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Domingo 17 de Julio de 2016

Las calles públicas del barrio Logaritmo de Ibarlucea volvieron a abrirse

La policía retiró por orden judicial los portones y alambrados que impedían el paso por tres accesos al complejo. Buscan alternativas.

Los portones que cerraban las calles públicas del barrio Logaritmo, en Ibarlucea, volvieron a ser retiradas por la policía, que esta vez secuestró los cerramientos y dejó definitivamente liberados los ingresos.

   Fue el miércoles, cuando efectivos de la subcomisaría 17ª cumplieron una orden del fiscal Carlos Covani de retirar dos portones y un alambrado que cerraban el paso de las calles Las Leonas, Los Pumas y la avenida Logaritmo, de ese barrio.

   El procedimiento se llevó a cabo desde las 9 de la mañana de ese día, cuando un móvil policial y una pick up llegaron al lugar. Un oficial, el sumariante y dos agentes policiales estuvieron a cargo del operativo, que duró no más de una hora.

Primer intento. En rigor, las aberturas habían sido retiradas el 4 de abril, por orden del juez penal Rodolfo Zvala, quien determinó oportunamente que las calles públicas del predio barrial debían ser liberadas.

   Aquella determinación judicial se enmarcó en una acción penal por usurpación de calle pública que llevó adelante la Fiscalía Nº 3 del Ministerio Público de la Acusación, a cargo de Covani, luego de que la comuna de Ibarlucea revocara en diciembre pasado la ordenanza 802, que allanaba el camino para dar al lugar el status quo de barrio cerrado.

   Pero aquel día de abril, los vecinos del barrio pasaron desde las 9.50 por la curiosa situación de vivir, con horas de diferencia, en un barrio de calles cerradas y privadas a uno con calles abiertas, las que horas más tarde volvieron a cerrarse.

   Esto generó una nueva denuncia que volvió a recaer en manos de Covani, quien libró esta vez la orden no sólo de sacar los portones, sino de retirarlos y mantenerlos bajo custodia, mientras que la policía deberá patrullar la zona para asegurar que no vuelvan a cerrar los pasos.

   Según testigos, un pequeño grupo de vecinos se presentó en el lugar para mostrar su descontento por la medida, pero la policía mostró la orden judicial y no hubo mucho más que discutir.

Nuevo capítulo. De esta manera, el complicado conflicto que atraviesa el club, sobre todo con un grupo de vecinos, sumó un nuevo capítulo. Como ya lo publicó La Capital en ediciones anteriores, Covani investigó el presunto delito de usurpación, por parte del club, de espacios que son de acceso público.

   Esto respondió a la disconformidad de un grupo de vecinos que entraron en conflicto con la entidad luego de saber que varias calles públicas que nacen en la ruta nacional 34 fueron cerradas en el año 2000 por el club para poder vender, según las denuncias, los lotes como si fuera un country, siendo que no se trata de un barrio cerrado, aunque algunos aseguran haber comprado los lotes pensando que lo era.

   "Escrituramos como barrio cerrado y nos encerraron dentro de algo que es ficticio", denunció oportunamente a este diario uno de los propietarios, y el fiscal provincial inició una investigación sobre los dirigentes del club en relación a su responsabilidad penal en el cierre ilegal de calles públicas".

La posición del club. Los responsables de la institución no están de acuerdo con tales argumentos. El presidente del club, Fernando Coronel, recordó en su momento a La Capital que tras la compra, el predio fue loteado preservando espacios comunes para el deporte y otros para el emplazamiento de viviendas particulares. Y destacó que "las calles Las Leonas, Los Pumas y avenida Logaritmo no existían como tales, sino que se fueron trazando en atención a las características del barrio cerrado que, desde sus orígenes, fue Logaritmo, aun cuando esos espacios no existían en la zona".

   El directivo asegura que "cada familia que se radicó consintió y legitimó esa determinación. Las calles que figuran administrativamente como públicas nunca fueron afectadas por la comuna al uso público, sino al uso privado del Club Logaritmo y del country, y esta situación lleva más de 40 años".

   En rigor, el conflicto de los vecinos con el club Logaritmo es mucho más profundo, y constituye un verdadero intríngulis jurídico que se ventila tanto en el fuero civil como en el penal. Un grupo de vecinos denunció al club, cuyos socios consideran que el barrio colindante es propiedad de la entidad. Según ese planteo, los vecinos estarían viviendo dentro de un predio que pertenece a la institución, lo que justificaría un pago mensual de expensas y una obligación de ser socios expresada en el pago de una cuota mensual, entre otras exigencias.

   Mientras tanto, la comuna busca encontrar una solución al conflicto y a encontrar una figura que permita una administración del barrio. Para esto, propicia conformar una comisi´n de vecinos provisoria para separar la administración del complejo.

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