Escenario
Domingo 12 de Junio de 2016

Las escuelas de piano y las preferencias

"Me niego a aceptar la existencia de diversas escuelas pianísticas; pienso que eso ya fue", dice, categórico, Antognazzi, cuando se le pregunta si existe una buena escuela pianística rosarina. "

"Me niego a aceptar la existencia de diversas escuelas pianísticas; pienso que eso ya fue", dice, categórico, Antognazzi, cuando se le pregunta si existe una buena escuela pianística rosarina. "Cuando la comunicación entre los diversos países era precaria, cada centro de cultura evolucionado del mundo fue generando sus propias escuelas. Hoy los artistas viajan, se conectan a través de Internet con el mundo entero, así que pensar que actualmente se mantienen vigentes las antiguas escuelas pianísticas que arribaron a nuestro país a comienzos del siglo XX (la italiana de Atillio Brugnoli con Vicente Scaramuzza a la cabeza, la alemana de Rudolph Breithaupt o la rusa de Heinrich Neuhaus) no me resulta congruente, ya que todas se han entremezclado".

Por ese motivo, piensa que "no cabe hablar de una escuela rosarina de piano. Sí hay un hecho innegable: desde Rosario han surgido muchos excelentes pianistas, lo que habla de una muy buena calidad docente de los maestros".

Sobre sus pianistas preferidos, apunta: "Me gustan los verdaderos grandes, por la convicción que emana de sus interpretaciones. Algunos muy diversos en su concepción interpretativa y hasta antagónicos: pienso en Glenn Gould y Claudio Arrau; en Sviatoslav Richter y Arturo Benedetti Michelangeli, o en Martha Argerich y Bruno Gelber. Cuando escucho inteligencia musical, sensibilidad expresiva, sabiduría y alto nivel de perfección técnica me dejo convencer y puedo gozar con interpretaciones muy distintas a mis propias ideas. Trato siempre de infundir entre mis alumnos una postura de amplitud, que les permita enriquecerse a través de la diversidad en lugar de circunscribirse a las posturas propias".

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