El Mundo
Miércoles 13 de Julio de 2016

Las empresas se van de Venezuela y Maduro militariza la economía

El Citibank dejó de operar como agente de pagos de Caracas. Los soldados ya controlan la distribución de alimentos fabricados por privados.

El cierre de la cuenta que usa Venezuela en el banco estadounidense Citibank para sus pagos internacionales y de operaciones de varias multinacionales acentuaron ayer la crisis económica del país petrolero, cuyo gobierno intenta salir a flote dándole más poder a los militares. El uso del ejército en funciones económicas no parece ser la solución para una economía totalmente colapsada, hundida por 13 años de control de cambios, cierre de importanciones y daños irreversibles a la economía privada.

Citibank confirmó ayer su decisión de cerrar una cuenta de pago que usa el Banco Central de Venezuela (BCV), tras realizar una evaluación de "gestión de riesgo" del país, lo que el presidente Nicolás Maduro calificó como un "bloqueo financiero". A través de Citibank, Venezuela paga en 24 horas todas las cuentas en Estados Unidos y el mundo, advirtió Maduro, lo que pone al país en serios problemas, pues debe buscar con urgencia otro banco para evitar quedar al margen del sistema financiero internacional. Venezuela, pese a tener una crisis económica sin parangón en la región ni en su propia historia, honra todos los pagos de su deuda externa. El radicalizado gobierno de Maduro, enemigo declarado de la economía de mercado, nunca ha amenazado con dejar de honrar sus pagos al sistema financiero internacional. "Esto agrega una complicación, porque dificulta los pagos exteriores y hace más complejas las transacciones externas en un país ya en severa crisis", declaró el diputado opositor José Guerra, ex directivo del BCV.

La decisión de Citibank se suma a la seguidilla de anuncios de cierres o recortes de operaciones de empresas en Venezuela, como Coca Cola, Kraft Heinz y Clorox, o las aerolíneas Lufthansa, Aeroméxico o American Airlines. Todas se han retirado por la falta de divisas para operar y el desplome de sus respectivos mercados. El gobierno se hizo ayer con el control de la estadounidense de productos de higiene personal Kimberly-Clark, que suspendió operaciones ante la falta de divisas para importar insumos. Esta práctica de nacionaliza o tomar empresas privadas la inició a gran escala el fallecido Hugo Chávez y es considerada una de las principales causas de la crisis.

"A Venezuela no la detiene nadie. Con Citibank o sin Citibank, nosotros vamos (adelante). Con Kimberly o sin Kimberly, Venezuela va", se envalentonó Maduro.

Pero "las empresas se van porque no reciben divisas, no tienen con qué importar insumos y dejan de producir. La respuesta es tomar la planta, pero ¿con qué van a producir los trabajadores?" de Kimberly, preguntó el economista Pedro Palma, de Ecoanalítica.

Intervención militar. A esta respuesta a la crisis Maduro sumó el lunes un nuevo plan, la "Gran Misión de Abastecimiento", al mando del ministro de Defensa, general Padrino López. Desde ahora, los ministros quedan subordinados a los militares. "Estamos viendo un gran desplazamiento de los civiles por los militares, que son los que están sosteniendo el gobierno de Maduro", manifestó el economista Jesús Casique. Puertos, aeropuertos y varias empresas amanecieron con fuerte presencia de militares, desplegados para fiscalizar la distribución de alimentos y otros productos básicos. "No me gusta la intervención militar" en asuntos civiles, pero "este es un asunto de seguridad y defensa de la nación", declaró Padrino López. "Es un asunto de disciplina", advirtió.

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