Escenario
Domingo 09 de Octubre de 2016

Las tribulaciones del desamor

En el teatro de la manzana se estrenó "ERRE", una tragedia romántica dirigida por Dana Maiorano.

Ella juega con un pequeño grabador de esos que usan los periodistas. Se ríe cada vez que consigue registrar palabras en las que es prominente la erre, rebobina y las vuelve a escuchar. Pero rápidamente su alegría se ha transformado en angustia. Las repite como enrostrándoselas a alguien. Pero su partenaire no está y su ausencia se evidencia en cada mueca de dolor. El amor ha dado paso a la mentira, el rechazo, el silencio. Ella no tiene nombre, pero sí alma y está destrozada. Sobre el suplicio de la soledad, o más exactamente, de la carencia de ser amada y del ser amado, y sobre el incontenible paso del tiempo se apoya "Erre", una obra de guión original tan simple como sobrecogedora, de buena técnica, instalada fuera del escenario y, por sobre todo, emotivamente desesperanzadora que se estrenó en el Teatro de la Manzana y que marca el debut en el arte de la dirección de Dana Maiorano.

Se trata de un logrado unipersonal en el que Belén López Medina encarna a una mujer herida por el desamor, en un trabajo engendrado desde cero en el que la dialéctica de la prueba y el error devino en un personaje delicado y, a la vez, consternado. Y en un relato de hondo dramatismo que supera la propia expresión actoral para anidar en la subjetividad de aquellos que escuchan, en silencio, el sollozo de esta víctima del cariño esquivo.

La performance. "Erre" es otro vástago de la comunidad creativa Emjambre P y, como tal, es una obra de concepción colectiva. Ideas, textos y sus representaciones son puestos a consideración de los integrantes de la agrupación y lo mismo con los proyectos de los demás. Una concisa puesta lumínica que recrea con habilidad diferentes espacios y climas, y ciclos de atención y tensión muy bien cronometrados quizás sean parte de esa puesta en común.

Aunque es evidente una gestación personal, o en su defecto en dupla con la actriz, de una dirección con el objeto de deseo puesto en la actuación. Y si es verdad que, más allá de todas las artes circundantes, el teatro se resume en el aurático momento de la performance, "Erre" se regodea en exponer a López Medina a las tribulaciones de aquella que espera algo que nunca llegará. Pero además la enfrenta cara a cara al público, una provocación de gran efecto sensorial, enmarcada en un aprovechamiento conmutativo del espacio escénico ya que la historia se desarrolla al mismo nivel de piso de una parte de la platea ubicada en herradura. Una interpelación de nerviosa recepción, pero que integra al espectador a la obra, convirtiéndolo en partícipe necesario de la imperiosa necesidad de esa mujer de un otro, de alguien que la escuche, la justifique, la divierta, la contenga, la ame.

Ojos mudos. A lo mejor no apta para quienes vapulean las tramas noveleras, la puesta se sirve del enorme esfuerzo interpretativo de la actriz para lograr la indispensable transformación del tiempo y el espacio, y recrear así "la estación de los ojos mudos", subtítulo de la puesta y metáfora utilizada para anclar la idea del aislamiento post-fracaso amoroso o, simplemente, del no-amor.

Asentada sobre retazos de un libro subordinado a la reescritura obligada por la experimentación; inmersa en el monólogo de quien sufre, desgarrada, mal de ausencia; con una actuación intensa y de alta sensibilidad; romántica, graciosa, por momentos tierna y prolija; triste, trágica, de cómica excitación y profundo desasosiego; "Erre" hurga en los resabios del deslumbramiento, en las nimiedades de las que se nutre el recuerdo para que ese alguien vuelva a estar allí y en las aflicciones que ocasiona el desamor. Porque el amor, como sentencia la protagonista en su eter(rr)no responso, no duele.

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