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Sábado 25 de Octubre de 2014

Las nuevas generaciones del agro enfrentan grandes desafíos

(Por Leonardo Stringaro). _ El 80 por ciento de la sociedad considera muy sacrificado el trabajo en el campo. Solo un 35 por ciento aceptaría tareas gerenciales.

El nuevo modelo agropecuario de la Argentina plantea una serie de desafíos tranqueras adentro que se podrían dividir en tres pilares. El primero pasa por un eje económico y sus cambios constantes por medio de la volatilidad; en segundo lugar se ubican los recursos humanos en una época con generaciones distintas y otras necesidades; y en tercer término se posiciona el tema ambiental y su relación con el cambio generacional y las demandas de las sociedades en la gestión de los sistemas productivos.

El especialista Santiago Fariña, de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea), partió de este eje técnico para proyectar la ganadería y la lechería a nivel mundial. En este contexto, el valor ganadero de las próximas décadas se verá potenciado si se logran adecuar los recursos humanos con los ofrecimientos que cada empresa agropecuaria puede amoldar a los nuevos tiempos.

"No es una tarea fácil, ya que se basa en hacer más atractiva cada actividad del sector agropecuario y acá están los problemas", explicó Fariña, coordinador general de Lechería de Crea.

De esta manera, agregó que desde esa institución se ha hecho un relevamiento en todo el país, resumiendo 10 zonas productivas y la importancia del factor humano.

Como resultado, los puntos de mayor estudio e incidencia lo plasmaron aquellas respuestas que sugerían recomendar a jóvenes para su inicio laboral en varias actividades agrícolas.

El resultado arrojó que el 62 por ciento de los consultados estaba de acuerdo y lo veía como una decisión positiva; sin embargo cuando se les consultaba si involucrarían a sus hijos en esta decisión, la tendencia disminuyó al 35 por ciento.

El análisis demostró una percepción negativa sobre las próximas generaciones y la continuidad de las personas en la actividad. Al mismo tiempo, levantó los porcentajes cuando la determinación en cada empresa agropecuaria pasa por incorporar a sus hijos en cargos gerenciales o la administración global del negocio.

Por su parte, entre las tareas a desempeñar, la agricultura estuvo por encima de otras, y dentro del segmento pecuario, la más perjudicada fue la lechería y las condiciones laborales que aún se registran en muchos tambos. Jornadas largas, trabajos rutinarios (ordeñe) y tareas más intensivas fueron los puntos más cuestionados.

Intensificación. Otro desequilibrio para la continuidad de los jóvenes en el agro se da en el proceso de concentración que han tenido varias actividades.

La lechería va a la vanguardia, ya que en la década del 90 cerca de 30 mil tambos producían una media nacional de 6 mil millones de litros; y en la actualidad, después de 23 años con solo 11 mil tambos se produce un poco más de 10.500 millones de litros.

En síntesis, hay menos tambos más grandes y la intensificación de los sistemas genera una presión laboral adicional.

Otro cambio de paradigma se refleja en la globalización de la lechería. "Provoca que los precios internos ya no se definan en el entorno doméstico, sino a través de las variables internacionales. Entonces, hay cada vez menos regulaciones en las economías que participan de la lechería y por lo tanto cuando ocurren cambios —económicos o climáticos— se producen fluctuaciones muy fuertes del valor", subrayó Fariña.

El analista considera que las nuevas generaciones de productores deberán acostumbrarse a esta volatilidad y la única forma de afianzarlo es teniendo el conocimiento para saber producir a bajo costo por litro de leche.

"Hay nuevas y distintas miradas basadas en la innovación para superar todo tipo de barreras, en un nuevo modelo agropecuario que se instaló en la Argentina".

La clave propone agregar valor en el proceso generador del producto, como real camino por recorrer para bajar los costos de producción.

Sobre tantos cambios a futuro, Fariña considera que son imposibles de desarrollar, si no se cubre la demanda de nuevos recursos humanos en el sector agropecuario; con personas que se involucren a las tareas de campo con un mayor índice de motivación por trabajar.

"Este porcentaje hoy en día es muy bajo. La gran ventaja que tenemos es que en Argentina existe una cultura sobre determinadas tareas, entre ellas la lechera, que dan lugar a pensar que la actividad se puede preservar", apuntó.

Antes que sea tarde, los estudios de los grupos Crea, resumen la necesidad de mirar tranqueras adentro y sobre todo hacia las nuevas generaciones. Está en duda su capacidad de arraigo al trabajo y dedicación sobre las actividades agrícolas proyectadas para los próximos años.

Una problemática común en muchos lugares del mundo, que poco a poco, se va instalando en la Argentina.

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