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Viernes 13 de Abril de 2012

Las malezas desafían al glifosato

La biotecnología y el control integrado figuran en el menú de las nuevas estrategias que analizan los especialistas. Crece la resistencia a herbicidas y obliga a repensar las formas de manejo. La mirada del Inta.

Muchos especialistas creen que una forma armónica y equilibrada de las tareas agrícolas, puede contribuir a atenuar o frenar el desborde de las malezas. Contra su resistencia, digitan avances racionales para incrementar la diversidad relativa del agro ecosistema, su estabilidad y sustentablidad.

En general, el manejo de malezas se transforma en un problema cuando el productor agropecuario no puede encontrar una respuesta entre todas las variables que le da la tecnología disponible. “Ya no alcanza el uso de herbicidas y fallan todas las alternativas del glifosato”, dicen.

La clave tiene sus vueltas y el principio de solución surge en el análisis de muchas partes. Primero, es necesario observar la situación que han generado las malezas tolerantes a un herbicida, como el glifosato, por un mal manejo de las mismas y porque está comprobado que gran parte de los productos llegan con los tratamientos de manera inoportuna o en forma muy tardía.

Por otro lado, está la resistencia propiamente dicha, que al ser observada por equipos técnicos y profesionales, deja como conclusión el reconocimiento de una serie de malezas muy susceptibles a los herbicidas, con el agravante de la incapacidad de muchos productos por solucionar estos problemas.

Pareciera que la agricultura argentina quedó atrapada por décadas en una sola solución para contrarrestar las malezas. Varios analistas dan por seguro que cada vez más se mezclará el glifosato con otros herbicidas, ya sean viejos o por medio de nueva formulaciones.

“Es necesario entender que este producto comienza a ser casi inútil”. La afirmación corresponde Ignacio Olea, ingeniero jefe de la sección Manejo de Malezas de la Estación Experimental Agropecuaria del Inta Obispo Colombres.

“Se vienen variedades más tolerantes y resistentes, muchos expertos están trabajando en la caracterización de los mecanismos de resistencia, empleando protectores químicos, y avanzando con estudios sobre la ecología de las malezas y la confección de nuevos manuales de buenas prácticas de manejo”, dijo.

El productor debe entender y asimilar la adaptación de las plantas a la actividad humana. Es decir, comprender que no es lo mismo una maleza resistente que una de difícil control.

Se trata de una lucha permanente, donde se deben realizar estudios de resistencia, que implican una caracterización, el ajuste ecológico y el manejo. Hoy, para enfrentar estos problemas, los productores están frente a una disyuntiva en sus planteos agronómicos. O se agregan horas hombre por hectárea o se adicionan componentes químicos, para apaciguar los malos resultados. Se hace difícil abandonar las bondades de la dependencia.

Por ahora, el sorgo de alepo resistente a glifosato, el capín, la echinocloa y algunos casos de raigrás anual, han demostrado en grandes áreas de la provincia, su resistencia. Si bien es una problemática que se inició en Salta hace algunos años atrás, hoy ya se encuentra en las principales zonas de la región núcleo central. Acá es también donde se ve una mayor parte de productores agropecuarios preocupados más por la rentabilidad del cultivo que cualquier otra variable.

“El productor está tan abocado a obtener la mayor ganancia, en el menor tiempo posible, que no tiene en cuenta que los sistemas naturales, las adversidades bióticas y las malezas en particular; evolucionan y se adaptan a lo que se viene haciendo. Se acostumbran y ofrecen resistencia”, señaló Juan Carlos Papa, ingeniero del Inta Oliveros.

Este especialista en protección vegetal y manejo de malezas, considera imprescindible un cambio continuo de las reglas de juego y las tareas de siembra, con el objetivo de romper esa resistencia y reducir la diversidad de los sistemas naturales para ir paliando el problema.

Desde la estación experimental del Inta regional, los técnicos alientan a que los productores reconozcan que la situación de malezas resistentes existe, y es necesario enfrentar la realidad con conciencia. “Se puede mitigar con prácticas de integración de manejo. Pensar en terminar definitivamente con el monocultivo, incorporar más rotaciones y empezar a optar por arreglos espaciales competitivos como las distancias entre líneas o los monitoreos prolijos de los lotes, entre algunas de las alternativas”.

La diversificación de los herbicidas es lo que se viene. Sobre todo si se tiene en cuenta que más allá de los resultados —por años— que dio el glifosato, se terminó demostrando que su abuso inició un lento camino hacia estas consecuencias.

"Ya no debe haber más esperanzas de un líquido o solución mágica, no existe ese mito que va de la mano de la extrema necesidad del momento”, remarcó Papa.

Agroquímicos. El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Rubén Ferrero, y el presidente de Casafe, Sergio Rodríguez, firmaron ayer un acuerdo para la capacitación de productores en las Buenas Prácticas Agrícolas, que permiten el mayor aprovechamiento de la tecnología mediante un desarrollo sustentable. El programa fue implementado hace dos años y permitió instruir a 4.000 productores de 25 sociedades rurales de todo el país. El contenido incluye conceptos básicos de química, mecanismo de acción, toxicología, ecotoxicología y aspectos legales y regulatorios en el país y en el mundo de los agroquímicos.

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