Policiales
Jueves 03 de Noviembre de 2016

La voz de un nene, clave en un juicio oral y público

Relató en video que oyó a su hermana de cuatro años decir el nombre del que ahora es juzgado por matarla a ella y a su madre en 2013

La tercera audiencia del juicio por el doble asesinato de una joven madre y su hija de 4 años venía cubierta por una aureola de expectativa. Se anunciaba el testimonio del nene de 7 años que, oculto debajo de una cama, había visto cómo mataban a mazazos a su madre y a su hermana. Ese relato tomado en una Cámara Gesell al pequeño fue finalmente expuesto en la sala tras sortearse una controversia entre la Fiscalía y la defensa. El chico repite allí lo que le escuchó decir a la nena cuando ella descubrió quién era el atacante: "Jony ya te vi, sé que sos vos".

El único acusado en este juicio, que se inició el lunes en los tribunales provinciales, es Jonathan Olivera, que tiene 23 años y lleva tres detenido. Se le imputa el doble crimen de Laura López y su hija Mía Valenzuela, asesinadas a golpes en enero de 2013 en su casa de La Lagunita, en la zona sudoeste de Rosario. Fiscalía pidió que lo condenen a prisión perpetua mientras que el acusado se declaró inocente y apuntó a otros tres muchachos.

La Cámara Gesell es un medio de prueba instrumentado a favor de las víctimas más frágiles, que son los niños. Se aplica a quienes han sido víctimas o testigos de delitos, en especial de tipo violento, quien habla de lo ocurrido en una sala especialmente acondicionada, separada de otro ambiente por una ventana. El niño no advierte quién está del otro lado aunque sabe que lo están registrando. De este modo se intenta evitar que la repetición de lo ocurrido genere el tipo de trauma que provocaría un interrogatorio directo.

Ayer los jueces Marisol Usandizaga, María Isabel Más Varela Edgardo Fertitta autorizó que se difundiera los treinta minutos del video captado con este mecanismo. El nene siempre dijo que vio a una persona a la que no puede identificar. Dice que escuchó cuando su hermana habló de Jony. Nunca dijo que lo reconoció al acusado en el juicio. El pequeño tiene el recuerdo de una sola persona en la casa. Luego hizo mención de que su hermanita recibió martillazos.

Carga y descarga. El video fue introducido por la querella cuando declaró el padre de los chicos. El hombre relató ayer lo que le dijo el nene el día de la tragedia. Adujo que él se encontraba en lo del hermano cuando se registraron los homicidios. Cuando llegó a la casa vio que el pequeño estaba afuera. Se inclinó a abrazarlo y el nene le dijo: "La mataron a mamá y a la Monita", como le decían a su hermanita.

"Jamás maté a nadie y menos a una criatura", se defendió en su declaración inicial Jonathan Olivera. Admitió que por sus problemas de adicción a las drogas lo consideraban el "ratero" del barrio y no era bien visto en el vecindario. La defensora Florencia Chaumet alegó ese día que Olivera "no es un asesino. No mató a nadie y tenía una relación especial con esos niños, con quienes jugaba cuando iba a cortar el césped a la casa de su abuela".

El lunes la fiscal María Alejandra Rodríguez y las abogadas querellantes Agustina Prestera, Ingrid Plessen y Virginia Llaudet pidieron prisión perpetua para Olivera por los delitos de robo y doble homicidio críminis causa (cometido con la intención de ocultar un robo) y agravado por el ensañamiento.

Laura, de 26 años, trabajaba en una empresa de catering. La mañana del 20 de enero de 2013 los chicos dormían y ella esperaba a la niñera cuando, cerca de las 7, un hombre entró por la ventana, la empujó hasta el baño y la atacó en su casa situada en un pasaje a la altura de Seguí al 6600.

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