Ovación
Martes 31 de Mayo de 2016

Las ilusiones arrancan bien abajo

Caranchos trabaja con unas 60 nenas, aunque pretende seguir ampliando las bases de ese semillero e incluir a los varones.

El semillero es lo que mantiene vivo al club, el eslabón que hay que cuidar". Con esa frase de Nicolás Arias, miembro de comisión directiva en Los Caranchos y coordinador de la escuelita de hockey no hay mucho más que agregar sobre el valor que tiene la enseñanza y el desarrollo para las nenas. Hoy el club cuenta con 60 jugadoras de entre 4 y 11 años que son el primer motorcito del hockey. Y apuesta a ampliar esa base.

Miércoles y viernes se entrena. Los sábados son los días de partido. Así se mueven y desarrollan las más chiquitas, cuya presencia a veces merma un poco en invierno, por el frío, pero que luego se reinsertan. En el club y en el hockey especialmente hay mucho entusiasmo, ya que en unos días terminarán de darle forma al sueño de la cancha sintética. Tras un año y medio de trabajo, de esfuerzos mancomunados (entre el club, las jugadoras y la Municipalidad) sólo resta la colocación de la alfombra que "será un antes y un después en la historia del club", como dice Arias. Victoria Medina coordina la escuelita.

Por ahora, en la escuelita de hockey de Los Caranchos sólo hay nenas. La idea es que en el transcurso del año se pueda incorporar la práctica de los nenes, hoy en el club volcados al rugby. Desde la comisión directiva además planean, en breve, llegar a las escuelas con jugadores de hockey y rugby de categorías superiores para que den charlas que sirvan para incentivar la práctica del deporte en su club, para reclutar chicos y ampliar la base del semillero. Se sabe que Los Caranchos es de esos clubes que se nutren casi exclusivamente de jugadores salidas del club. Además, en la escuelita de hockey pueden jugar todas las nenas que lo deseen. "Este es un club inclusivo, si alguien no puede pagar la cuota se financia o se beca. Por no tener dinero no se le va a negar la práctica a alguien".

Mientras espera ese sintético anhelado, el semillero de Los Caranchos trabaja. Sobre una lonja de pasto, en estadio alquilado, donde sea. Hay ganas. Y cuando hay ganas todo se puede. Más con ese impulso que viene de abajo.

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