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Viernes 28 de Abril de 2017

Sancionan a una psicóloga que indujo a una niña a que no abortara

La profesional dijo haber actuado como voluntaria de una organización religiosa. El Colegio de Psicólogos le suspendió la matrícula.

Una psicóloga santafesina fue sancionada por el respectivo colegio profesional con la suspensión de su matrícula por seis meses, luego de que fuera denunciada por una colega del equipo interdisciplinario del Hospital Iturraspe de la capital provincial por interferir para que una menor de 11 años, con retraso madurativo y violada por su padrastro, evitara el aborto terapéutico para el que estaba siendo preparada por los profesionales que la atendían y decidiera abandonar el nosocomio.

"Se estaba evaluando qué hacer. La situación estaba enmarcada en la interrupción legal del embarazo (ILE: artículo Nº 86 del Código Penal) cuando la niña sufrió una interferencia de esta profesional, que se contrapuso al trabajo que se venía llevando adelante", precisó Adrián Verdini, subdirector del Hospital Iturraspe.

María Belén Catalano (la profesional) "pertenece a una organización católica y en calidad de voluntaria fue al hospital, donde cometió dos faltas muy graves. En primer lugar, interfirió en el trabajo de otros profesionales. Pero además, está absolutamente prohibido que los psicólogos influyan en sus consultantes de acuerdo a las convicciones políticas o religiosas. El psicólogo tiene que ayudar a las personas a tomar decisiones que estén de acuerdo a las convicciones y deseos del paciente", dijo la presidenta del Colegio de Psicólogos de Santa Fe, Mónica Niel.

Polémica en la ciudad

Ante la intervención de Catalano, que actuó en nombre de la organización católica Grávida en febrero del año pasado, la menor abusada sexualmente fue retirada por su madre del hospital, tuvo el bebé, al que bautizó Francisco (como el Papa). En bebé fue dado en adopción.

Conocida ayer la situación al trascender la sanción del Tribunal de Etica del colegio profesional, confirmada por su titular, se desató una polémica muy estertórea en la ciudad de Santa Fe.

El colectivo femenino de la Mesa Ni Una Menos emitió ayer un duro comunicado titulado "No a la maternidad forzada y obligatoria", en el que "acuerda y apoya la resolución emitida el 31 de marzo de 2017 por el Tribunal de Etica y Disciplina del Colegio de Psicólogos de la provincia de Santa Fe, Primera Circunscripción, a través de la cual se resuelve la sanción de apercibimiento público y suspensión de la matrícula, por el término de seis meses, a la licenciada María Belén Catalano, a causa numerosas faltas a Código de Etica profesional".

Según este grupo de mujeres, la intromisión de Catalano "no sólo interrumpió las estrategias de abordaje y acompañamiento terapéutico por parte del equipo de salud, sino que también incurrió en el engaño, acercándose a la niña ocultando su condición de psicóloga, pero valiéndose de su formación profesional, con la intención de ejercer coerción sobre la niña para que continúe con un embarazo que ella no quería sostener y que había sido producto de un abuso sexual. Motivada por razones personales y religiosas, en su accionar vulnera la dignidad de la niña, violando sus derechos a la intimidad, al consentimiento informado y a la posibilidad de la interrupción legal del embarazo, obligándola a una maternidad forzada".

Revictimización

El Tribunal de Etica del Colegio de Psicólogos consideró que existió una constante vulneración de derechos y revictimización, definiendo la conducta de la psicóloga como tortura o trato cruel, inhumano y degradante hacia la niña en los términos de los tratados internacionales suscriptos por nuestro país.

"En aquellos casos en que el embarazo fue producto de violencia sexual y se prohibió su interrupción, al momento en que la niña se convierte en madre se han cometido tres tipos de violaciones a sus derechos humanos: la primera, imponiéndole una relación sexual no deseada que violó su libertad sexual. La segunda, al obligarla a llevar a término un embarazo que no buscó y la tercera, al obligarla a ser madre contra su voluntad" (Niñas Madres. Embarazo y maternidad infantil forzada en América Latina y el Caribe, Cladem, 2016).

Para "Ni Una Menos", el fallo del Tribunal colegiado resulta "de interés público al sentar un precedente ejemplificador para poner freno a las intervenciones indebidas de profesionales que incurren en torturas promoviendo situaciones de embarazos y maternidades infantiles forzadas; situaciones que revelan, entre otras cosas, el nivel de violencia y discriminación patriarcal y apropiación del cuerpo de las niñas por parte de los varones adultos, del entorno familiar y social".

Defensa de la profesional

Pese a todo, desde la Asociación Grávida, defendieron a Catalano con algunos argumentos. Dijeron que la profesional "no actuó como psicóloga, sino como voluntaria" de la mencionada ONG que hace trabajo social en los hospitales.

Así lo precisó Emilio Perissutti, integrante de la organización. También dijo que "se le habló a la madre para que la familia decidiera en libertad evaluando todas las opciones posibles de lo que derivan la decisión de continuar el embarazo. Tanto la niña que diera a luz como su hijo, a quien pusieron Francisco como homenaje al Papa, están bien. El niño fue dado en adopción y es criado por otra familia", justificó.

Pero el más controvertido de los argumentos que Perissutti expuso en los medios es que la cuestión se reduce a una estrategia electoral de las autoridades, ya que la psicóloga denunciante estaba postulada en marzo para ser la representante de la comunidad en el Consejo de Administración del Iturraspe.

Diez días atrás, la organización Grávida apeló la decisión del Tribunal de Etica del Colegio de Psicólogos en la justicia y afirma que, hasta tanto ésta expida, la sanción de suspender la matrícula Catalano "no estará firme".

Lo cierto es que la psicóloga enfrenta una dura medida del colegio profesional, que consideró antiético su accionar. Pero también de distintos sectores de la sociedad, donde no sólo rechazaron el supuesto atenuante de que la profesional no fuera a actuar como tal, sino que lo consideran un agravante, por cuanto utilizó sus propios conocimientos para influir por convicciones religiosas.

el hospital. Inducida, la niña dejó el Iturraspe, tuvo el hijo, lo bautizó Francisco y lo dio en adopción.

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