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Lunes 08 de Mayo de 2017

Polémico dirigente que marcó una época

Amado por benefactor de muchos humildes y odiado en iguales proporciones, acusado de todos los males imaginables que puede sufrir una ciudad, Pedro González será recordado como el máximo representante en Villa G. Gálvez de una forma tradicional de hacer política.

En algunos casos, su estilo frontal, totalmente sin filtros, lo sacaba de la pista, lo hacía derrapar y caer en declaraciones ofensivas y cargadas de prejuicios. Otras veces se mostraba frío, calculador y dueño de una notable astucia para construir su política, fuera cual fuera.

Eso sí, Pedro González aplicaba siempre a fondo una innata capacidad para comunicarse, para escandalizar o despabilar periodistas, pero básicamente para llegar a su gente. Respetado por su capacidad de movilización, a nadie —especialmente a él mismo— parecía preocuparle mucho que en las paredes de su búnker en las elecciones del 2011, convivieran fotos suyas junto a los máximos referentes de las más diversas y opuestas líneas ideológicas de su partido.

A veces González cometía posiblemente muy calculados sincericidios, Como cuando alguna vez, durante su último mandato, señaló a este diario, sin pedir "off the récord", que "esta gente no se va más de acá", en referencia al avance del Frente Progresista, que por esos días había bajado a la ciudad desde Santa Fe, con ayudas en ristre.

Cuando asumió en 1991, González expresó que Villa G. Gálvez "no existe" para graficar la crisis social de su ciudad. Cuando se deroga la ley de lemas, medida a la que se resistió fuerte, dijo: "Si perdemos, van todos presos, desde Carlos Reuteman hasta el último barrendero que haya estado en un gobierno justicialista. Van a aparecer los papeles, porque siempre hay algunos papeles que se hicieron mal, y si no nos los van a inventar",

Tras perder las elecciones en 2007 indicó: "Me voy a dedicar a criar gallinas", en 2009 vuelve y gana como edil, y dice: "No estaba muerto, estaba de parranda".

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