Policiales
Miércoles 27 de Julio de 2016

Le dan 10 años de cárcel por apuñalar a su ex mujer y dejarla con graves secuelas

El hombre era taxista y tiene 62 años. En octubre de 2014 la vio en una heladería con otro hombre y la atacó delante de empleados y clientes.

"Yo soy culpable, debo pagar". Un ex taxista de 62 años aceptó ayer en esos términos una condena a 10 años de prisión por apuñalar y dejar con graves secuelas a su ex esposa, a quien atacó dos años atrás en una heladería de Pellegrini 856. La mujer fue acuchillada a la vista de clientes y vecinos que retuvieron al agresor. El ataque fue encuadrado como intento de homicidio agravado por la violencia de género que cambió para siempre la vida de la víctima: no puede caminar con normalidad ni salir a la calle sola.

"Ella ya no es la misma persona. Tiene que vivir asistida para siempre", contaron en Tribunales seis hermanos de la mujer que fueron a presenciar el juicio en el que Juan Oscar Ojeda aceptó su condena en un juicio abreviado. El fiscal Pablo Pinto y la defensora pública María Melania Carrara acordaron una pena de 10 años de prisión para el taxista como autor de intento de homicidio doblemente agravado: por el vínculo y por la violencia de género. El acuerdo fue admitido por la jueza Raquel Cosgaya.

Larga relación. Ojeda llevaba más de 30 años casado con Vicenta Ramona García, de 53 años, con quien tuvo cinco hijos. Un mes antes del ataque la pareja se había separado, aunque vivían bajo el mismo techo. "Ella le decía que rehiciera su vida, pero él quería volver. Después él la echó de la casa y ella se fue a vivir con mi mamá", contó Mónica García junto a sus hermanas Rita y Paulina, quienes junto a su madre, Vicenta Esmay, esperaban el final de la audiencia a la que por cuestiones de espacio sólo pudieron asistir sus hermanos Román y Rubén.

De la investigación surgió que tras la separación Ojeda empezó a "perseguir, acosar y controlar" a su ex pareja, la amenazó de muerte y la trataba de "puta" si la veía con otro hombre. El 30 de octubre de 2014 ella fue a la heladería de Pellegrini 856 con un conocido. Ojeda los vio y llamó por teléfono a su hijo mayor, también taxista. "Te voy a mostrar lo puta que es tu mamá", lo convocó.

El hijo de la pareja, de 34 años, acudió a la heladería junto con su nene, de 9 años. Eran las 18.50. En ese momento el chofer entró a la heladería, increpó a la mujer y la persiguió hasta el fondo del negocio. Cerca de los baños, con una cuchilla de 15 centímetros de hoja y mango de madera le dio un puntazo en el lado izquierdo del tórax que le causó una herida a nivel ventricular. Un hombre intentó frenarlo pero el agresor intentó atacarlo. Entonces le arrojó una silla y logró que el arma cayera al suelo. Después, junto a un empleado de seguridad de un comercio lindero lo retuvieron hasta el arribo de la policía.

La mujer fue derivada al Heca. Sufrió un paro cardíaco y una encefalopatía. Estuvo en estado crítico un mes y dos meses internada en el Ilar. Ahora vive al cuidado de sus hijos y asiste a rehabilitación tres veces por semana. Se moviliza dentro de la casa pero no puede salir a la calle sola porque pierde estabilidad. Las lesiones también le afectaron la vista y según informes médicos, padece secuelas motrices e inutilidad laboral "de por vida".

En este marco, Ojeda llegó preso ayer a la audiencia de ayer. Asumió su culpa e hizo un último intento de obtener una pena menor: "Fue un momento de equivocación mía, de locura. Yo a ella la quiero mucho. Quiero saber si me pueden bajar un par de años", le dijo a la jueza.

Su defensora manifestó entonces que en "numerosas ocasiones" le había explicado a Ojeda, en la Unidad 16 de Pérez donde está preso, cuáles eran "los alcances y consecuencias de arribar al juicio". La última vez fue en una visita, el 22 de junio, cuando le explicó que la condena era "por el mínimo de la escala penal, que prevé de 10 a 15 años". Sin chance de una pena menor y luego de un breve receso, el taxista finalmente aceptó los diez años y la jueza dictó su condena.

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