Edición Impresa
Sábado 06 de Junio de 2015

Las meriendas saludables que llegan desde el jardín

La experiencia del nivel inicial de la Escuela Normal Nº 3. El trabajo con las familias, bajo el asesoramiento del Hospital de Niños

Esa mañana no era igual a las otras. Sentados en el patio de la escuela, niños y niñas de 4 y 5 años compartieron una merienda saludable al aire libre. Probaron diferentes sabores y eligieron entre una variedad de alimentos, aquellos más tentadores por su color o textura. Había frutas, yogurt, licuados, rodajas de pan para untar con dulce, y también cereales. El Jardín de Infantes del Normal Nº 3 celebraba como cada 28 de mayo el Día de los Jardines, sin embargo, este año lo hizo alentando la buena alimentación. Una iniciativa que lleva adelante la institución desde hace varios años, con el apoyo y asesoramiento del Servicio de Nutrición del Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Cómo promover superar el "eso no me gusta" de los chicos y promover una alimentación saludable desde la escuela.

"El objetivo de nuestro jardín consiste en instalar hábitos saludables y armar diferentes propuestas de desayunos y meriendas para cada día de la semana, atendiendo a los gustos e inquietudes de los chicos, acompañados por sus familias", señala Andrea Bonino, directora del nivel inicial. "Sabemos que estos niños tienen las necesidades básicas cubiertas y que desayunan en la casa, pero... ¿por qué no animarnos a desestructurar y desmitificar algunas costumbres alimentarias e incorporar cereales, lácteos, frutas y pan con dulce?", explica al referirse a esta propuesta que requirió de estudio y capacitación por parte de las docentes, y tuvo el apoyo de la rectora de la Escuela Normal Nº 3, Claudia Ortega.

"Nos acostumbramos a preparar la merienda de manera rápida y con lo que tenemos en casa, porque suele ser más práctico. A partir de ahora, la idea es que los chicos puedan traer otros alimentos al jardín y que no sean sólo galletitas", agrega Bonino.

Educar a los padres. Cuando se invita a los padres a participar de un taller o actividad, la directora admite que vienen con mucha expectativa, aunque se manifiestan preocupados por aquellos alimentos que habitualmente no consumen sus hijos. "Comenzamos a desmitificar algunas cuestiones vinculadas con la alimentación y comprobamos, por ejemplo, que hay cereales que son más nutritivos que otros y que no tienen tanto azúcar o hidratos. Este desafío implica un trabajo de hormiga porque el gusto de los chicos está asociado directamente con las propuestas del mercado", continúa Bonino. La directora destaca además la importancia de trabajar integradamente con quienes están en la formación docente. Los profesorados de nivel inicial y demás terciarios del Normal Nº 3 también se sumaron a esta propuesta institucional didáctica, a través del dictado de seminarios de la alimentación. "Los adultos jóvenes tienen que reflexionar sobre sus hábitos, porque pronto será también docentes".

Para Alejandra Biase, una de las maestras del jardín, el proyecto de modificar los hábitos implica tareas relacionadas con la soberanía alimentaria como derecho que tiene el niño de consumir alimentos variados que colaboren con su desarrollo. A esta iniciativa de meriendas saludables se suma la producción de alimentos orgánicos mediante la creación de una huerta de plantas aromáticas.

María Laura Salvarezza, otras de las docentes del jardín, también se suma a la charla y destaca la importancia de traer los gustos y aromas de la comida casera. "Resulta valioso que madres o abuelas puedan también cocinar algunas recetas familiares en el jardín. Hay veces que las mamás se niegan a incorporar alimentos saludables por una cuestión de tiempo y ganas, y nos dicen «mi hijo solo toma coca cola, así que no va a probar otra cosa», y muchas veces no es así porque prueban el mate cocido o el yogurt y luego se acostumbran. La idea es que no nos quedemos con el «no me gusta». Por supuesto, que habrá niños que no incorporarán otro tipo de merienda, pero tendrán la inquietud de descubrir nuevos sabores, que quizás en su casa nunca probaron".

Taller. El Servicio de Nutrición del Hospital de Niños Víctor J. Vilela ofrece asesoramiento y capacitación a cualquier institución escolar, vecinal o polideportiva que lo requiera. Mariana Jerez es la educadora comunitaria, a cargo de las intervenciones en el ámbito no formal, y de la coordinación de talleres para padres, maestros o niños, relacionados con el área de prevención y promoción de la salud. "Algunas escuelas requieren de folletería informativa y otras de un taller presencial para padres, pero cuando se produce alguna patología o trastorno de la alimentación dentro de la institución, la capacitación es formal y siempre está a cargo de un nutricionista", aclara.

"No alcanza con darle al niño una impresión recreativa e interesante acerca de la alimentación porque cuando lo lleva a la casa no hay recepción de parte de la familia. En general, se empieza a trabajar por el adulto y a los docentes siempre les sugerimos que se ocupen primero de motivar a los padres en el tema de la alimentación", aconseja. "Algunos papás vienen con muchas preguntas, incluso a veces los invitamos a hacer un role playing para analizar lo que sucede al momento de la compra y consumo de alimentos, y frente a la idea de cocinar un menú familiar. De esto se trata la educación para el consumo y es la instancia previa a la alimentación; luego si están de acuerdo coordinamos otro encuentro para tratar el tema específico de la nutrición", señala Jerez, con respecto al proyecto de meriendas saludables que funciona desde el año 2004 en el Servicio del Hospital Vilela.

La educadora del servicio hace hincapié en los temas cotidianos como método de sensibilización para los papás y establece la diferencia con los niños, a quienes se acerca a través del juego, suelen aprender rápido y tienen mayor acceso a la información. "No se trata de descalificar o estigmatizar ciertos alimentos sino de educar en las cantidades que consumen a diario. En un plato de comida, intervienen muchas variables, de creencias, moda y tendencias de mercado. Cuando cursan la primaria y tienen acceso al quiosco de la escuela, está permitido —aunque no sea lo mejor— que una vez por semana consuman una porción de pizza con gaseosa, pero luego hay que encontrar otros alimentos y opciones más saludables. Los chicos incorporan la alimentación a veces como premio y castigo, «si te portas bien, te doy caramelos, pero si te portas mal, tomás sopa», y se hace difícil revertir esta categoría en la que casi todos hemos sido criados", continúa.

Dónde contactarse.PUNCTUATION_SPACECon respecto a la función de la escuela, sostiene que debe acompañar el proceso con ejes trasversales en diferentes áreas que digan algo acerca de la alimentación; o desde el quiosco escolar, que debería ofrecer de todo y diferenciarse de aquel de la calle, con algunas propuestas dirigidas a los niños, "que tenga alfajores y papas fritas pero también pororó", aclara. "Algunas escuelas desarrollan proyectos innovadores y otras, en cambio, minimizan el tema o pierde relevancia con el tiempo. Depende de cada institución, sus directivos y docentes, y por supuesto del contexto social", remarca la educadora luego de catorce años vinculada a esta actividad", finaliza Jerez.

Cuestión de derechos

El derecho a la salud, al igual que a la educación, es uno los derechos humanos fundamentales. Poder conocer y acceder a una alimentación saludable está en relación con el cumplimiento de ese derecho. Además, las acciones y experiencias que se realicen en las escuelas, desde bien temprano, para motivar ese conocimiento y su apropiación, se corresponden también con los objetivos más generales planteados para el cumplimiento de la ley de educación nacional Nº 26.206.
  Entre los artículos comprendidos en el capítulo destinado al nivel inicial del sistema educativo, se fijan entre otras metas para este nivel “promover el aprendizaje y desarrollo de los/as niños/as de cuarenta y cinco (45) días a cinco (5) años de edad inclusive, como sujetos de derechos y partícipes activos/as de un proceso de formación integral, miembros de una familia y de una comunidad”. También en la normativa se señala la importancia de la participación de los adultos, en particular de las familias para garantizar estos emprendimientos. Así, uno de esos artículos señala como finalidad “promover y facilitar la participación de las familias en el desarrollo de las acciones destinadas al cuidado y educación de sus hijos/as”.
 

Las escuelas interesadas en el tema podrán contactarse al correo: eltallerdealimentacion@gmail.com

Comentarios