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Jueves 20 de Diciembre de 2012

Las (nuevas) promesas sobre el tren

En estos días se habla mucho de la recuperación de ciertos servicios ferroviarios.

En estos días se habla mucho de la recuperación de ciertos servicios ferroviarios. En la Nación se anuncia la decisión política de reponer un servicio más o menos digno entre Rosario y Retiro. En la ciudad y la provincia se insiste con la supuesta intención de poner a andar un tren metropolitano que corra entre Rosario y algunas de las ciudades que la rodean. Funcionarios de uno y otro ámbito deben evaluar que se trata de proyectos que le caen bien a la gente porque hasta se pelean para ver quién lo comunicará al público. Tal vez no se den cuenta o no les importe, pero es entonces cuando más reparos instalan sobre la veracidad de lo que prometen.

No estaría mal que quienes se embarcan en una carrera por ver quién formula anuncios más estruendosos le den una mirada a los archivos periodísticos. Descubrirían que la promesa y el anuncio fácil no  es un defecto que los kirchneristas puedan atribuir con exclusividad a los socialistas, o a la inversa. Se trata más bien de una práctica corriente, un recurso del que se echa mano con una facilidad pasmosa y a veces hasta con irresponsabilidad.

Es difícil olvidar el anuncio que el por entonces candidato a gobernador Rafael Bielsa hizo sobre el servicio de trenes en 2007, cuando faltaban semanas para las elecciones: dijo que habría un tren rápido que iría de Retiro a Córdoba pasando por Rosario y Santa Fe. Era tan peregrina la idea que hasta el propio autor del anuncio dio una pista para que así se asumiera: “Lo definimos con el presidente (Néstor Kirchner) cuando veníamos a Rosario en el avión”, contó/confesó. El ex canciller nunca llegó a ser gobernador y el tren bala no fue más que propaganda de un candidato que acaso se sabía perdedor.

Ahora hay nuevas promesas sobre el tren. La que hizo hace unos días el secretario de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, parece más viable, pero el anuncio se produce -otra vez- cuando el país  ingresa en un año electoral. Lo mismo vale para el proyecto del tren metropolitano con el que amagan los socialistas desde hace rato. ¿La historia se repetirá?

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