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Sábado 30 de Noviembre de 2013

Lectura y hábitos de estudio, dificultades de los ingresantes a carreras de nivel superior

Distintos especialistas opinan que también influye en la permanencia la preparación con la que llegan del secundario

Elegir qué estudiar es todo un desafío para un joven que termina el secundario, pero permanecer luego en la carrera definida parece que lo es más. Las cifras de los que dejan en el primer año de la Universidad o el estudio superior alcanza casi a la mitad de estos ingresantes ¿Las razones? Un grupo de educadores e investigadores consultado por La Capital ubica los temas principales en la comprensión lectora, la preparación desigual con la que arriban del secundario al nivel superior y los hábitos de estudio de los alumnos. También coinciden que es una realidad de la que la enseñanza superior debe hacerse cargo y ofrecer propuestas de acompañamiento, como de hecho se encaran en distintas experiencias.

Histórico y complejo podría definirse el problema de la deserción de estudiantes en el nivel superior de la educación, esto es universitarios y de quienes cursan profesorados o tecnicaturas. Tan es así, que más allá de las estadísticas, alcanza con ver cómo cambia el panorama de un aula de clases llena de alumnos a principio del año académico y a mitad del mismo, cuando llegan los primeros exámenes, y los salones dejan de ser tan poblados.

Distintas estrategias. Juan Farina  es profesor de la Regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y del Politécnico. Opina que el ingreso y permanencia en el nivel superior son temas clave, sobre los que se trabaja desde hace unos años con diferentes estrategias, "como cursos de nivelación, talleres de comprensión lectora y de escritura".

De todos modos reconoce que "pasan los años y muchas de las medidas tomadas no dan el resultado esperado". Habla en particular de las carreras científico tecnológicas, sobre las que hay una fuerte crítica a la manera en que se desarrollan y cómo se las ha enseñado en niveles anteriores. Señala entonces como otra falencia posible "el modo de enseñar ciencias en la escuela primaria y en la escuela secundaria". "En estos momentos en donde se promueve fuertemente la formación científica tecnológica, demandada por nuestro país, es cuando los esfuerzos deben duplicarse para darle solución a esta problemática", manifiesta sobre la importancia de atender a este desafío.

Suma un dato revelador sobre la atención la universidad le está dando a esta problemática al recordar que en mayo del año que viene la Facultad de Ingeniería (UNR) será sede de las Cuartas Jornadas de Ingreso y Permanencia en Carreras Científico-Tecnológicas, pensadas "como un espacio de reflexión y debate en el que las demandas señaladas ocupan un lugar central".

Para Farina, son muchas las dificultades que definen que un alumno avance o no de año. A manera de síntesis dice que "merecen una atención considerable" los conocimientos previos con los que llegan a la universidad, la forma en que han adquirido esos saberes, los hábitos de estudio y también las políticas institucionales.

Por su parte, el doctor en historia, investigador y profesor de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR), Darío Barriera, considera que "la comprensión lectora (semántica y gramática) y la preparación general que los alumnos traen del secundario" funcionan como obstáculos en la vida universitaria. Afirma que "hay enormes distanciamientos entre la expresión oral y escrita" y "desigualdad de los bagajes del secundario".

Prácticas docentes. Barriera sostiene que esas dificultades no sólo son percibidas y apuntadas desde los claustros, sino que además se las interpelan y afrontan desde la docencia. "En principio, tratamos de modificar nuestras prácticas docentes a un estudiantado que es sensible a lo visual y también a aceptar como terreno de intercambio niveles de lenguaje desde los cuales proponemos luego caminos diferentes. Esto tiene que ver con la no descalificación de algunas búsquedas o niveles de expresión", explica e ilustra con un ejemplo: "Que busquen en «internet» en general es bueno; luego refinamos y vemos cómo orientar la búsqueda en repositorios adecuados. Transitando por la biblioteca virtual llegaremos también a la biblioteca física, tradicional".

Otra forma que se dan para disminuir brechas y buscar soluciones a las contrariedades de los alumnos es "promoviendo y aceptando hábitos de lectura diferentes". Tareas de apoyo, escucha y búsqueda que, asegura, se hacen "en la clase, en los exámenes, en las devoluciones de los exámenes, en las consultas", expresa Barriera.

Desafíos de inclusión. José Romero es doctor en educación, además de profesor de la Universidad del Salvador y de la UNR. También analiza la problemática de la deserción de estudiantes como un tema "complejo" que debe mirarse además desde otros cambios culturales y educativos. Recuerda que "si bien la universidad tiene un sistema abierto de ingreso, no está preparada para el crecimiento de las expectativas de los alumnos de nivel medio que quieren proseguir sus estudios en el nivel superior". Esto es atender el ingreso masivo de jóvenes, con distintas formaciones y expectativas.

"Diferentes estadísticas nos manifiestan que más del 80 por ciento de los alumnos que egresan de la escuela media quieren seguir estudiando. Esto no pasaba hace dos décadas atrás", dice para recordar que atender este aumento de demanda de jóvenes requiere de una mirada diferente. En definitiva, se trata de un universo grande de alumnos con una diversidad de problemas a considerar. No hacerlo —expresa— genera niveles de deserción en los primeros años de estudio que se mueven entre el 40 por ciento y 60 por ciento.

Para Alicia Pintus, supervisora de nivel superior de la provincia, las dificultades más evidentes son "la comprensión lectora y la preparación general que los alumnos traen del secundario o el capital cultural del que esperamos que debieran apropiarse durante su paso por este nivel y no lo han hecho". La especialista repara que "la comprensión lectora es una herramienta indispensable para una cultura académica que sigue centrada en la transmisión a través del saber compilado en los libros".

Capital cultural. "El universo del discurso o capital cultural que traen los estudiantes al ingreso al nivel superior suele ser exiguo respecto de las exigencias o necesidades del sistema formador. Si esa plataforma ideal de conocimientos comunes y básicos viene empobrecida, no queda otra opción que revisar nuestros supuestos, y organizar nuestro proceso de enseñanza para compensar, y que puedan avanzar", considera sobre la situación y qué hacer al respecto.

Recuerda entonces que los docentes de nivel superior están siendo interpelados por un desafío que es "articular calidad con retención. No se trata solamente de que los alumnos permanezcan sino que aprendan, y que nosotros hagamos alguna clase de diferencia favorable para ellos". Una manera de no volcar toda la responsabilidad en los estudiantes que arriban a la universidad o una carrera terciaria.

Pintus agrega que otras dificultades son también "los tiempos de cursado y la organización para estudiar". Variables que en su opinión debieran trabajarse en el ingreso al nivel, "considerando al ingreso no solamente la inscripción y las primeras semanas, sino un período más amplio que abarque todo el primer año". "Por tanto —concluye— no debería constituir una problemática para el alumno".

Con esta mirada de revisar las prácticas institucionales coinciden los especialistas consultados. También con la necesidad de ofrecer distintos espacios de apoyo para los ingresantes al nivel superior.

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