El Mundo
Viernes 17 de Junio de 2016

La visita del premier Cameron a Gibraltar molestó a España

David Cameron se convirtió ayer en el primer jefe del gobierno británico que pisa Gibraltar en casi 50 años, lo que provocó un profundo malestar en España. El Ejecutivo de Mariano Rajoy reivindicó la españolidad de la colonia pero evitó una protesta diplomática por tratarse de una visita contra el "Brexit". El ataque a una diputada laborista que murió a causa de las heridas en una ciudad cercana a Leeds llevó a Cameron a cancelar el mitin para el que voló a Gibraltar y limitó su presencia allí a una reunión con el ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, y con el líder de la oposición gibraltareña.

David Cameron se convirtió ayer en el primer jefe del gobierno británico que pisa Gibraltar en casi 50 años, lo que provocó un profundo malestar en España. El Ejecutivo de Mariano Rajoy reivindicó la españolidad de la colonia pero evitó una protesta diplomática por tratarse de una visita contra el "Brexit". El ataque a una diputada laborista que murió a causa de las heridas en una ciudad cercana a Leeds llevó a Cameron a cancelar el mitin para el que voló a Gibraltar y limitó su presencia allí a una reunión con el ministro principal del Peñón, Fabian Picardo, y con el líder de la oposición gibraltareña.

El malestar del Ejecutivo español había quedado bien claro para entonces. "Al gobierno no le gusta que el señor Cameron vaya a Gibraltar. Lo que se debate es si el Reino Unido se queda en la Unión Europea o sale de la Unión Europea, y la campaña para eso debería hacerse en Reino Unido y no en Gibraltar", dijo Rajoy a primera hora de la mañana. El y su Ejecutivo habían quedado en una situación muy incómoda el día anterior, al anunciarse el viaje de Cameron por sorpresa.

El premier acudía a Gibraltar a hacer campaña contra el "Brexit" y también el gobierno español es defensor de la permanencia de Reino Unido en la UE. Pero España ha sido siempre contraria a la presencia institucional británica en la colonia del sur de la Península Ibérica, cuya soberanía reivindica desde hace tres siglos.

Punto de fricción bilateral. Gibraltar es de hecho el mayor problema en las relaciones entre los dos países socios, hasta el punto de generar conflictos diplomáticos cada cierto tiempo. "España siempre ha pensado que Gibraltar forma parte de nuestro territorio nacional y que no forma parte del Reino Unido, ocurra lo que ocurra en el referéndum", destacó Rajoy. Esta vez, el Ejecutivo español evitó que se abra una crisis diplomática que seguramente se habría abierto si la visita de Cameron se hubiera producido en otro contexto, aunque seguramente el premier no hubiese viajado allí en un escenario distinto. Desde 1968 ningún premier inglés pisa el suelo de la colonia de 6,5 kilómetros cuadrados. Hacer un escándalo por la presencia de Cameron cuando comparte con él la oposición al "Brexit" no hubiera sido conveniente para Rajoy, pero tampoco podía dejar de reiterar la postura española. Así que su Ejecutivo optó por expresar malestar sin llegar a presentar una protesta formal y evitar así el riesgo de una nueva crisis diplomática entre los dos países en este momento delicado.

Ese equilibrio se puso ya en práctica el miércoles en el comunicado con el que La Moncloa reaccionó al anuncio por sorpresa de la visita de Cameron. Destacó la brevedad, "dos horas", y el hecho de que iba a ceñirse "a la campaña en favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea".

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