El Mundo
Domingo 02 de Octubre de 2016

Las elecciones municipales castigaron duramente en San Pablo al PT de Lula

João Doria, del PSDB, cosechó un 53,28% de los votos, frente a un 16,67% del alcalde saliente, Fernando Haddad, del PT.

El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) perdió la alcaldía de San Pablo, la mayor de Brasil, así como otros de sus bastiones, cuando enfrenta un aluvión de denuncias de corrupción que lo dejan en una débil posición para las presidenciales de 2018.
Con más del 99% de las urnas escrutadas en la capital económica del país, el candidato del socialdemócrata PSDB, João Doria, cosechó un 53,28% de los votos, frente a un 16,67% del alcalde saliente, Fernando Haddad, del PT.
En declaraciones a TV Globo, Doria dijo que Haddad lo había llamado para felicitarlo por su victoria.
"Vamos a devolverle a San Pablo al papel que se merece", declaró el candidato del PSDB, un partido de la base de apoyo al presidente conservador Michel Temer, del PMDB, quien asumió tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
Golpeado también por las acusaciones de corrupción del caso Petrobras, que envuelven a su líder histórico, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el PT perdía igualmente las alcaldías de ciudades emblemáticas como São Bernardo do Campo, en pleno cordón industrial de San Pablo.
Y de las cuatro capitales que había conquistado en 2012, solo logró conservar una, Rio Branco, en el amazónico Estado de Acre.
"Es una derrota muy dura para el PT. Se esperaba una respuesta negativa de las urnas, porque los votantes no separan los problemas nacionales de los municipales y la crisis del gobierno del PT contaminó a las elecciones", declaró Michael Mohallem, cientista político y profesor de la Fundación Getúlio Vargas.
"La duda era cuán profundo sería el impacto; y fue muy profundo. Este resultado anticipa la preocupación del PT y de otros partidos de izquierda de cara al 2018", afirmó el analista.
El PT ya había perdido 108 de los 642 alcaldes que cosechó en las municipales de 2012, según cifras del propio partido. La mayoría había migrado a otras fuerzas con fines electorales.
Los últimos años de los trece que el PT estuvo en el poder se vieron ensombrecidos además por la recesión económica, que dejó ya a 12 millones de personas sin empleo.
Lula, que ve en las acusaciones de corrupción una tentativa de neutralizarlo políticamente, dio sin embargo muestras de optimismo sobre la posibilidad de revertir la situación antes de 2018, al votar en São Bernardo do Campo. "Cuanto más odio se estimula contra mí, más amor se crea. Esa gente va a sorprenderse porque a partir de estas elecciones voy a comenzar a caminar por Brasil", anunció el líder histórico de la izquierda.

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