La ciudad
Lunes 13 de Junio de 2016

Las drogas y la violencia cambian la forma de atender en los dispensarios

El secretario de Salud municipal remarcó que los centros de atención primaria seguirán siendo de puertas abiertas

El secretario de Salud Pública municipal, Leonardo Caruana, admitió que "el consumo de sustancias y la violencia cambiaron el paradigma de atención en los dispensarios", pero remarcó que la política en esos sitios seguirá siendo de puertas abiertas. "Tenemos que abordar la intolerancia y por eso nuestros equipos trabajan con los pibes más complicados", puntualizó. El funcionario puso como ejemplo el Programa Nueva Oportunidad, un plan que contempla la capacitación en oficios de chicos con problemáticas de consumo y conflictos con la ley penal, entre otros, que este año tiene como objetivo la reinserción social de 3 mil jóvenes.

Caruana recibió a LaCapital junto a la subsecretaria de la cartera sanitaria, Silvia Marmiroli, horas después de haber encabezado una reunión con los directores de los 51 centros de salud municipales.

El encuentro llegó como corolario de una semana en la que los golpeó duramente la muerte de una beba que tomó accidentalmente ácido mientras su madre era atendida en el Centro de Salud Santa Teresita, en la zona sur. En ese cónclave también se puso de relevancia las condiciones en las que están trabajando los profesionales, en el marco de un primer nivel de atención por el que todos los días pasan unos 10 mil pacientes.

Los funcionarios admitieron que la violencia urbana y los conflictos interpersonales modificaron los paradigmas de atención primaria. "Hace décadas se atendían en los dispensarios las enfermedades infecciosas, luego vinieron las crónicas (como la diabetes y la hipertensión) y ahora tenemos que atender las relacionadas al consumo de sustancias, la violencia y los accidentes", admitió Caruana.

Así, detalló que a raíz de ese cambio de paradigma, en la actualidad en los centros de salud trabaja un equipo interdisciplinario de profesionales. Se trata de grupos de no menos de 15 integrantes entre los que se cuentan psicólogos, trabajadores sociales, médicos y odontólogos, entre otros.

Según explicó, ese equipo es, básicamente, el que junto a los operadores del Centro de Convivencia Barrial y del Distrito detectan los casos de jóvenes más conflictivos.

Contexto hostil. Tanto Caruana como Marmiroli admitieron que en muchos dispensarios el contexto barrial es complejo. Luchas entre bandas y conflictos intrafamiliares suelen culminar sus disputas a metros del centro de salud o dentro de ellos.

"Hay jóvenes que llegan con cuadros muy complejos producto de las adicciones y generan ataques violentos dentro de los centros de salud", destacaron.

Producto de ello, no fueron pocos los dispensarios que tuvieron que cerrar sus puertas como método de protesta ante agresiones sufridas por profesionales.

No obstante, los responsables de la cartera sanitaria remarcaron que no se renunciará a la política de puertas abiertas de los dispensarios. "Tener un policía parado en la puerta nos aleja de los vecinos, y nosotros queremos estar junto a ellos", destacaron.

A pesar de eso, admitieron que en las barriadas más calientes hay un refuerzo de seguridad en las inmediaciones.

"La idea es poder captar a los jóvenes en sus barrios y que el equipo trabaje junto a ellos. Tenemos que rescatarlos y darles herramientas para que se puedan insertar en la sociedad. Y por eso el objetivo es que este año podamos capacitar en oficios a 3 mil de estos jóvenes. Apostamos a la atención primaria de la salud, porque es en el barrio donde nuestros profesionales tienen que trabajar para revertir esta dura realidad social", puntualizó Caruana.

Cambios de paradigma en tiempos donde la violencia se mueve sin tregua en los barrios. Y donde la premisa oficial, sostienen, es la contención y reinserción.

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