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Viernes 21 de Julio de 2017

Imputan a un hombre por abuso sexual contra su hija y dos hijastras

Un hombre de 56 años que fue detenido e imputado por delitos sexuales contra dos hijas de su pareja y una propia —biológica— continuará preso en la alcaidía de Casilda al dictarse ayer su prisión preventiva tras una audiencia desarrollada en esta ciudad.

Un hombre de 56 años que fue detenido e imputado por delitos sexuales contra dos hijas de su pareja y una propia —biológica— continuará preso en la alcaidía de Casilda al dictarse ayer su prisión preventiva tras una audiencia desarrollada en esta ciudad.

Así fue resuelto por el juez Eduardo Filocco tras el pedido de la fiscal Marianela Luna, aunque acotando a 90 días el tiempo de detención sin plazo que pretendía la funcionaria que investiga.

El magistrado argumentó su decisión al sostener que de lo investigado surgen evidencias "suficientes" para sospechar que el incriminado, Ramón M., podría tener "responsabilidad" en los hechos que se le achacan, con lo cual cerró la puerta a la pretensión de la defensa para que el acusado obtenga su libertad o una morigeración de la prisión bajo arresto domiciliario con salidas laborales.

Según lo ventilado en la audiencia, el sujeto ingresaba, antes de ir a su trabajo, al dormitorio de sus víctimas para someterlas sexualmente con absoluta impunidad, tal vez creyendo que la historia nunca saldría a luz. Y menos aún de boca de su hija de sangre, que se atrevió a romper el silencio al contar lo sucedido a sus hermanastras, que ya habían pasado por el mismo calvario.

Además de manosearlas en sus partes íntimas luego de amenazarlas y amedrentarlas con un cuchillo para que no hablaran, el presunto abusador habría violado a dos de sus víctimas, entre las que se encuentra su hija de sangre que actualmente tiene 13 años, y a la cual habría sometido por primera vez cuando apenas tenía 6 o 7 años.

La confesión

La pequeña contó llorando su padecimiento a una de las hermanastras cuando el 8 de este mes fue a visitarla a la casa donde hasta entonces vivía con sus padres y un hermano. Luego de esa confesión trataron el tema con otras hermanastras de las cuales al menos tres, aunque una no instó la acción penal, también admitieron haber sido abusadas por el mismo hombre que tenían como padrastro y al que al día siguiente en una reunión familiar no dudaron en espetarle lo charlado en su propia cara.

Tras ello, el presunto abusador, que intentó minimizar las acusaciones con explicaciones inverosímiles, se fue de la casa creyendo que no sería denunciado, pero su hija biológica se apersonó en el Samco de Sanford, junto a dos hermanastras con las que se fue a vivir a ese pueblo vecino, para contar al equipo interdisciplinario afectado al área de Niñez su dura historia.

Eso dio origen a la investigación que sumó el testimonio de las otras dos víctimas también denunciantes y de otra hermanastra abusada que no instó la acción penal, entre otras declaraciones que salpican aún más al imputado, que se abstuvo a declarar. Pero además, fue clave un informe forense que da cuenta de un desgarro de vieja data en la zona vaginal de la menor y que corroboraría lo manifestado por ella. A esto se agrega, según consta en el legajo fiscal, que el incriminado habría abusado de otras víctimas ante los ojos de algunas de sus hijastras.

La menor abusada, que tiene siete hermanastros (cinco mujeres y dos hombres) le habría contado lo sucedido a su madre, que además de no actuar en consecuencia al parecer negó en Fiscalía tener conocimiento de los hechos.

G. O.

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