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Sábado 16 de Junio de 2012

Las que siguen para "dar una mano"

Uno de los rasgos fundantes de los centros de alfabetización es el clima que se busca favorecer para que los alumnos y alumnas no dejen de asistir. Cuando esto se logra, aún cuando egresan, siguen visitando las clases “para dar una mano” o bien “continuar aprendiendo”.

Clarita Lugo, de 53 años, es una de esas ex alumnas que no quiere perder “el compañerismo” que encuentra en esa pequeña aula de la vecinal. “Vengo cuando está la profesora de capacitación, con ella aprendemos a hacer de todo un poco, pero también porque aquí nos despejamos de los problemas y nos ayudamos”, revela quien es mamá de 4 hijos y abuela de 5 nietos más 2 por venir. La profesora que menciona es Mónica Romanos, responsable de la capacitación laboral.

“Aprendí a leer y a escribir, me sirvió mucho porque pude terminar y tener el certificado. Ahora también voy a tomar clases de computación aquí”, dice.

Lo mejor. También Martina Espíndola, de 55 años, mamá de 5 hijos y abuela de 7 nietos, finalizó la escolaridad en el centro. “Sigo viniendo porque me gusta y me invitan, le doy una mano al maestro. Una de las mejores cosas que hay aquí es el compañerismo”, comparte.

Abel Araoz es un joven de 25 años que se integró esta semana al grupo. Viene de Orán, Salta. Llegó por trabajo y no quiso perder la posibilidad de terminar la primaria. Es el único varón del grupo.

“Hice hasta 6º grado. La verdad es que tuve la oportunidad de estudiar y no la supe aprovechar. Ahora me doy cuenta que el estudio hace mucha falta para el trabajo, pero más para entender muchas cosas de la sociedad y saber desenvolverse, es una herramienta”, explica el joven con una lucidez notable.

Una semana ya le alcanza para rescatar el ambiente amable donde aprende. A la salida de clases, Abel se prepara para ir a trabajar. Su turno arranca a las 10 de la noche. Antes de irse pide dejar un mensaje: “Sería bueno que muchos chicos que tienen la oportunidad y están en la etapa del estudio que les corresponde, la aprovechen bien, para que no les pase lo que me ocurrió a mí”.

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