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Sábado 08 de Marzo de 2014

Ledesma encara una forestación energética

El ingenio jujeño Ledesma, el mayor del país, está encarando una forestación de eucaliptus para tener, al cabo de tres o cuatro años, una "cosecha energética" que colabore en la alimentación...

El ingenio jujeño Ledesma, el mayor del país, está encarando una forestación de eucaliptus para tener, al cabo de tres o cuatro años, una "cosecha energética" que colabore en la alimentación de sus calderas. La movida es parte de un plan mayor: el reemplazo del gas en su matriz energética, un objetivo prioritario para la empresa por cuestiones operativas y de costos.

A diferencia de otros ingenios, que extraen azúcar y alcohol y disponen de todo el bagazo para la generación de energía, Ledesma emplea buena parte para su producción de papel y celulosa, la primera gran y exitosa diversificación que encaró, a principios de los 60.

Así, quedó, por así decirlo, con menos combustible propio y con más demanda, que resolvió gracias al gasoducto Campo Durán (Salta)-San Lorenzo (Santa Fe). Más allá de ese déficit energético por el propio diseño del complejo industrial, en los últimos años, la empresa duplicó su producción de papel e incorporó la producción de bioetanol, con lo que su consumo volvió a incrementarse.

La forestación energética todavía está en etapa de ensayos y ajustes para sacarle el máximo aprovechamiento. Por un lado, es de alta densidad: en los suelos más marginales pueden plantarse 1.600 a 1.800 plantas por hectárea, mientras que los muy buenos pueden albergar de 2.000 a 2.200 plantas. Por otro lado, es de alta rotación: en la empresa esperan que podrá ser cortado a los tres o cuatro años, una performance mucho mejor que la que se consigue en otras latitudes.

Las plantaciones de eucaliptus comenzaron con 30 hectáreas en 2011, se agregaron otras 70 en 2012, y en el ejercicio actual, que cierra en mayo, sumaron 205 hectáreas más. Cerca de 600.000 árboles. "Queremos llegar a 1.500 hectáreas en cinco años, plantando 300 por año", dijo Miguel Ullivarri, jefe del departamento de medio ambiente de Ledesma. El objetivo es recolectar, al cabo de tres o cuatro años, entre 60 y 70 toneladas por hectárea al 30 por ciento de humedad.

Para obtener mejores resultados, están probando con diferentes variedades de eucaliptus: el camaldulensis, que permite más densidad de siembra, y el grandis, que tiene más poder calórico por hectárea. "Queremos trabajar también con un hibrido de grandis y camaldulensis, que tenga las bondades de ambos", dijo el experto.

Una aprovechamiento adicional es que los árboles se colocaron en tierras muy pedregosas, que con la cosecha mecánica dejaron de ser aptas para cañaveral.

Las tierras de la empresa, controlada por la familia Blaquier, cubren 56.000 hectáreas ubicadas en los departamentos jujeños de Ledesma, Calilegua, Herminio y El Talar (parte en Salta), buena parte contigua la Parque Nacional Calilegua, que se extiende sobre 76.000 hectáreas que la empresa donó en 1979.

Sin quemar. Por primera vez, este año Ledesma realizará la zafra (que se extiende de mayo a noviembre) de manera mecanizada en el 100 por ciento de las 42.000 hectáreas netas de caña que tiene, dijo Ullivarri. Esto supone una ventaja medioambiental importante, al evitar el humo de la quema del cañaveral previa a la recolección manual, que tantas quejas trae en donde se sigue practicando.

A la vez, la recolección mecánica junta los tallos trozados y deja en el suelo las hojas, llamadas en la jerga malhoja, a razón de 12 a 15 toneladas por hectárea. De ese volumen, una parte debe quedar en los suelos para protección, pero hay un 50 o 60 por ciento disponible para utilizar también como biomasa, una práctica que la empresa está desarrollando.

El año pasado, la empresa levantó la malhoja de unas 8.000 hectáreas, con lo que, sumando chips de madera, obtuvo unas 75.000 toneladas de biomasa. Con ello, pudo sustituir alrededor del 21 por ciento del gas que utilizaba para la generación de vapor. Si a ello se le suma cerca del 10 por ciento del bagazo completo que la papelera no utiliza, más la médula del bagazo que descarta, la empresa ya tiene el 43 por ciento de su energía renovable.

Si bien los planes van variando porque hay muchos componentes que intervienen, desde económicos hasta agronómicos, el objetivo para la próxima zafra es duplicar el aporte de la malhoja al proceso productivo. Cuando esté disponible el eucaliptus, si bien aportará un volumen inferior al de la malhoja, su aporte será muy útil para cuando la maloja todavía está muy húmeda.

La empresa tiene tres calderas de gas y tres bagaceras, una de las cuales incorporó hace algo más de un año con una inversión de más 22 millones de dólares, que le permitió crecer mucho en eficiencia.

En el último año, Ledesma procesó unos 3,96 millones de toneladas de caña, y extrajo 358.000 toneladas de azúcar, 127.000 toneladas de papel y 76.200 metros cúbicos de alcohol. En el último ejercicio disponible, que cerró en mayo de 2012, sumando las ventas de bioetanol, cuadernos y encapados, frutas frescas, jugos, agropecuarias, y de sus subsidiarias, como Citrus Salta y Glucovil, sus ventas ascendieron a 3.642 millones de pesos, con una ganancia neta de 223 millones.

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