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Viernes 17 de Agosto de 2012

Las dificultades de pasar del secundario a la Universidad

El paso de la escuela secundaria al nivel superior no es nada sencillo. Se juegan miedos, temores y la decisión de enfrentar la elección de una carrera. Sumado a esto lo que representa para los jóvenes tomar decisiones en forma autónoma y enfrentar la dinámica de una institución muy diferente a la que les ofrecía hasta entonces el colegio. Eso explica en parte, que la responsable de la Dirección de Orientación Estudiantil, Andrea Espinosa,
afirme que “los chicos no están preparados para ingresar a la Universidad cuando egresan del secundario”; pero que a la vez obliga a la academia a buscar estrategias para facilitarles el tránsito por el nuevo nivel.

—¿Los chicos salen preparados del secundario para ingresar a la Universidad?

—Es una pregunta a la que, en general, todos los docentes universitarios, vamos a decir lo mismo: no. Pero esas carencias que tienen los estudiantes, desde la Universidad tratamos de ir acompañándolas. Las más comunes pasan por la falta de herramientas para el estudio, de técnicas para estudiar, de lectura comprensiva y general, y también de organización de la vida cotidiana. Eso va más allá del estudio, tiene que ver con la organización de los tiempos. La mayoría de los chicos te dicen que en la escuela les va bien porque repasan todos los días un poco. Pero en un nivel superior la cantidad de estudio es otra. Hay un mito que sostiene
que hay que pasarse 12 horas sentados estudiando en esta etapa, y en realidad no es la cantidad porque por más que estén tanto frente a los libros, ya no se puede comprender lo que se lee. Nosotros decimos que no es la cantidad de tiempo, sino cómo se lo aprovecha mejor, cómo se organizan para un buen rendimiento académico.

—Usted dice que la Universidad se da estrategias para acompañar el paso al nivel superior, ¿lo hace también el secundario?

—Hubo cambios y se le está dando más atención al tema. Hay escuelas que tienen gabinetes psicopedagógicos y trabajan en la orientación de los alumnos; hay docentes que se preocupan en acercarles información, invitan a los talleres o a las charlas. A veces la iniciativa es de un profesor, y luego se termina enganchando la escuela. En el nivel medio hay muchos profesionales como psicólogos, cientistas de la educación, psicopedagogos que también son profesores y tienen una mayor necesidad de acompañar a los chicos en esta búsqueda. Eso aumentó bastante, pero es un proceso lento. Además desde la UNR se está haciendo un trabajo de coordinación con la provincia, en distintos aspectos, entre ellos el de la orientación vocacional.

—¿Colaboran en la orientación los cursos de preingreso que organizan las universidades e institutos?

—Es recomendable que los chicos aprovechen y hagan los talleres iniciales, cursos de preingreso, charlas informativas, o jornadas de adaptación que ofrecen las facultades o distintas carreras. Muchas no son obligatorias, y aunque a muchos por los horarios o distancia se les complica, en la medida de las posibilidades hay que hacerlas. Después se aprecian los esfuerzos porque entran a la carrera con algunas cuestiones importantes resueltas. Por ejemplo, lo que tiene que ver a nivel de contenidos, en materias como física, matemática y biología, donde hay muchas dificultades a nivel medio, lo que se hace es meterlos en el lenguaje y fortalecer esos contenidos. No se trata de adelantarlos en el conocimiento de nivel superior, sino de acercarlos a un nuevo lenguaje como ingresantes. También estos cursos colaboran en la adaptación a la vida universitaria.

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