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Sábado 07 de Abril de 2012

"Las olimpíadas me prepararon mejor para la Universidad"

Una ex competidora de los famosos cértamenes de matemática anima a otros a participar.

A fines de abril arranca una nueva edición de la Olimpíada Matemática Argentina (OMA) que invita a chicos de todo el país que cursan la secundaria a desafiar a los números. Un certamen que entusiasma a los adolescentes a resolver problemas, y que en Santa Fe llega a reunir a miles de estudiantes por año, en su primera instancia. Una ex alumna olímpica de Rosario comparte su experiencia en esta competencia y asegura que le dio "una mejor preparación para la universidad", pero sobre todo que invita a "aprender creativamente" y por si fuera poco a "perderle el miedo" a esta disciplina.

La edición de cada OMA se organiza en distintas instancias. La primera es la escolar, que se rinde en cada establecimiento que decide sumarse y que hay que aprobar para seguir en carrera; de ahí en más las pruebas -que se dan a lo largo de todo el año- continúan en otras etapas hasta llegar a la nacional. A su vez se dividen en tres niveles, según las edades de los alumnos (primer nivel para los de 1º y 2º años; el segundo para 3º y 4º y el tercero para 5º).

El certamen invita a resolver problemas matemáticos a chicos del secundario tanto de escuelas públicas como privadas. Una vez que los alumnos aprueban la etapa escolar pasan a la intercolegial, para lo que la OMA Regional establece escuelas cabecera para Rosario y su zona de influencia (ver aparte). La Secretaría Regional de la OMA tiene su sede en el Politécnico y convoca a sumarse a la 29º edición de estas pruebas.

Testimonio. Aldana Ramírez es una de las alumnas que pasó por los distintos niveles de la OMA mientras cursó la secundaria en el Colegio Comunidad Educativa La Paz. Ahora tiene 18 años, y está en primer año de ingeniería industrial, en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). "Ahora me estoy dando cuenta que no me cuesta entender la matemática, eso me lo dio la olimpíada", afirma la joven en charla con La Capital, mientras ofrece su testimonio de paso por los certámenes de resolución de problemas.

Además de esa preparación, Aldana cuenta que haberse preparado para las olimpíadas le sirvió también para entrenarse "a preguntar por qué", es decir la razón de cada ejercicio a resolver. Algo que es compatible a otros aprendizajes académicos y de la vida cotidiana.

Pero cómo llega Aldana a sumarse a la OMA. "En la Ñandú (es el certamen para la primaria) no estuve porque mi escuela no participaba, pero en la secundaria cuando cursaba 1º año, en ese momento era 8º de la EGB, un día la profesora de matemática dejó una serie de ejercicios de los más sencillos de las olimpíadas en el pizarrón y nos invitó, a quien quisiera, a anotarlos, resolverlos en la casa y traerlos de tarea. Yo los copié por pura curiosidad, porque hasta ese momento me inclinaba más por la literatura. Pero los hice y así seguí. Hasta que llegó la fecha de inscripción a la OMA. La profesora ni siquiera me preguntó si quería participar, directamente me anotó. Y la verdad es que no me arrepentí, todos los años participé", repasa.

En todos esos años de secundario alcanzó distintas distinciones durante su participación en los certámenes, aunque asegura que el que no esperaba alcanzar pero logró fue "un diploma en el «Torneo internacional de las ciudades»".

De todas maneras, para la ahora estudiante de ingeniería, estar en esta competencia "no pasa por ganar o perder", "a veces -explica- no sale un ejercicio o hace renegar, o no se puede dar todo lo que se espera, sin embargo aquí lo lindo es pelear un problema, hacer todo ese camino de razonar y de intentar caminos posibles, de ver, de evaluar qué solución es más linda".

"Un hobby". "La escuela enseña matemática pero de manera mecánica, la olimpíada de manera recreativa", define Aldana y sin proponérselo hace una verdadera invitación a los profesores de la materia a tomar nota de lo que pasa con esta enseñanza en las aulas.

"Para mí -confiesa- estar en la olimpíada era como un hobby, de hecho al principio no me gustaba estudiar la teoría, me parecía aburrida, pero cuando podía usarla era lindo porque le encontraba sentido. Eso que era aburrido terminó siendo útil".

Comparte otros valores que le dejó su participación en la OMA, por ejemplo "aprender más creativamente y no sólo la matemática". Y no descarta la posibilidad de hacer amistades en cada encuentro olímpico.

Hacia el final, Aldana tiene un mensaje para los chicos que por estos días piensan en anotarse en estos certámenes: "Hay que animarse y participar, es una experiencia muy enriquecedora, hay que intentarlo, no para competir sino como una actividad que te ayuda a crecer y ver las cosas de otro modo, además de perderle el miedo a la matemática".

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