La ciudad
Viernes 10 de Febrero de 2017

Las denuncias por violencia doméstica crecieron un 50 por ciento durante enero

La suba se registró en las llamadas al teléfono verde en comparación con mismo mes de 2016. Ayer sumaron plazas en los centros de alojamiento.

En Rosario, dos centros de protección integral ofrecen a las mujeres que son víctimas de la violencia de género, con o sin hijos, un lugar donde empezar a recuperar sus vidas cuando dicen basta. Con la ampliación de uno de ellos, el Alicia Moreau, inaugurado ayer, la ciudad duplicó su oferta de alojamiento, que ahora llega a 50 plazas. De ellas, el 80 por ciento casi siempre permanece ocupado. Se trata de aquellas situaciones límite que ponen en riesgo de vida a mujeres y chicos. No por casualidad, el Teléfono Verde (0800-444-0420), que recepciona consultas y denuncias sobre la problemática las 24 horas, tuvo 8 mil llamados a lo largo del 2016. Y sólo en enero último los SOS llegaron a 890, un 50 por ciento más que los recibidos el mismo mes del año previo.

El lugar (rebautizado como Alicia Moreau a secas, sin el "de Justo", por razones obvias) cambió sustancialmente de capacidad y fisonomía. Ahora es, por decirlo sin demasiadas vueltas, colorido, luminoso y alegre.

Son condiciones muy importantes para quienes llegan quizás en los peores momentos de sus vidas, maltratadas, golpeadas, humilladas, perseguidas, a veces (en el mayor porcentaje) con sus hijitos a cuestas, tan sufridos como ellas.

La reforma del centro —en la que el municipio invirtió 800 mil pesos y la provincia 700 mil— fue inaugurada ayer, con la presencia de la intendenta Mónica Fein; el ministro de Desarrollo Social, Jorge Alvarez, y la secretaria de esa misma área a nivel local, Laura Capilla. Mujeres de ONG's e incluso gente que pasó meses alojada allí se sumaron al festejo.

"Sabemos que este espacio aloja a la familia en situación de sufrimiento, a las mujeres con sus niños que se encuentran ante hechos de extrema violencia de género", dijo Fein, quien se mostró convencida de que no se puede dejar a las víctimas "solas", lo que demanda "más y más esfuerzos del Estado", tanto municipal como provincial, el compromiso de las organizaciones y sostenidos debates públicos.

La intendenta fue cauta al "celebrar" la reinauguración y admitió que el objetivo no pasa por "multiplicar los espacios de alojamiento", sino por lograr que cada vez haya más mujeres "libres y autónomas".

Aun así, con la refuncionalización del centro Alicia Moreau aumentaron las plazas, ahora 50, para albergar a quienes transitan situaciones límite de violencia machista y requieren, incluso, que nadie de sus entornos sepa dónde están.

Alertas

Antes de llegar a ese nivel crítico, existe una serie de dispositivos —judiciales y de intervención profesional— para intentar evitarlo. Pero cuando se cruzaron los límites, el alojamiento surge como opción.

Hoy, explicó Capilla, los dos centros se articulan como instancias progresivas. La idea es que el Alicia Moreau funcione ante la "emergencia" como lugar de primera acogida, mientras que el otro, Casa Amiga, con una "lógica espacial de departamento", ya implique una segunda etapa de tránsito hacia la salida del dispositivo de protección.

Una vez afuera, los equipos de la secretaría "siguen acompañando y asesorando" a las mujeres, que muchas veces recorren no una sola vez, sino varias, el mismo circuito antes de poder "dar el salto": asumir una decisión definitiva, cortar el vínculo violento y recuperar su autonomía. "No es un proceso lineal", explicó Capilla.

Al respecto, Fein recordó que el Teléfono Verde recibe cada vez más llamados. En el 2016 llegaron a 8 mil, 5 mil de los cuales fueron por violencia estrictamente de género. El resto incluyó consultas de terceros y pedidos de asesoramiento.

"Es difícil saber si se debe al aumento de los casos de violencia o a una mayor conciencia que dispara los llamados", admitió y afirmó que a partir del último Encuentro Nacional de Mujeres, que se hizo en octubre pasado en Rosario, las denuncias telefónicas fueron creciendo en forma sostenida.

Como ejemplo, comparó enero pasado con enero 2016: entre uno y otro, el Teléfono Verde recepcionó un 50 por ciento más de llamados. En el último llegaron a 890.

Estreno

En su planta baja, el nuevo centro ofrece tres dormitorios colectivos climatizados y dos baños, una cocina y un comedor (con mesitas separadas), y dos patios.

Arriba hay espacios hiperluminosos: un SUM con diseños que recuerdan a Joan Miró, una sala con mesa y bancos igualmente coloridos y "una estética pensada desde la mirada de los niños", donde ellos pueden jugar o hacer los deberes, una terraza con césped sintético y otra realmente verde, con calefón solar.

"Tratamos de que las mujeres y los chicos alojados tengan incluso alguna posibilidad de estar solos, incluso hasta para poder tramitar la crisis que los trajo acá", explicó Capilla.

"Estos espacios alojan a las familias en situación de sufrimiento, niños y

mujeres que están ante una extrema violencia"

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