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Viernes 09 de Septiembre de 2016

Detectaron alarmante concentración de un herbicida en San José de la Esquina

La presencia de 2,4D que se derramó hace dos años es cien veces mayor que la indicada, según un estudio de la Universidad de La Plata.

La tierra de la banquina donde en febrero de 2014 se derramaron 18 mil litros de herbicida puro en San José de la Esquina presenta una concentración del agroquímico 2,4D hasta 100 veces más elevada que la considerada como tolerable por la literatura científica internacional, según un estudio de impacto ambiental presentado el pasado miércoles en esa localidad por parte de expertos de la Universidad de la Plata.

También aparecen rastros de ese herbicida en las muestras realizadas en el agua y en los sedimentos de un canal que va de la ruta al río Carcarañá, así como en sedimentos extraídos en la zona del balneario comunal ubicado sobre ese río.

En la presentación ante la comunidad realizada por el Equipo Multidisciplinario de Interacción Ambiental (Emisa), el doctor en química Damián Marino mostró los resultados del trabajo realizado en tierra de la banquina y en agua y sedimentos del río Carcarañá y de un canal conector en septiembre del año pasado, o sea más de un año y medio después de producido el accidente que tuvo lugar el 6 de febrero de 2014 cuando volcó un camión que venía de una planta cordobesa de Atanor.

Según el trabajo del Emisa, si bien a nivel nacional no se encontraron valores de referencia para evaluar la presencia de ese herbicida en suelos, si existe bibliografía internacional al respecto (The resources Agency, página 46). Según esos criterios el valor tolerable para el 2,4D es de 100 miligramos por kilo de tierra, 100 veces más bajo que lo que se encontró en las muestras de la banquina contaminada (1.223 miligramos por kilo).

"Encontramos que más de dos años después del accidente sigue habiendo 2,4D en suelo, por lo que creo que no se tomó conciencia de lo que significó el derrame y que por impericia o desconocimiento se minimizó una situación compleja", detalló el especialista, quien recomendó de forma enfática que se realicen estudios más profundos en el lugar.

Marino señaló también que en el momento del muestreo (18 meses después del accidente) se percibía "un olor característico a agroquímicos. Se observó que una vez removidos los 5-7 centímetros de tierra color rojiza se encontraba un horizonte de color negro con fuerte olor a agroquímicos".

Materia pendiente. Roberto Sacchi, el ambientalista local que se ocupó del tema y que fue quien contactó al equipo comandado por Marino, dijo que la reunión "fue buena" y que el objetivo de la misma era "que el pueblo supiera lo que había pasado y lo que sigue pasando".

"La banquina al día de hoy arde, si se junta tierra de allí se sigue sintiendo el olor del herbicida a tanto tiempo del derrame, es increíble porque por allí pasa gente caminando o corriendo todos los días", alertó.

Para Marino es indispensable que sea el propio Estado el que lleve adelante los estudios tanto en el suelo que bordea la banquina como cerca de la cuenca del Carcarañá, hacia donde drenó el líquido esa madrugada de febrero de hace dos años.

También recomendó iniciar cuanto antes una tarea de limpieza y remediación en el lugar, ya que al día de hoy y a la vista de los resultados presentados por el Emisa "no se hizo lo suficiente, ni se hizo bien".

En ese sentido, asistieron a la presentación dos funcionarios del gobierno local pero no el jefe comunal, Ezequiel Ruani (FPCS). Tampoco asistieron los directivos del Samco local, según especificó Sacchi.

Respecto de la posible contaminación del Carcarañá tras el derrame, el documento especifica que ante la falta de límites regulatorios o normativos, el aparente alcance del 2,4D hacia esos sedimentos y la posibilidad del uso de ese recurso acuático para recreación "se recomienda profundizar y ampliar estudios sobre la cuenca de ese río aguas arriba y aguas abajo del derrame".

También sugiere limitar la conexión de la zanja próxima al derrame con los sistemas hidrológicos que conduzcan hasta el río "ya que posee concentraciones que ponen en riesgo la biota acuática y no resulta apta para riego".

Glifosato en la plaza. Además del 2,4D, en los estudios también se buscó la presencia de glifosato en suelos con resultados alarmantes: según el trabajo de campo del Emisa, se detectaron concentraciones de glifosato y su metabolito ambiental Ampa en suelos de espacios públicos (la plaza San Martín) en niveles equivalentes a los reportados en literatura internacional para la Argentina en campos con cultivo de soja.

"Se recomienda la inmediata suspensión de este tipo de agroinsumos en el casco urbano a fin de evitar futuras exposiciones a la población en general", enfatiza el informe.

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