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Sábado 01 de Agosto de 2015

Las deudas con el nivel superior

La necesidad de ampliar la participación en la reforma de los planes de estudios de los profesorados.

Quienes conocemos en profundidad el sistema educativo sabemos de las paradojas que tantas veces se produce en relación con el nivel superior, en particular a la formación docente. La no obligatoriedad del nivel muchas veces ha llevado a la confusión, tanto de parte de funcionarios como de la sociedad, de que puede ser postergado, priorizando las necesidades de los niveles obligatorios. Ese análisis no tiene en cuenta que allí se forman los docentes que se van a desempeñar en los niveles obligatorios. Por lo que su priorización redundaría en beneficio de todo el sistema.
  La finalización de un período gubernamental y el inicio de uno nuevo, aunque en la provincia de Santa Fe haya continuidad en la gestión, y las declaraciones de la señora Ministra de Educación (Claudia Balagué, en la entrevista publicada en La Capital 25/7/15) en relación al nivel nos permiten realizar algunas consideraciones que bien podrían tomarse como aportes constructivos para saldar lo que reflexivamente la funcionaria reconoce como deudas.
  Durante las políticas de los 90, sostuvimos que el nivel superior no universitario fue la primera víctima del ajuste, inclusive si lo comparábamos con lo sucedido en la universidad, ya que el estado evaluador se desresponsabilizó de las instituciones a su cargo y llevó a cabo un sistemático proceso de achicamiento de los profesorados.

Cambio y expectativas. El cambio de orientación en el gobierno de la provincia a finales del 2007 generó muchas expectativas en la comunidad educativa del nivel. Más aún cuando la Ministra de Educación en el inicio de la gestión socialista convocó a discutir los primeros planes de formación docente que iban a ser reformados —profesorados de educación inicial, primaria y especial—, a partir de lo que se dijo serían los principios fundantes de la política educativa: legalidad, diálogo y participación.
  Oportunamente también nos manifestamos en relación a los engaños y promesas incumplidas que caracterizó ese proceso y a los que nuevamente fue expuesto el nivel superior. Consideramos oportuno recordar los más sobresalientes en momentos de balance y de inicio de nueva gestión, ya que revisar ese pasado reciente permitirá comprender el presente y evitar los mismos y reiterados errores. El espacio del que disponemos sólo nos permite realizar un recuento de lo sucedido en relación a los principios que se plantearon como convocantes.
    “Diálogo y participación”: es de público conocimiento que durante el proceso de construcción de esos primeros diseños habíamos sido convocados especialistas de reconocida trayectoria en cada uno de los niveles, modalidades y disciplinas, quienes logramos, en tan sólo ocho meses con los que contábamos, la participación de los docentes del nivel y recuperar la confianza perdida por años de políticas en las que se nos llamó a participar sin que nuestras opiniones y saberes hayan tenido alguna incidencia en la toma de decisiones.

“Enciclopedistas”. También es conocido lo que sucedió: finalizado el proceso los diseños elaborados participativamente no fueron aprobados porque según palabras de la propia Sra. Ministra de ese entonces (Elida Rasino) “eran enciclopedistas y tecnocráticos”. Para transformarlos en diseños “innovadores” lo único que se hizo fue modificar la fundamentación y agregar en doble turno los polémicos “espacios experimentales”. Espacios evaluados muy negativamente por toda la comunidad educativa del nivel, tanto los dos extracurriculares que, después de cuatro años se dejaron sin efecto —Itinerarios por el mundo de la cultura y Taller de producción pedagógica— como el espacio curricular Movimiento y cuerpo, que permanece con menos horas en los diseños vigentes de esos niveles.
  No fuimos escuchados ni los especialistas convocados ni la comunidad educativa en general cuando adelantamos que serían un fracaso, pues no tenían fundamentos teóricos, eran prácticamente imposibles de concretar, daban cuenta de un profundo desconocimiento del nivel y de todo el sistema y, lo que era más grave aún, daban cuenta de una profunda desconfianza, de parte del Ministerio hacia los docentes, la escuela, en definitiva el sistema educativo. Los “espacios experimentales” se pusieron en cuestión a partir de una movilización estudiantil. Los docentes se sumaron luego, ya cansados de que una vez más los convocaran a participar para luego decirles nuevamente que se iba a seguir la “política del gobierno” que nada tenía que ver con sus propuestas. Ya allí anunciamos que cuando esa reforma se quiera imponer en los profesorados para el nivel medio iba a ser imposible si el Ministerio no cambiaba de posición.
  Las políticas de formación continua de los dos últimos períodos estuvieron caracterizadas por la misma modalidad: desconocimiento de las reales necesidades del nivel, falta de participación en la toma de decisiones, centralización de las propuestas y por ende desconocimiento de la valiosa trayectoria histórica que el nivel ha reunido en relación a la formación continua de la docencia. Desconocimiento, incluso, del papel importante que ha desarrollado y puede desarrollar la Universidad en ese sentido. Es decir, que en este aspecto también el diálogo y la participación estuvieron ausentes.

Participación. En ese contexto se convoca a discutir los diseños de formación docentes para el nivel medio. Todos estos antecedentes jugaban muy en contra y las convocatorias pecaron de los mismos errores históricos. En esa entrevista, la Sra. Ministra dice que hubo “algunos intentos de transformación que no fueron asimilados por la comunidad educativa de superior”. El resaltado es nuestro, porque precisamente se hace indispensable que se aclare qué se entiende por participación. Los docentes santafesinos lo saben muy bien y por eso se resisten a asimilar propuestas elaboradas por tecnócratas que desconocen y/o descreen en el sistema. Tomando palabras de Michael Apple (1997), sostenemos que “los profesores tienen derecho a que se oiga su voz en la creación del currículum, especialmente en el destinado a los jóvenes particulares con los que trabajan las decisiones curriculares e incluso los planes curriculares específicos se han centralizado en las oficinas de educación estatales y de distrito. La consiguiente des-especialización de los profesores, la redefinición de su trabajo como la puesta en práctica de las ideas y los planes de otros, está entre los ejemplos más obvios e inconvenientes de desvanecimiento de la democracia en nuestras escuelas” (1).
    “Legalidad”: para ocupar los “espacios experimentales” se llevó a cabo una convocatoria que no respetaba la reglamentación vigente producto de años de lucha gremial. Convocatoria que permitió entrar al sistema, cobrando las horas más caras del mismo, a personas con escasos antecedentes y conocimiento de las necesidades del nivel. Y, más grave aún, para ello se utilizaron las horas que históricamente se dedicaban a la capacitación, traicionando también la promesa original de utilizarlas para ir transformando las horas cátedra en cargos —otra reivindicación histórica para el nivel—, para que los institutos sigan cumpliendo su histórica función de capacitación y sus nuevas funciones de investigación y extensión. Más aún, los espacios experimentales se cerraron pero esas horas nunca volvieron a su origen genuino. Los institutos realizan esas funciones sin presupuesto, pero además, el Ministerio desvaloriza las ofertas institucionales de capacitación, priorizando con puntaje preferencial las centralizadas. Se suma a la “legalidad cuestionable” con la que esas personas entraron al sistema, el hecho que durante mucho tiempo estuvieron sin actividad dentro del nivel, no obstante la nueva normativa para cubrir interinatos y suplencias en el nivel los favorece.
  Tampoco se avanzó en relación a lo prescripto en la normativa nacional en relación a modelos de gestión con los altos grados de autonomía que correspondería a instituciones de nivel superior. Otra reivindicación histórica y promesa incumplida.

Definiciones. Lo aquí expuesto me permite disentir con la percepción de que las políticas públicas de los últimos años “se han enriquecido con la participación de cada uno de los ciudadanos santafesinos” y con que “esa construcción de políticas públicas participativas es una de las cosas más interesantes que hemos logrado”, tal como expresara la Sra. Ministra (Claudia Balagué) en la entrevista mencionada . Si la nueva gestión se decide a hacer una profunda autocrítica de los errores cometidos con el nivel, se podrá avanzar en temas sustantivos. Autocrítica imprescindible ya que después de contar en el 2007 con un amplio apoyo de la docencia, acaba de ganar las elecciones con un escaso margen y gracias, en un porcentaje importante, a los otros sectores del Frente Progresista, los que también deberían tener espacios relevantes en la definición de políticas educativas.

(1) Apple, M. y Beane, J. (1997)
Escuelas democráticas.
Madrid: Morata.

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