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Domingo 15 de Diciembre de 2013

Largó la temporada de puestas en escena

Sin dudas la temporada de puestas en escena está en su esplendor. Y sobre el cierre de la semana encontró en el Concejo Municipal a varios adoradores de esta práctica.

Sin dudas la temporada de puestas en escena está en su esplendor. Y sobre el cierre de la semana encontró en el Concejo Municipal a varios adoradores de esta práctica. Bastó que el macrista Rodrigo López Molina denunciara canje de cargos por votos para que estallara con una efusividad que no se veía desde hace bastante tiempo.

   Gritos, veteranos dirigentes agarrándose el pecho como si estuvieran a punto de sufrir un síncope, arengas que se vienen repitiendo desde la militancia universitaria y que todavía cosechan aplausos, y ediles parándose efusivamente de sus bancas, formaron parte de un show que tal vez se repita esta semana.

   Pero más allá de las grandilocuencias, el espectáculo deja en un segundo plano la esencia misma de la política. ¿O acaso hay algún inocente que cree que detrás de cada sufragio no hay una negociación que, en este caso, incluyó cargos en el gabinete del Concejo o el manejo de comisiones?

   Lo que sucede es que cuando esa negociación queda muy expuesta a algunos les da cierto escozor e intentan desde el show ocultar lo inocultable.

   Esta semana quedó expuesto el gran quiebre que sufre el socialismo. Miguel Zamarini no tuvo ningún tipo de prurito en abrir su propio espacio dentro del bloque oficialista y encontró en el radical Martín Rosúa y el pedepista Aldo Poy dos escuderos en quienes apoyarse.

   La herida estaba muy abierta desde que Mónica Fein había intentado imponer a Miguel Cappiello como presidente del Concejo. Zamarini ganó la pulseada gracias al apoyo de gran parte del arco opositor, ese que le arrimó los votos para destrabar el jueves el aumento del boleto y le permitió enrostrarle a la intendenta el manejo de la gobernabilidad. “Sumamos 17 votos para sacar el aumento, de este modo se logran los consensos”, dijeron en el entorno del ex secretario de Promoción Social en plena crisis de 2001. Pero el mensaje oficial había llegado. Zamarini sabía que su poder se estaba licuando (como sucede con todo el sector que se referencia en el senador Rubén Giustiniani) y tejió un alianza con Poy y Rosúa. Ahora ese espacio es clave para lograr destrabar cualquier iniciativa que pretenda viabilizar Fein.

   El oficialismo deberá juntar voluntades y parte de la llave para destrabar negociaciones la tiene Zamarini. Eso sí, después del 2015, cuando expire su mandato, no son pocos lo que le ven un futuro no muy halagador dentro del Frente Progresista.

   López Molina, en tanto, el que denunció ese pacto que tanto escándalo armó, alguna vez también fue parte de uno, y lo volverá a ser. ¿O acaso alguien se olvida de que fue el PRO el que le permitió a Fein alzarse con superpoderes para aumentar el boleto hace un tiempo atrás?

   En 2011, cuando Zamarini ingresó al Concejo de la mano del Frente Progresista, la radical María Eugenia Schmuck también integraba la lista. Hoy es opositora. Esos cambios de vereda son habituales en la política. Lo que sucede es que esta semana fue muy evidente.

   Siete días antes, y en el marco de esta temporada de puestas en escena que impera en el Palacio Vasallo, todo el arco opositor había asegurado que no se movería de un boleto a 3,50 pesos. El jueves votaron el pasaje a 3,60. Todo cambia. Pero el cambio no tiene por qué ruborizar a nadie, es parte de la política.

   Alguna vez el aliado del oficialismo fue el PRO, esta semana le tocó el turno al PJ, PPS y UCR. Y realmente es innecesario montar un show para ocultar que detrás de ese cambio hay canjes. Los hubo siempre y no por eso se está hablando de un delito.

   Eso sí, la concejala Ana Martínez deberá entender con rapidez que su incursión en la política no es un cuento de hadas. En ese mundo hoy se está de un lado y mañana del otro. Todo es negociación y no tanta utopía. No llore concejala. Bienvenida a la política real.

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