Ovación
Sábado 21 de Mayo de 2016

Las razones por las que el Chacho Coudet evalúa no seguir dirigiendo a Central

"Si no gano nada me voy", fue la frase que acuñó Eduardo Coudet en la charla con Ovación en Uruguay, en víspera del compromiso con Nacional por la última fecha de la fase de grupo.

"Si no gano nada me voy", fue la frase que acuñó Eduardo Coudet en la charla con Ovación en Uruguay, en víspera del compromiso con Nacional por la última fecha de la fase de grupo. En la previa al partido con Atlético Nacional en Rosario, el entrenador contó lo difícil que le resultaba seguir en la soledad de Arroyo Seco por la distancia familiar. Pero no fue tajante con la decisión porque la ilusión de avanzar estaba intacta. En cambio ayer a la madrugada, cuando la pregunta fue directa y con la eliminación a flor de piel, confió que no quería terminar preso de sus palabras en un momento tan doloroso, pero dejó la sensación de que su futuro en Central se conjuga en tiempo de verbo imperfecto. No obstante, y más allá de la decisión que adopte y la que dejó supeditada a una eventual reunión con los directivos (ya existieron algunas conversaciones al respecto), en Medellín se observó el final de una etapa futbolística, auspiciosa, pero no exitosa, porque no concluyó en un título como se habían planteado como objetivo el cuerpo técnico, el plantel y los dirigentes canallas.

   Pensar que el no haber conquistado un título convierte al ciclo del Chacho en un fracaso sería temerario e injusto, porque las etapas futbolísticas siempre dejan una huella más allá del final, a la que bien se la puede llamar conclusión, y en ese sentido en el haber de esta primera experiencia de Coudet como entrenador queda la devolución de una identidad de juego cimentada en la necesidad de recuperar el protagonismo perdido. Sintetizada en que para ganar hay que jugar. Y para jugar hay que articular jugadores acordes a la idea. Un equipo en todo sentido de la palabra. Y Central lo hizo. No le alcanzó, es cierto, pero no por falta de capacidad de juego sino porque los recursos no bastaron para mantener competitividad debido a los contratiempos que impone la competencia.

   Por lesiones, imprevistos y también porque ciertas incorporaciones no cubrieron en calidad las eventuales vacantes, resintiendo al conjunto. Fundamentalmente algunas de las últimas.

Y porque en el transcurso del proceso se hizo una mala mensura en la política de transferencias, ya que las negociaciones por Cervi y Lo Celso alteraron el rendimiento de ambos en momentos distintos, y más allá que la necesidad tiene cara de hereje, en el fútbol muchas veces esa herejía atenta contra las metas deportivas. Son pecados capitales.

   Pero quedarse con esa conclusión sin contemplar el objetivo buscado sería un reduccionismo riesgoso. Porque Central necesita imperiosamente reencontrarse con un festejo tras muchos años postergado. Coudet siempre lo tuvo claro. Por eso dijo días atrás que quería ser campeón. Reflejando como un canalla más el deseo de los demás canallas, quienes necesitan ese combustible para celebrar cosas importantes. Porque en el fútbol la grandeza también está relacionado a esto, a las conquistas. Más allá del orgullo por pertenecer o ser.

   Y es ahí donde el Chacho ayer fue claro. "Queríamos coronar esta etapa con un campeonato porque este club lo necesitaba. No se pudo. Hicimos todo con lo que teníamos, no alcanzó. Por eso ahora el dolor es grande, grande como el orgullo que siento por mis jugadores", afirmó.

   Además el técnico canalla sabe mejor que nadie que en caso de continuar deberá inaugurar una etapa distinta, ya que tendrá la ardua tarea de rearmar un plantel que quedará sin varios de los actuales integrantes, y allí habrá que barajar y dar de nuevo. A sabiendas de que lo que viene tendrá que ser superador de lo hecho hasta aquí. Por eso, más allá de la determinación del Chacho, menudo trabajo tendrán los directivos canallas para conservar el protagonismo y además intentar conseguir el título anhelado.

   Se vienen tiempos de cambios y definiciones en Central. No son aspectos menores. Porque de ellos dependerá la construcción que lleva varios años de constante crecimiento. Y será también toda una prueba de gestión.

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