Policiales
Sábado 15 de Octubre de 2016

Le dieron más de 10 años de cárcel por matar a su cómplice en el delito

La pena recayó en Walter "Orejón" Guillén, quien el 18 de enero de 2013 asesinó a Walter García tras una desavenencia por el robo de una moto

Un joven de 29 años fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión por matar a quien supo ser su compañero de ruta en algunos hechos menores de robo, en uno de los cuales surgió una diferencia que resultó insuperable y marcó el destino de Walter Francisco García, a quien baleó a pocos metros de su casa, en la zona de bulevar Seguí y Crespo la madrugada del 18 de enero de 2013.

García y el ahora condenado Walter Germán "Orejón" Guillén pateaban juntos la calle. Pero un día de esos se desconocieron, surgieron diferencias insalvables porque el primero habría dejado tirado malherido a su amigo durante el robo de una moto en el que habrían trabajado juntos, lo cual distorsionó trágicamente la relación.

Persecución. La crónica de ese 18 de enero de 2013 refleja que a las 4 de la mañana García fue perseguido por dos personas que iban en una moto. El hombre corrió desesperado desde un bar ubicado en bulevar Seguí y Crespo hasta pasaje Chancay 3252, casa frente a la cual lo alcanzó un proyectil calibre 22 en el pecho.

García, de 26 años, cayó malherido en una zanja y murió en el acto. Enseguida salieron algunos vecinos y se acercaron su hermana y otros familiares que viven por allí. Entonces echaron a correr el apodo de "Orejón" como sospechoso.

"Estos antes pateaban juntos y un día, andá a saber porqué, se desconocieron. El que mató al pibe es Joni, «Orejón». Hace un par de días al muerto lo corrió desde el laburo hasta la casa y como no se quedó conforme volvió y le siguió disparando al frente de la casa", explicó en ese momento un referente barrial que conocía a los protagonistas.

La víctima tenía cierto recorrido en el mundo del delito, pero por cuestiones menores que le valieron una condena que cumplió en los calabozos de la comisaría 18ª entre noviembre de 2011 y agosto de 2012. "Salió en libertad y nunca tuvo problemas con nadie. Trabajaba haciendo reemplazos y changas para una empresa de carga y descarga de mercaderías", valoraron sus familiares.

La investigación del hecho recaló en el juzgado de Instrucción a cargo de Alejandra Rodenas y bajo el impulso de la fiscal Nora Marull. Se realizaron medidas tendientes a confirmar las sospechas que había sobre Guillén hasta que se ordenó su detención. Durante el proceso se acumularon evidencias para fundamentar la acusación y el conflicto. Del cotejo del relato de los testigos, de familiares de la víctima y del imputado se pudo comprobar el distanciamiento entre los hombres y la relación previa que tenían.

Un mal fin de año. Todo se desencadenó el 31 de diciembre de 2012 cuando Guillén y García habrían robado una moto. En ese incidente fue herido de bala el primero y García escapó con el rodado que luego habría vendido. Eso habría sido tomado como una traición de "Orejón" que desató una violenta persecución contra su compinche el 16 de enero, cuando le disparó unos 20 tiros sin impactarlo, tras perseguirlo desde el trabajo hasta la casa de la madre.

"Te voy a matar, te voy a matar", dice una mujer que escuchó que gritaba Guillén, también conocido como "Jony". "Se la tenía jurada", dijo un familiar de la víctima que estaba al tanto del áspero conflicto.

Durante el juicio, en manos del juez de Sentencia José Luis Mascali, fueron ponderados los relatos coincidentes de los testigos sobre la trama de la relación. Pero además el testimonio de tres personas que vieron desde una esquina la persecución previa que hizo Guillén en moto con un cómplice, hasta emboscar a García.

"Este relato de testigos que no son quienes observaron el homicidio propiamente dicho pero que tomaron conocimiento del intento homicida anterior, conforman un panorama que sustenta la motivación de la acción desplegada por el imputado", desgrana Mascali.

Contradicciones. El magistrado hizo eje en las contradicciones del imputado y sus familiares respecto a la moto, que dijo que se la había robado a García pero no hizo la denuncia ni aportó documentación.

"No puede afirmarse si el motivo de la venganza que derivaba de la conducta de Guillén era porque García vendió su moto y se quedó con el dinero; o porque lo «abandonó» cuando un tal "Ema" le disparó en su hombro dejándolo "ensangrentado", lo cual refieren testigos de ese hecho", analizó el juez.

Y explica que "a la luz de la sana crítica" el dolo del homicidio "surge palmario al presentarse el imputado con el arma de fuego en su mano y dispararle desde una moto en movimiento a corta distancia a la víctima, que huía desesperado hacia su domicilio, con la clara e indiscutible intención de matarlo

El magistrado además descarta cualquier hipótesis de "lesionar". El accionar del imputado ostensible y desprejuiciado por su temeraria actuación, en la ejecución de los actos que llevaron al desenlace que resultó ser fatal, evidencia la voluntad homicida. Lo tuvo a metros, le apuntó, le disparó dos veces".

Por ello, y de acuerdo a la naturaleza y característica del hecho perpetrado, Guillén fue condenado a la pena de 10 años y ocho meses de prisión, accesorias legales y costas del proceso judicial en su contra.

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