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Domingo 31 de Mayo de 2015

Laparoscopía para todos

Médicos buscan que los beneficios de la técnica alcancen a más personas. La mirada de especialistas argentinos y extranjeros.

Las primeras experiencias de exploraciones en el cuerpo mediante laparoscopía se remiten a la primera mitad del siglo XX. Fue el médico Heinz Kalk el encargado de publicar las 2.000 primeras experiencias que abrieron la puerta al mundo de lo mini-invasivo: intervenciones pequeñas entre las que se anotaban principalmente las biopsias formaron parte de ese grupo fundador de cirugías que representaron una verdadera revolución de la mano de los avances tecnológicos.
En 2015 el número de operaciones que se pueden realizar de manera mini-invasiva es notablemente más amplio que entonces. Una de las especialidades en las que más ha crecido es la gastroenterología, aunque también el impacto es relevante en ginecología y traumatología, a lo que se suman importantes adelantos en el campo de la oncología.
Tanto se avanzó que es cada vez más difícil pensar en, por ejemplo, operar una vesícula de manera convencional a través de un tajo enorme y con largos días de recuperación para el paciente.
La cirugía laparoscópica, que reduce el tiempo de las intervenciones, achica las estadías en los hospitales, produce menos dolor y habilita al paciente a incorporarse a sus actividades en pocos días es un logro enorme, pero no es todavía un beneficio al que todos puedan acceder, aunque hay intentos diversos en ese sentido. Llegar a un público más amplio que pueda beneficiarse con la tecnología y los recursos humanos capacitados aparece como un objetivo muy fuerte entre los médicos de la especialidad, en la Argentina y en el mundo.
Gustavo Marcucci, jefe del servicio de cirugía del aparato digestivo del Sanatorio de la Mujer, señaló que “la cirugía laparoscópica se viene desarrollando desde años pero en este último tiempo los avances fueron muy significativos sobre todo en cirugía oncológica, colon, recto, hígado, estómago, páncreas, en patologías difíciles de resolver. El desarrollo de elementos técnicos y el grado de capacitación permiten hoy aplicar estas cirugías con el mismo margen de confiabilidad y seguridad oncológica que lo que se hace por vía convencional”.
Marcucci asegura que la laparoscopía avanza, pero no por arte de magia sino a fuerza de “desarrollo, capacitación, entrenamiento y dedicación para poder hacerlo”.
Justamente en Rosario se realizaron las jornadas Cirugía Colon Recto Laparoscópica organizadas por dicho servicio del Sanatorio de la Mujer y con el auspicio de la Asociación de Cirugía de Rosario. Especialistas y estudiantes avanzados colmaron las instalaciones para escuchar los consejos de los expertos y participar de clases prácticas. Allí se habló también de cómo mejora el acceso a la cirugía laparoscópica.
Más estuvo presente en las jornadas y dialogó con cirujanos de España, Brasil y Argentina sobre distintos temas vinculados a la especialidad. Entre ellos, cómo facilitar el acceso de la mayor cantidad de pacientes a estos avances.
Los especialistas Eduardo Targarona, del hospital Sant Pau de Barcelona, y Armando Melani, del Hospital do Cancer de Barretos, coincidieron en que “si existe un procedimiento como la cirugía laparoscópica que tiene menos tasa de infecciones, una menor probabilidad de complicaciones posoperatoria, menos estadía en el hospital más una pronta recuperación del paciente ya no es aceptable hacer una cirugía abierta; creemos que esto choca con la ética médica, por eso tenemos que buscar —como administradores de la salud que somos— que todas las personas tengan acceso a este tipo de beneficios, porque es un derecho. No puede quedar sólo para los que lo pueden pagar”.
Gustavo Lavallén, médico cirujano del Sanatorio de la Mujer y del Hospital Provincial de Rosario, aseveró que “ya está comprobada la disminución de problemas con la cirugía mini-invasiva y en lo que tiene que ver con el aparato digestivo, que es lo que nosotros tratamos. Los beneficios son múltiples”.
El cirujano agregó: "Gracias al mundo globalizado tenemos acceso a lo que se está haciendo en países del Primer Mundo; tenemos la chance de cotejar experiencias con expertos de los mejores centros mundiales, por eso, nuestra responsabilidad y compromiso es conocer, aprender y mejorar cada vez más. Desde el punto de vista de los recursos humanos la Argentina es un país muy capacitado pero necesitamos mayores recursos tecnológicos, sobre todo en el área pública”.
Por eso, como una cuestión que atañe en forma directa a la ética médica son cada vez más los profesionales que trabajan en laparoscopía que empujan cambios en la salud pública y también privada de sus países para lograr que todo aquel que lo necesite tenga acceso a estas ventajas que han venido de la mano de los avances tecnológicos.
En Brasil, por ejemplo, ya existe todo un movimiento médico que lidera ese cambio apoyado por fundaciones y ONG´s que buscan hacer su aporte para facilitar al Estado la incorporación de tecnología en el ámbito de la salud pública.

Avances. Las mejores en anestesiología y la posibilidad de contar con la aparatología adecuada marcaron el inicio de un nuevo paradigma dentro de la cirugía. La creación de la aguja de insuflación y otros mecanismos similares, la introducción de la fuente de luz fría y la posibilidad de grabar en video la operación mejoraron los alcances y el aprendizaje de los cirujanos.
La cirugía mini-invasiva tuvo que lidiar también en algún momento con la resistencia de los pacientes, que al no conocer estas opciones dudaban de las ventajas de los procedimientos. Hoy, la aceptación es enorme. Además, el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas y su uso en patologías muy variadas amplió el campo de acción y las personas lo piden y aceptan cada vez más.
“Todo paciente sabe que puede ser intervenido de vesícula o de enfermedades de la cavidad abdominal sin esas cicatrices inmensas y con menos dolor, por eso lo exigen, incluso a nivel hospitalario, y está bien que así sea”, aseguraron los especialistas, quienes pusieron el acento en que los avances son siempre bienvenidos y aplaudidos pero el mayor desafío, el verdadero logro, es el de una medicina para todos.

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