Policiales
Sábado 29 de Octubre de 2016

Le dictaron prisión preventiva por un crimen seguido de robo

Las suelas de sus zapatillas quedaron marcadas en la puerta de la casa de Orlando Zaya, el hombre de 67 años que el miércoles apareció asesinado en French al 5400.

Las suelas de sus zapatillas quedaron marcadas en la puerta de la casa de Orlando Zaya, el hombre de 67 años que el miércoles apareció asesinado en French al 5400. Con esa y otras evidencias, un joven de 28 años quedó ayer en prisión preventiva acusado como autor de un homicidio críminis causa, que se pena con prisión perpetua.

El jubilado fue hallado muerto en el pozo que hay en el patio de su casa pocos minutos después de las 7.30 de la mañana del miércoles. A esa hora los vecinos vieron salir de la vivienda a un joven cargando bolsas con ropa y otros objetos robados. Media hora más tarde una mujer llamó a la policía para denunciar a su pareja por violencia de género y así fue detenido Gonzalo Ezequiel N., el joven imputado ayer: tenía 37 mil pesos robados a Zaya y en su casa aparecieron perfumes, dos relojes y ropa del hombre apuñalado.

Con esas evidencias el fiscal de Homicidios Pablo Pinto acusó a N. Como el detenido ya recibió dos condenas por delitos contra la propiedad y tres veces fue declarado en rebeldía, y ante la "carga incriminante" de las pruebas, el juez Hernán Postma dispuso la prisión preventiva sin plazo.

Pericias. Mientras tanto se realizarán medidas de prueba como una pericia de ADN a la ropa y las zapatillas con manchas de sangre que llevaba N. Al respecto, el defensor público Diego Villar planteó que el joven es ajeno al crimen y que los vecinos lo vieron salir con bolsas de la casa a las 7.30. Es decir, "cinco horas después" del crimen que, a su criterio, fue a las 2.30.

Para el fiscal Pinto, N. fue uno de los tres sujetos que a las 2.30 de la madrugada del miércoles entraron a la casa de Zaya tras violentar la puerta de una patada. Al hombre lo mataron a golpes y puñaladas y luego lo ocultaron en un pozo de cuatro metros de diámetro y un metro de profundidad que el jubilado había cavado en un patio delantero para arreglar un desagüe. Luego colocaron encima un sillón rojo y la puerta de una heladera e intentaron incendiar el cuerpo para borrar pruebas.

Luego, como en un "robo hormiga", se llevaron 37.492 pesos que Zaya había cobrado de una indemnización, dos relojes pulsera, un short, un alicate, un bolso deportivo, dos perfumes y un medicamento para la presión. También una campera con la inscripción "Seguridad" que don Orlando usaba en la empresa donde trabajó hasta hace un año, cuando una afección cardíaca lo mantuvo internado y motivó su jubilación.

El hombre era separado y padre de dos hijos, uno de ellos policía, y desde hacía 35 años vivía donde lo mataron. La autopsia reveló que sufrió múltiples puñaladas que le causaron la muerte por hemorragia.

Ruidos y extraños. A las 2.30 del miércoles los vecinos de Orlando escucharon gritos y vieron salir a dos jóvenes. Llamaron a la policía pero nadie acudió. Se asomaron a mirar dentro de la casa y vieron todo revuelto pero pensaron que Zaya no estaba. A las 7.30 vieron salir a otro joven cargando bolsas con ropa de la víctima que fue perdiendo en el camino. Tenía una gorra con una hoja de marihuana bordada. A esa hora los vecinos volvieron a llamar a la policía, que esta vez revisó la casa y encontró el cuerpo en el pozo.

Media hora más tarde un llamado a la comisaría 20ª dio cuenta de un incidente de violencia de género. La pareja de N. pidió ayuda porque el muchacho la quiso agredir con un cuchillo. Un vecino intervino en su defensa al escucharla gritar y echó a N. de la casa a trompadas. En ese momento llegó la policía y lo detuvo. El joven tenía encima los 37 mil pesos y en su casa se hallaron elementos robados a Zaya y la gorra bordada con la hoja de marihuana.

El jueves, en tanto, un testigo de identidad reservada reconoció a N. en rueda de personas como el joven que a las 7.30 salió con bolsas de la casa de la víctima. Y las suelas de sus zapatillas talle 39 (con barro y sangre) se corresponden con las que quedaron en la casa de la víctima.

El defensor de N. dijo no compartir la teoría del caso de la Fiscalía. Sostuvo que hubo dos momentos en el hecho: uno a las 2.30 cuando habrían asesinado al jubilado; y otro a las 7.30 cuando vieron salir al acusado. El muchacho registra una condena unificada a 5 años y 4 meses por robos con arma de 2014, cuando fue declarado reincidente. El juez Postma evaluó que entre los elementos de prueba "ninguno es desincriminante" y lo dejó en prisión.

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