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Sábado 24 de Octubre de 2015

Las niñas siguen en desventaja en el acceso a la educación

Un informe de Unesco advierte que las nenas más pobres son las más afectadas. También que la brecha se agranda en los distintos niveles educativos.

Las desigualdades de género se amplían a medida que se avanza en el nivel educativo y las niñas más pobres siguen estando en grave desventaja. La afirmación es una de las conclusiones de un nuevo Informe de género compilado por el equipo encargado del Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos (EPT) en el Mundo, con motivo del Día Internacional de la Niña (11 de octubre pasado). El trabajo muestra que menos de la mitad de los países —de los que ninguno está en el Africa subsahariana— han alcanzado el objetivo de la paridad de género en la enseñanza primaria y secundaria, aunque se suponía que todos lo debían haber logrado hacia 2005.
  “Educar a una niña es educar a una Nación. Este acto desencadena un efecto expansivo que cambia el mundo, sin duda en sentido positivo. Recientemente nos hemos fijado una nueva y ambiciosa agenda para lograr un futuro sostenible. Este empeño no tendrá éxito si las niñas, las jóvenes y las madres no llegan a ser mujeres instruidas y empoderadas”, afirmó la directora general de la Unesco, Irina Bokova.
  Según difundió la oficina regional de la Unesco, el informe explica que, aunque no todos los países han alcanzado el objetivo, el progreso hacia la paridad de género es uno de los grandes éxitos de la educación desde el año 2000. El número de países que han alcanzado el objetivo de la paridad, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria, ha pasado de 36 a 62 desde esa fecha. Aunque a 62 millones de niñas se les niega todavía el derecho fundamental a la educación, el número de niñas sin escolarizar se ha reducido en 52 millones en los últimos 15 años. No obstante, todavía perduran problemas considerables; las desigualdades de género se amplían en cada ciclo del sistema educativo y las niñas más pobres siguen estando en grave desventaja.

Diferencias. ¿Qué pasa en la educación primaria? Las niñas siguen enfrentándose a los mayores desafíos en materia de acceso a la enseñanza primaria. Casi la mitad de las que están sin escolarizar nunca asistirán a la escuela, lo que equivale a 15 millones de niñas, en comparación con la tercera parte de los niños que están en esa situación.
  ¿Y en la secundaria? Las desigualdades de género en la enseñanza secundaria están disminuyendo, pero siguen siendo elevadas. En 2012, al menos 19 países tenían menos de 90 niñas por cada 100 niños escolarizados. La desigualdad era aún mayor en los Estados Arabes y el Africa subsahariana. En 2012, en la República Centroafricana y el Chad, había el doble de niños que de niñas en la escuela secundaria.
  Respecto a la secundaria superior, el informe concluye que los niños son más propensos que las niñas a abandonar los estudios en la secundaria superior. Por cada 100 niñas que completan este nivel, sólo 95 niños lo consiguen y la situación apenas ha cambiado desde el año 2000. En los países de la OCDE, el 73% de las niñas completan este nivel de secundaria, comparado con un 63% de los niños.
  El documento de la Unesco también se explaya en materia de alfabetización. Las brechas de género en la alfabetización de los jóvenes se están reduciendo. Sin embargo, se espera que algo menos de siete de cada diez mujeres jóvenes del Africa subsahariana sepan leer y escribir en 2015. La ausencia de progreso en la alfabetización de las mujeres adultas es alarmante dos tercios de los adultos analfabetos son mujeres, una proporción que no ha cambiado desde 2000. La mitad de las mujeres adultas de Asia meridional y occidental y del Africa subsahariana no saben leer ni escribir.
  La violencia de género en el contexto escolar es una de las peores manifestaciones de la discriminación de género y retrasa la consecución de los logros educativos. De manera similar, el matrimonio precoz sigue siendo una barrera pertinaz para la educación de las niñas. En 2012, casi una de cada cinco mujeres que contrajeron matrimonio tenía entre 15 y 19 años de edad.

Herramienta. El equipo encargado del EPT ha elaborado una herramienta interactiva en línea para poner de manifiesto la amplitud de las diferencias de género en diferentes contextos. Este instrumento indica, por ejemplo, que en Africa subsahariana las niñas de las familias más pobres tienen nueve veces más probabilidades de no haber ido nunca a la escuela que los niños de las familias más ricas. En los Estados Arabes la quinta parte de las niñas más pobres nunca han asistido a la escuela, en comparación con la décima parte de los niños más pobres. En América Latina y el Caribe, los niños están en desventaja: sólo el 55% de los niños de las zonas rurales completan la enseñanza secundaria, en comparación con el 63% de las niñas que lo logran.
  El Director de EPT, Aaron Benavot, dijo: “A falta de otros medios para medir la igualdad de género, nos hemos centrado en la tarea de lograr que asista a la escuela el mismo número de niñas que de niños. Pero este objetivo nunca se alcanzará si no actuamos sobre las raíces del desequilibrio: las barreras sociales y los usos discriminatorios arraigados. A menos que empecemos a concebir la igualdad con un criterio mucho más amplio, las niñas y las mujeres nunca podrán cosechar todas las ventajas de la educación”.

Qué hacer para lograr paridad e igualdad

• La educación debería ser     gratuita. Realmente gratuita.
• Deben desarrollarse políticas para abordar los problemas que tanto los niños como las niñas afrontan para acceder a la enseñanza y completarla.
• Deberían ofrecerse modelos alternativos de enseñanza secundaria a los adolescentes que están sin escolarizar.
• Deberían incorporarse las cuestiones de género a todos los aspectos de la planificación y las políticas.
• Se necesita una combinación de cambios legislativos, promoción y movilización comunitaria.
• Colaboración. Los gobiernos, las organizaciones internacionales y los suministradores de servicios educativos deben unirse para hacer frente a la violencia de género en la escuela.
• Los gobiernos deberían contratar, formar y apoyar a los docentes de manera eficaz, para abordar la desigualdad de género en las escuelas.

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