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Viernes 23 de Junio de 2017

Un conflicto en un sanatorio de Venado agudiza la crisis sanitaria

El centro asistencial se quedó sin pacientes porque no hay personal médico, merced a un fuerte atraso en el pago de honorarios

Una insólita situación se está dando en el sanatorio Abel Beroiz, de Venado Tuerto, donde 65 trabajadores de la sanidad van todos los días a sus puestos de trabajo pero carecen de pacientes porque no hay personal médico que atienda, merced a un fuerte atraso en el pago de honorarios. Además, no hay calefacción central, no funciona el laboratorio ni los ecógrafos ni la sala de rayos. La crisis sanitaria del sur santafesino se agravaría notoriamente de cerrar este efector privado.

El Sanatorio Beroiz fue inaugurado hace unos 8 años y pertenece a la Mutual de Camioneros. La sensación al ingresar al efector es inhóspita. Un amplio edificio completamente vacío, salvo por la presencia de los 65 trabajadores que asisten a sus puestos. Sandra Paz es delegada del personal, pertenece a la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Atsa), delegación Rosario, y detalló a este diario que "nosotros trabajamos normalmente ya que nuestra situación laboral fue resuelta favorablemente. El tema es que no vienen a trabajar los médicos por una cuestión lógica; se les adeuda dinero y además no hay especialistas, laboratorio, rayos ni ecógrafos".

El problema sanitario en la región es grave ya que la atención médica está colapsada en la ciudad. A eso hay que agregar que Venado Tuerto recibe pacientes de otros lugares tras la falta de acuerdo entre el Pami y el Sanatorio de Firmat para brindar cobertura a casi 9 mil afiliados. "Muchos de esos pacientes se atienden en Venado", explicó el titular del Sanatorio San Martín, de la misma ciudad, Emilio Venturelli.

La delegada Atsa Rosario, Nora Quevedo, detalló que "en este momento el Beroiz no está funcionando. No hay una gerencia y sólo hay personal dependiente con su jefa de personal. El sanatorio está abierto pero no hay atención sanitaria. Nos dicen que tienen intención de seguir de acuerdo a una reunión con los abogados del Sindicato de Camioneros, y que quieren arreglar la situación para volver a funcionar. No dijeron que no lo quieren vender, así que debemos esperar".

"Lo cierto es que hay aparatos rotos, el estado del edificio no es el óptimo y faltan algunos aportes. Los médicos dicen que les adeudan honorarios desde hace varios meses. A eso hay que agregarles que no hay especialistas médicos por lo que es imposible que puedan trabajar responsablemente los profesionales", dijo Quevedo.

Al parecer, el sanatorio estaba dependiendo de la Mutual de Camioneros y, según Quevedo, "ahora pasaría directamente a manos del sindicato. Estamos a la espera, no nos queda otra. Al personal no le adeudan nada pero tampoco están trabajando y eso nos pone muy incómodos. Hasta el momento no recibieron ningún tipo de notificación en cuanto a despidos o el cierre del efector; esperemos que eso no suceda".

El sanatorio funcionó a medias hasta el lunes pasado. Ese día trasladaron a algunos pacientes internados. El dato es que sólo un paciente está internado en el Sanatorio Beroiz; se trata de una persona que sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV) hace unos tres años y se encuentra internado desde ese momento.

"Ver semejante sanatorio vacío es una situación muy triste e incómoda para todos nosotros", dijo Sandra Paz quien agregó que "tenemos esperanzas que ésta situación se solucione pronto porque realmente es desgastante. Calcula que para nosotros es como nuestra casa este lugar y verlo así realmente es muy angustiante".

El Sanatorio Beroiz comenzó a prestar servicios el 9 de diciembre de 2008. El centro de salud cuenta con 35 camas, de las cuales 8 son de terapia intensiva. Posee dos quirófanos, una sala de parto y dos camas para emergencias. El propio líder sindical Hugo Moyano asistió a su inauguración.

Médicos

La actitud del personal médico del Beroiz es francamente encomiable. Trabajaron durante varios meses sin percibir honorarios y lo hicieron hasta el lunes pasado que es cuando decidieron no asistir más al efector. No sólo lo hicieron por una cuestión "monetaria", sino que el prestigio de ellos estaba en juego al igual que el destino de sus pacientes.

"No se puede laburar en un lugar que no tienew ecógrafos, ni laboratorio y ni siquiera calefacción entre otras irregularidades. Nosotros iríamos a trabajar si por lo menos estuvieran garantizadas cuestiones mínimas como las que te estoy relatando", dijo un médico en estricto off the record.

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