El Mundo
Martes 16 de Agosto de 2016

Las armas nucleares de EEUU en Turquía estarían en peligro

El Pentágono mantiene 50 bombas en la base de Incirlik. Se teme por su destino en caso de inestabilidad política aguda o una guerra civil.

Decenas de armas nucleares estadounidenses almacenadas en la base aérea de Incirlik en Turquía, no lejos de la frontera con Siria, corren riesgo de caer en manos de "terroristas u otras fuerzas hostiles", advirtió un informe de especialistas.

La seguridad del arsenal, situado a 110 km de Siria, ya había sido criticada hace tiempo, pero el abortado golpe militar del 15 de julio en Turquía relanzó los temores sobre la protección de las cincuenta armas nucleares que se alojan en Incirlik. La base es usada por la Fuerza Aérea de EEUU, así como por sus aliados en el combate contra el Estado Islámico en las vecinas Siria e Irak. La base quedó aislada durante varios días luego del golpe fallido del 15 de julio.

"Es imposible saber si Estados Unidos podría mantener el control de las armas nucleares en caso de una guerra civil prolongada en Turquía", indica el grupo de análisis independiente Stimson Center. La base aérea de Incirlik representa una encrucijada estratégica para la coalición internacional contra el Estado Islámico dirigida por Washington, ya que ofrece un acceso rápido a los objetivos más importantes en Irak y Siria. Pero en marzo el Pentágono ordenó por razones de seguridad evacuar a las familias de militares y al personal civil estacionado en el sur de Turquía.

El comandante turco de la base, además, fue detenido junto a otros generales, jueces y fiscales, acusados por el régimen islamista del presidente Recep Tayyip Erdogan de haber apoyado la tentativa de golpe de Estado. "Desde el punto de vista de la seguridad, acopiar aproximadamente cincuenta armas nucleares en la base aérea de Incirlik equivale a jugar a la ruleta rusa", afirma una coautora del informe, Laicie Heeley. "Hay importantes barreras, pero no son más que dispositivos de protección, eso no elimina el riesgo. En el caso de un golpe de Estado no se puede decir con certeza si seremos capaces de mantener el control", explicó Heeley.

Las armas nucleares eran ante todo mantenidas en Incirlik como forma de disuadir a Rusia, así como para demostrar el compromiso estadounidense con la Otán, de la que Turquía es uno de sus miembros históricos.

El debate sobre las armas nucleares desplegadas en Turquía es muy intenso en Estados Unidos desde el golpe frustrado. "A pesar de que hasta ahora hemos evitado la catástrofe, tenemos muchas pruebas de que la seguridad de las armas norteamericanas en Turquía puede cambiar de un día para el otro", expresó Steve Andreasen, ex director de defensa y control de armas del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en el diario Los Angeles Times. Kori Schake, de la Institución Hoover, indicó en el The New York Times que esas armas "no pueden ser utilizadas sin códigos, lo que hace que sean imposibles de activar sin autorización". Para él, "el hecho de que las armas nucleares estén estacionadas en Turquía no las hace más vulnerables, aunque el país (Turquía) se convierta en hostil a Estados Unidos".

Interrogado sobre las conclusiones del informe del Stimson Center, el Pentágono evitó pronunciarse. "No hacemos referencia a la localización de sitios estratégicos", se limitó a responder el Departamento de Defensa norteamericano, que precisó que tomó "las medidas apropiadas" para garantizar la seguridad de su personal y de sus "instalaciones".

Las preocupaciones sobre Incirlik formaban parte de un capítulo más amplio del informe sobre el programa de modernización nuclear del Pentágono, para el cual Washington desembolsará varios miles de millones de dólares. Los autores estiman al respecto que las bombas atómicas B-61, tradicionales armas de la Guerra Fría y de caída libre, deberían ser inmediatamente retiradas de Europa.

Atentado. Al menos cuatro policías y dos civiles murieron al estallar un coche bomba en la provincia de Diyarbakir, en el sureste de Turquía. Además que numerosas personas resultaron heridas.Uno de los civiles muertos era un niño. El atentado iba dirigido contra un edificio de la policía.

El gobierno de Turquía descartó regresar a las conversaciones de paz con los kurdos, que dio por rotas el año pasado. El alto el fuego, que duró dos años, se dio por terminado en julio de 2015. Desde entonces se estima que han muerto 1.856 personas. Al menos 680 miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) han muerto así como también 630 miembros de las fuerzas de seguridad turcas, además de cientos de civiles. Los kurdos y el gobierno están enfrentados desde hace más de 30 años, lo que ha dejado más de 40.000 muertes, casi todas en el sureste del país. Los kurdos sufren una discriminación sistemática. En Siria e Irak, en cambio, tienen el apoyo de Occidente y son un actor militar clave contra el Estado Islámico.

Comentarios