nunca ha sido un obstáculo para que el Frente Progresista pueda seguir funcionando y creciendo", sostuvo el mandatario en torno a lo que definió como "un acto político" protagonizado por el titular nacional del radicalismo y las principales espadas del presidente Mauricio Macri.

"Entiendo que era un acto político. Yo por lo menos no tenía nada programado", se desentendió Lifschitz cuando se lo consultó sobre su comentada ausencia en el encuentro entre Corral, Peña y Frigerio, en el cual los dirigentes del PRO ponderaron como "intendente modelo" al santafesino.

Para el jefe de la Casa Gris la adscripción radical a Cambiemos se trata de "definiciones de quienes tendrán un proyecto sobre el que vienen trabajando", pero aclaró seguidamente que a su juicio "el Frente Progresista en Santa Fe institucionalmente está funcionando, y hasta paradójicamente, diría que estamos atravesando un buen momento en términos de gestión y de relación con todos los dirigentes locales de todos los partidos del Frente", afirmó. Además el mandatario provincial se confesó "optimista", porque "no creo que lleguemos a extremos de ruptura como vaticinan algunos. Al contrario, hay vínculos políticos y humanos muy sólidos, no creo que se vean alterados", vaticinó.

Lifschitz sostuvo en esa línea argumental que la apuesta debe ser "mantener el Frente (Progresista), un proyecto en el que venimos trabajando hace casi veinte años y seguiremos trabajando para consolidarlo en los próximos tiempos".

"No tengo temor por el futuro del Frente porque creo que es un proyecto que está muy vigente en la provincia y ya tiene una tradición importante. Obviamente hay tensiones políticas, no es la primera vez que ocurre ni es la primera vez" entre la UCR y PS, pero eso "no debe ser un obstáculo para poder trabajar juntos los temas de la políticas de Estado y la coordinación de acciones en el territorio santafesino", consignó el mandatario.

No obstante, el gobernador no dejó pasar ayer la oportunidad para facturarle al oficialismo nacional "demorar demasiado la respuesta" a las demandas santafesinas de asistencia por los multimillonarios estragos padecidos por la emergencia hídrica.

"No hemos recibido nada de Nación. Sinceramente se ha demorado demasiado la respuesta. De todas formas, hablé con el ministro de Interior el viernes y me ratificó que probablemente esta semana tengan alguna noticia. Igualmente ya a nivel provincial hemos implementado un mecanismo de financiación al que muchas empresas ya se han acogido, y que permite mitigar el impacto de los aumentos y trasladarlos en el tiempo", añadió.

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