El Mundo
Miércoles 16 de Noviembre de 2016

Las grandes empresas eluden el furioso debate nacional sobre Donald Trump

Facebook y Apple pideron "seguir adelante". Wall Street teme que Trump divida a los grandes bancos de inversión.

El director general de Apple, Tim Cook, dice a sus empleados que "sigan adelante''. El de Facebook, Mark Zuckerberg, dice que "el progreso no sigue una línea recta''. El de T-Mobile, John Legere, tuiteó: "Veamos qué puede hacer por Estados Unidos un espontáneo, atípico, no político''.

Los jefes de grandes empresas están expresando posiciones sobre el resultado de las elecciones, apartándose del modelo tradicional que exige no mezclar la política con los negocios.

Algunos aprovechan la oportunidad para reunir a sus empleados después de una campaña que provocó grandes divisiones entre la gente. Otros lo ven como una oportunidad para destacar los valores y la misión de la empresa privada, o para congraciarse con Donald Trump, después de haberse pronunciado públicamente en su contra durante la campaña.

Los hombres y mujeres que encabezan las empresas más grandes del país saben que una relación hostil con el gobierno de Trump puede significar dificultades para los negocios. Algunos se encuentran en bastiones "liberales", como Nueva York y San Francisco, otros en lugares que se inclinaron por Trump como Fort Wayne, Indiana, o Charleston, Virginia Occidental.

Neutrales. "La neutralidad es la mejor política'', dijo John Challenger, gerente de la consultora de personal Challenger, Gray & Christmas.

Legere, quien durante mucho tiempo se opuso públicamente a Trump, tuiteó sus felicitaciones al presidente electo la semana pasada, aunque sin juzgar sus políticas. Otro directivo de las telecomunicaciones, Marcelo Claure de Sprint, inmigrante opositor personal de Trump, dijo en un email a los empleados que ``es nuestra obligación aceptar la voluntad de nuestros conciudadanos y respetar al nuevo mandatario''.

Legere y Claure se apresuraron a congraciarse acaso porque el presidente designa el directorio de la Comisión Federal de Comunicaciones, una agencia con enorme peso en el sector de las telecomunicaciones. Los mandatos de los cinco miembros del directorio actual finalizan durante el cuatrienio de Trump.

Los jefes de las automotrices, como Mark Fields de la Ford, también se han mostrado conciliadores, en parte porque Trump se ha declarado a favor de derogar o renegociar el Tratado Norteamericano de Libre Comercio, que les ha permitido instalar plantas en México sin pagar impuestos.

Muchos jefes de empresa expresaron públicamente la esperanza de que disminuyan las tensiones que dividen al país y que el consumidor estadounidense deponga sus temores para volver a dedicarse a lo que hace mejor: comprar.

Wall Street. Wall Street, que donó grandes sumas a Hillary Clinton, enfrenta un gobierno que puede significarle a la vez grandes ganancias y grandes peligros.

Trump ha dicho que quiere derogar algunas de las regulaciones de la ley Dodd-Frank, aprobada después de la crisis financiera de 2008, lo cual beneficiaría a los grandes bancos de inversiones. Pero la plataforma republicana también llama a poner en vigencia la ley Glass-Steagall, aprobada durante la Gran Depresión para dividir los grandes bancos.

México. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo que su país enfrentará con "optimismo" y "pragmatismo" el capítulo que se abre con la llegada al poder en Estados Unidos de Trump. "El futuro de México está en las manos de los propios mexicanos", dijo Peña Nieto. Trump impulsa políticas que podrían afectar de manera profunda la relación entre Estados Unidos y México, que tienen un intercambio comercial de 500.000 millones de dólares anuales. Además de planear construir un muro en la frontera y deportar a tres millones de inmigrantes, Trump revisará o incluso abandonará el Tratado de Libre Comercio para América del Norte, que entró en vigor en 1994 y es crucial para las exportaciones mexicanas. "Se abre un nuevo capítulo en la relación entre México y Estados Unidos. Tenemos que convertir este reto en oportunidad y debemos hacerlo con determinación, con enorme confianza en nosotros mismos y muy especialmente con una gran unidad nacional", dijo Peña Nieto.

Halagos del sirio Bashar Assad

El presidente sirio Bashar Assad, afirmó que el presidente electo Donald Trump, sería "un aliado natural" contra el terrorismo. "No tenemos muchas expectativas porque la administración estadounidense no gira sólo en torno al presidente, sino que hay diferentes poderes", lamentó el dictador sirio, aliado incondicional de Vladimir Putin.En cuanto a las declaraciones de Trump de estar listo para combatir al Estado Islámico, Assad, afirmó: "Es prometedor, ¿pero cumplirá?. Si va a combatir a los terroristas por supuesto seremos un aliado, un aliado natural en ese aspecto con los rusos, con los iraníes, con muchos otros países que quieren vencer a los terroristas", dijo.

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