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Jueves 31 de Agosto de 2017

El Sanatorio San Martín de Venado encara hacerse cargo del "Abel Beroiz"

El centro de salud venadense, que pertenece al Sindicato de Choferes de Camiones, padece una situación caótica desde hace varios meses

El propietario del Sanatorio San Martín, Emilio Venturelli, sorprendió a propios y extraños tras anunciar que están muy encaminadas las negociaciones para comprar el efector privado "Abel Beroiz" perteneciente al Sindicato de Choferes de Camiones, que daría por tierra con un presunto conflicto que no era tal ya que, de acuerdo al empresario, "se reunieron varias veces los políticos con la parte gremial y a mí nunca me invitaron. Desconozco qué oscuras intenciones había para hacer correr una falsa versión en todos los medios regionales".

La representante local del Sindicato de la Sanidad, Nora Quevedo, brindó un panorama desalentador días atrás ante este cronista tras sostener que, entre otras cosas, "no hay insumos, los residuos patológicos se amontonan, quedan sólo diez pacientes internados que fueron derivados desde el Sanatorio San Martín. Es la desidia por parte del sindicato de los camioneros, no aparece nadie para explicarnos".

Venturelli desestimó a la gremialista tras afirmar: "Yo mismo me reuní con ellos, con las enfermeras, y les dije que se queden tranquilas que las iba a emplear y respetar la antigüedad que tenían. No entiendo porque se armó esta bola de nieve imparable cuando personalmente venía negociando con Camioneros para hacerme cargo del efector ‘Beroiz'. Una verdadera locura".

Lo cierto es que desde julio, el "Beroiz" fue alquilado parcialmente al nosocomio privado San Martín, propiedad de Venturelli. En principio lo que se está alquilando son alrededor de 10 camas, que son ocupadas por pacientes que son derivados del otro efector al "Beroiz".

Dimes y diretes

Lo curioso es que hubo sendas reuniones entre los empleados y la clase política en general de la ciudad y la región para abordar la problemática del "Beroiz" que, por lo visto, estaba en vías de solucionarse definitivamente aunque muchos no lo supieran.

"Se reunieron varias veces y a mí nunca me invitaron", dijo Venturelli en el programa "Tardes Picantes" de la Radio Pública venadense. "Fueron a jugar un partido de fútbol y a mí nunca me invitaron y era el que tenía que llevar la pelota", ironizó.

Quevedo graficó días atrás a este diario que "las enfermeras tienen que llamar desde sus celulares porque ni teléfono hay o está cortado y hasta incluso hacen una vaquita para la compra de yerba, café, té o lo que sea. Es realmente una vergüenza".

El tema es que con lo que Venturelli le pagaba a Camioneros por ese alquiler, el gremio le abonaba el sueldo a las empleadas que nunca dejaron de cobrar.

Agregó que "pensamos que el alquiler de Venturelli iba a ser una solución por tres meses, pero no lo es. Es que si bien el Sindicato está pagando los sueldos, hay una situación más complicada de fondo". Una cuestión extremadamente rara si se tiene en cuenta lo vertido públicamente por Venturelli.

Esa especie fue ratificada a medias por Venturelli ya que señaló que "todos sabemos que el Sanatorio ‘Beroiz' está funcionando muy mal desde hace tiempo y que con distintos dueños quebró tres veces en los últimos tiempos. Lo que no entiendo es que no sepan que venía negociando para hacerme cargo del efector y el rol de los políticos que se reunían era muy curioso ya que no entiendo cómo no sabían de esa situación".

El "Beroiz" funcionó en su momento bajo la órbita de la Asociación Mutual de Camioneros, pero "ahora pasó a manos del Sindicato de Choferes de Camiones, pero la cosa sigue igual o peor. Son los mismos en ambos directorios. Una cosa muy confusa. Pero lo que importa es que no tenemos respuestas, ni soluciones, ni nada", dijo indignada la gremialista sanitaria.

Al parecer, Quevedo no estaba al tanto de las negociaciones entre Camioneros y Venturelli, pese a que el propio médico y dueño del San Martín reiteró que "varias veces les dije que las iba a tomar a las empleadas del "Beroiz", respetándoles la antigüedad que tienen. Me llama la atención las reuniones con políticos, que en cierto modo no tenían mucho sentido".

Crisis denunciada

Quevedo remarcó días atrás que "acá hay que tener en cuenta dos temas, por un lado la cuestión laboral de los más de 50 empleados, y por otro el tema asistencial. En Venado Tuerto tenemos un problema serio en cuanto a cantidad de camas disponibles, agravado más aún con el conflicto del Pami en Firmat, que hace que los abuelos de allí sean derivados a Venado".

Sin embargo ahora se abre una luz de esperanza en la salud del departamento General López, muy diezmada por la derivación de pacientes de Pami a esta ciudad, tras no lograr un acuerdo con efectores de la ciudad de Firmat. Esa situación repercute en Venado Tuerto que tiene que atender miles de pacientes que antes se atendían en Firmat.

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