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Lunes 01 de Agosto de 2011

Las elecciones más locas

Las elecciones de hoy se convierten en las más irracionales y carentes de expectativa de todas las que se recuerden. Millones de electores irán a las urnas para designar candidatos a presidente de la Nación que, en la mayoría de los casos, volverán a serlo dentro de dos meses.  

Las elecciones de hoy se convierten en las más irracionales y carentes de expectativa de todas las que se recuerden. Millones de electores irán a las urnas para designar candidatos a presidente de la Nación que, en la mayoría de los casos, volverán a serlo dentro de dos meses.

La desmesura a la que se acostumbró la política nativa ensayará un nuevo capítulo con la puesta en práctica de un sistema de primarias que no tiene antecedentes en ninguna parte del mundo. Ningún candidato presidencial compite entre sí a nivel nacional, y en la provincia de Santa Fe la única confrontación directa está enclavada en la UCR, donde se deberá dirimir si la boleta para las generales de octubre, en la categoría diputado nacional, estará encabezada por Federico Pezz o Julio Genesini.

Argentina amanecerá mañana contando votos para dilucidar si la presidenta Cristina Fernández tiene solidificado su camino a la reelección o si en la oposición se asoma alguna figura en condiciones de dejar de ser apenas una figurita. Esos y no otros son los condimentos reales de estos comicios, demasiado parecidos a la nada misma.

La catarata de derrotas electorales del kirchnerismo, iniciada en Tierra del Fuego y coronada en la provincia de Córdoba (en la que ni siquiera tuvo candidato) levantó la alicaída autoestima de los opositores, tantos que también convierte en irracional la apuesta de ese vector.

La línea de Duhalde. Por esa franja va Eduardo Duhalde, dispuesto a convertirse en el depositario de una amplia franja que coronó las chances de José Manuel de la Sota en Córdoba y levantó las acciones del cómico devenido en político Miguel Del Sel. Las posibilidades del ex presidente, ex gobernador y ex senador van de la mano del clima de escasa empatía que comienza a flirtear en la relación del kirchnerismo con el peronismo no oficialista, una entente que viene a los tumbos desde que a Carlos Reutemann se le ocurrió volver a jugar en la más absoluta individualidad.

Cuando el peronismo disidente navegaba entre la extinción o la subordinación a Mauricio Macri, el jefe de Gobierno porteño decidió recluirse en la ciudad de Buenos Aires. No le quedó otro remedio a Duhalde que representar el papel de primo cartello, aun a sabiendas de que el camino a la Casa Rosada es un empedrado con demasiadas rugosidades para quien alguna vez se consideró definitivamente retirado de la política. El bonaerense ató en varias provincias (entre ellas Santa Fe) un acuerdo temporal con dirigentes del PRO para utilizar un sello que hoy tiene buena prensa, incorporando en las listas un mix de sindicalistas y duhaldistas históricos con algún que otro referente del partido de Macri.

Misteriosa Buenos Aires. Es en la misteriosa provincia de Buenos aires donde Duhalde aspira a dar un batacazo, esperando el tan mentado corte de boleta entre quienes votan a Daniel Scioli, otra vez el garante de las chances kirchneristas. ¿Cómo pesará el acuerdo Francisco De Narváez-Ricardo Alfonsín a la hora de que el corte de boleta se incline hacia uno u otro? Según Duhalde, De Narváez cometió un error histórico al aliarse con el hijo del ex presidente porque "los peronistas bonaerenses no votan a un radical".

La interna opositora. Alfonsín consiguió escalar por adentro de las estructuras ucerreístas con la portación de un apellido que a los correligionarios de boina blanca les mueve el piso y les levanta los niveles de dopamina. Pero a la hora de ir por el voto independiente esa característica puede convertirse en un bumerán. Las notables particularidades miméticas entre Raúl y Ricardo no parecieron redundar en los beneficios esperados. Aunque en política siempre hay una buena parte de imprevisibilidad y final abierto.

Hermes Binner se convierte en la cosa nueva de esta parada electoral. El santafesino intentó superar en su campaña los amplios márgenes de desconocimiento, algo imposible de llevar a la práctica con 30 días de actividad proselitista, pero a priori logró una buena inserción en las provincias más grandes. Es, de todos los candidatos opositores, el que más chances tiene de crecer de cara a los comicios de octubre. Esa lectura se comenzó a hacer también en el gobierno nacional, atento a las últimas encuestas, fundamentalmente en Buenos Aires.

El peso del territorio. "Analizando 2007, 2009 y lo que viene sucediendo en las elecciones anticipadas se confirma que el oficialismo nacional gana por lo general en los 18 distritos más chicos y pierde o saca mucho menos votos en los cinco más grandes (Córdoba, Santa Fe, ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Entre Ríos). Estos cinco tienen el 37 por ciento de los votos, los 18 más chicos el 23 por ciento y la provincia de Buenos Aires representa el 38 por ciento del padrón pero el 40 por ciento de los votos ya que la concurrencia a votar es mayor que en los distritos más chicos", graficó el centro de estudios que conduce Rosendo Fraga.

El poder bicéfalo. Claramente, la elección que haga el gobernador Scioli con su candidatura a la reelección hará germinar cuantitativamente las posibilidades de que Cristina pase el 40 por ciento de los votos, un número clave pensando en pasar por alto la segunda vuelta.

Un menú de lecturas sobrevendrá desde el lunes con los resultados en la mano de comicios que no tienen otro sentido que el de convertirse en un simulacro electoral para conocer de primera mano cómo están parados los candidatos.

Un juego demasiado grandilocuente y costoso.

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