fin de un calvario
Viernes 01 de Julio de 2016

El chico hallado en el Carcarañá es Valentín

Lo reconocieron sus familiares. El niño había desaparecido el 12 de mayo. El martes, un pescador halló el cuerpo aguas abajo

El cuerpo de Valentín Uriel Moreno, el niño que cayó el 12 de mayo al río Carcarañá y fue hallado anteayer aguas abajo de ese mismo curso, fue reconocido ayer por su familia, que lo identificó por la ropa y las características físicas.

El reconocimiento tuvo lugar por la mañana, cuando familiares (según trascendió, fueron su propio padre y familiares de la mamá) determinaron que efectivamente el cuerpito hallado era el del niño de Correa.

La versión fue confirmada tanto por fuentes del Ministerio Público de la Acusación-Regional Rosario, de donde depende la Fiscalía de Cañada de Gómez, a cargo de la investigación, como del Instituto Médico Legal de Rosario. Es que en esta última dependencia fue donde el cuerpo de Valentín ya había sido sometido a una autopsia. Los resultados preliminares de esta intervención realizada por orden de la fiscal interviniente, Natalia Benvenuto, había revelado que el chico, hallado el miércoles cerca del mediodía por un pescador en una isleta del río Carcarañá entre las localidades de Timbúes y Puerto Gaboto, murió por ahogamiento y que su cuerpo no tenía lesiones compatibles con un deceso violento, lo que descarta la posibilidad de estar en presencia de un delito.

El pequeño presentaba algunos cortes que habrían sido provocados por el propio arrastre de su cuerpo en las profundidades del río donde se presume permaneció enganchado de ramas u otros objetos que demoraron su salida a flote. Así, se confirmó que el menor cayó y se ahogó en el río, tal como había planteado la fiscal en su hipótesis de trabajo más fuerte, como visibilizó días atrás este diario.

Ayer, y hasta el reconocimiento del cuerpo, se había ordenado un estudio de ADN que permitiera identificar si el cuerpito sin vida hallado en las aguas del Carcarañá pertenecía, como todo ya lo indicaba, a Valentín, el menor de 3 años que estaba siendo buscado intensamente desde el 12 de mayo cuando desapareció mientras jugaba en el patio de su casa ubicada en el barrio Formoseño de la localidad de Correa a orillas de ese río. Los resultados de la medida se iban a conocer recién en un mes.

Según explicó a LaCapital la directora del Instituto Médico Legal, Alicia Cadierno, las muestras se conservarán igualmente por si en el futuro la Fiscalía ordenara algún tipo de estudio posterior frente a cualquier controversia que pudiera surgir en torno al caso.

Indicios. Tal como dio cuenta este diario en su edición anterior, los indicios apuntaban a que el cuerpo del chiquito era el de Valentín, ya que coincidía con la edad, peso y talla al igual que la vestimenta que llevaba puesta y que fueron mostradas a familiares del chico para su reconocimiento.

Esta nueva instancia termina entonces con las especulaciones respecto del paradero de Valentín, que se había alimentado justamente ante la ausencia del cuerpo.

Valentín desapareció el 12 de mayo, pasado el mediodía. Había sido visto por última vez jugando en el patio de su casa, a la vera del Carcarañá. Su papá, Diego Martín Moreno y la pareja de éste, Jessica —madre de Guadalupe, la hermanastra de Valentín con quien jugaba en la casa— radicaron pasadas las 15 de ese día la denuncia por desaparición en la comisaría de Carcarañá, aunque la vivienda está en jurisdicción de Correa.

A partir de entonces, se desarrolló un intenso operativo durante más de dos semanas. En un artículo publicado por este diario el domingo pasado, la fiscal Benvenuto aseguraba que la búsqueda había sido "durante 15 días, de sol a sol", y brindaba detalles de las actuaciones. Valentín fue buscado en varios kilómetros de río Carcarañá, que al momento de la desaparición del niño estaba crecido y tenía una fuerte correntada. Buzos tácticos buscaron en dos lugares específicos donde se especulaba que el cuerpo podía haber quedado enganchado. Pero además, se hizo un rastrillaje terrestre con perros adiestrados, se buscó en dos basurales, y se hicieron avistajes aéreos con drones y avionetas.

Como corolario de toda esta actividad, la hipótesis más fuerte que manejaba la Fiscalía era que, aunque no hubiesen podido encontrarlo, el cuerpo había caído al río, estaba enganchado o había sido violentamente arrastrado por la correntada.

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