Central
Martes 26 de Julio de 2016

Ledesma fue la figura de la cancha en el partido de ida jugado en el Coloso

"Si el Chacho me dice: quedate, me quedo a pelear el puesto a morir", confesó el juvenil arquero canalla.

Hay actuaciones fundamentales y consagratorias. Partidos bisagra. Y hay clásicos en los que todo eso entra en juego. Como sus opuestos. Pero los opuestos no son el caso de Jeremías Ledesma, el arquero de Rosario Central que el domingo fue la figura del derby que se jugó en cancha de Newell's por los cuartos de final de la Copa Santa Fe. Por el contrario, a Ledesma (23 años) le salió todo bien y por eso el domingo y ayer fue "el hombre del día" en una ciudad que respira fútbol por cada poro. Aunque a esos clásicos se los asuman con jugadores de reserva. Precisamente allí está el punto en cuestión: Jeremías Ledesma, como tantos de sus compañeros, pudo mostrarse ante los medios y el público como pocas veces sucede. Pero su actuación adquiere relevancia tomando en cuenta que Eduardo Coudet está buscando un segundo arquero para el plantel de primera. Entonces, teniendo a Jeremías, ¿es necesario? ¿Se animaría el pibe a pelear ahora el puesto del arco canalla? "Si el Chacho me dice quedate, obviamente que me quedo y peleo el puesto a morir, en el buen sentido de la palabra", le dijo el arquero a Ovación y aclaró que su idea es buscar nuevos rumbos en diciembre, a préstamo en algún otro club para encontrar continuidad.

Una historia rápida y sencilla dirá que Jeremías Ledesma se probó en Central a los 13 años y se quedó viviendo en la pensión por 5 más. Que extrañó, que sufrió alejado de su familia de Pergamino, pero resistió. Maduró "a los golpes", como el mismo dice, y se hizo "recanalla" a partir del "contagio" que le propiciaron al venir a Central. Porque en su casa se simpatizaba por otro club grande, pero hoy todo cambió: "Tengo dos sobrinitos chiquitos que andan con el babero y el gorrito de Central". Dirá también este relato rápido que Ledesma aprendió a apasionarse por el fútbol y la constancia a partir de ver a su hermano mayor romperse el lomo mientras hacía inferiores en Gimnasia La Plata. Y dirá también que este pibe, el menor de tres hermanos, admiraba al Pato Fillol, por su modo de sacar por arriba, aspecto en el que se siente más confiado, aunque hoy mire a muchos arqueros para tomar lo mejor de cada uno. Y dirá esta historia también si lo del domingo finalmente fue una vidriera para quedarse en Central a "pelearla" o si se irá por otras oportunidades. El tren sigue. Habrá que ver en qué estación se detiene la figura del fin de semana en el que el clásico de ida de la Copa Santa Fe terminó 0-0 pero con un canalla más satisfecho por haber jugado la mitad del partido con un hombre menos.

¿Cómo se siente el día después a un clásico en el que todos hablan de tu actuación?

—Estoy muy contento por el partido de ayer (por el domingo), las sensaciones son lindas. Fue un buen partido, entonces estoy feliz por mí y por mi familia, que también lo está, porque el resultado fue positivo.

¿Qué se dijeron en el vestuario pospartido?

—Hablamos un poco mientras esperábamos volver a la concentración, contentos, porque fueron 45' con un jugador menos. El sabor que nos quedó no fue amargo sino todo lo contrario, la verdad es que nos motivábamos sabiendo que faltan 90' y se define en casa el domingo.

¿Pudiste hablar con Coudet?

—No hablé con el Chacho aún pero recibí mensajes de chicos de primera felicitándome, como Marco Ruben. Eso me da mucha tranquilidad, Marco es un referente para mí porque es una gran persona y un gran jugador, así que esto es muy gratificante, quiere decir que uno va por el buen camino, que está haciendo las cosas bien.

El Chacho busca un arquero y tu actuación de ayer te pone en un lugar de consideración. ¿Lo sentís igual?

—El es la cabeza del grupo, nuestro director técnico, él ve el día a día. Quiere traer otro arquero y eso se toma de la mejor forma. Uno pelea día a día por estar en el plantel, tener su lugar, sentirse parte. Pienso que ayer (por el domingo) demostré eso, que quiero estar. Entonces me hace muy bien, me da confianza. Y si el Chacho quiere traer a otro arquero es una decisión de él, uno no puede meterse, él sabe lo que es mejor para el club, la situación en la que está.

¿Tenés una posibilidad de irte a préstamo?

—Cuando renové contrato por un año más en junio, la idea era quedarme hasta diciembre e irme a préstamo. Me quedé por un problema personal, pero mi idea es buscar un club en diciembre y atajar, tener continuidad, que es allí cuando el arquero se forma. En concreto hoy no hay nada. Es muy complicado para un arquero conseguir un club, más para un tercer arquero como era yo en el semestre pasado detrás de Sebastián Sosa y Manuel García. Uno cuando no tiene rodaje, no tiene una carta de presentación fuerte, sino que tiene que irse por recomendación de alguien.

Si Coudet no trae un arquero y te dicen que podés disputarle el lugar a Sosa, ¿te quedás?

—Mi decisión era irme. Pero si el Chacho me dice "quedate", obviamente que me voy a quedar y voy a pelear el puesto a morir, en el buen sentido de la palabra. Todos tenemos que tener competencia, si no nos relajamos. La idea del Chacho es traer otro arquero para que haya más competencia. Si confía un poquito en mí, me voy a quedar y la voy a pelear.

¿A los 23 años necesitás más continuidad?

—Sí. El tren pasa una vez. Los tiempos de maduración de un arquero son distintos a los de los jugadores de campo. Que sólo ataje uno es complicado y es muy difícil confiar en un arquero joven, eso está a la vista. Es un puesto ingrato en el que uno tiene que estar fuerte de la cabeza porque un error te lleva a perder un partido, un torneo, un clásico. Los arqueros sólo nacimos para ser arqueros.

Si el domingo cometías un error hoy el posicionamiento era diferente.

—Tal cual. Un amigo me comentó algo que se escribió en una red social en la que se contaba mi historia y se decía cuánto nos jugábamos en 90'. Y me sentí reflejado. Cómo en 90' uno decide su carrera. Hace 10 años que estoy acá y si en este partido era mala mi actuación o adverso el resultado no iba a tener ni la mitad de repercusión que tengo ahora. Probablemente estaría buscando club.

¿Pensabas en esto antes del clásico?

—Sí y no. El fútbol es día a día. La verdad es que me mato entrenando, me encanta. Es que si te va bien, uno se siente más contento.

El domingo es la vuelta en Arroyito y está muy latente la chance de ser semifinalista.

—Es importante que hayamos sacado el resultado que sacamos con uno menos, ahora lo definimos en casa, tenemos 90 minutos por delante y somos 11 contra 11. Ellos van a tener la gente en contra. Estamos confiados en que vamos a tener un resultado positivo. En el primero había muchas tensiones, el domingo no será así. Ellos tienen que salir a buscar un resultado como visitante en una cancha que seguramente va a estar llena, como siempre.

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